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Tarragona Sant Pere i Sant Pau

Llega el despegue comercial a la avenida Països Catalans en Tarragona

El Campus Sescelades de la URV, las parejas jóvenes que han comprado un piso en la zona y el consulado de Marruecos podrían ser los revulsivos para la apertura de negocios

CARLA POMEROL

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Imagen de la avenida, con un primer plano de la tienda de muebles. FOTO: ALBA MARINÉUNO DE LOS NEGOCIOS MÁS INNOVADORES, EL COFFE BOOK. FOTO: ALBA MARINÉ

Imagen de la avenida, con un primer plano de la tienda de muebles. FOTO: ALBA MARINÉUNO DE LOS NEGOCIOS MÁS INNOVADORES, EL COFFE BOOK. FOTO: ALBA MARINÉ

Son muchas las calles de la ciudad de Tarragona que sufren en los últimos tiempos una desertización comercial importante. El aumento del precio del alquiler –entre otros factores– ha obligado a los pequeños empresarios a cerrar sus negocios. La calle Apodaca, Unió, Reial, Gasòmetre, y un largo etcétera, son algunos de los ejemplos más claros. Pero es de justicia hablar también de aquellas zonas que están despegando. Que se ve actividad, gente y aperturas de comercios. Es el caso de la avenida Països Catalans, una de las entradas al barrio de Sant Pere i Sant Pau.

En los últimos años, son muchos los que apuestan por abrir un negocio en esta calle. A nadie se le escapa que es un punto de encuentro para muchos jóvenes, teniendo en cuenta la cercanía del Campus Sescelades de la Universitat Rovira i Virgili (URV). Los alumnos buscan menús baratos en el entorno de la facultad para no perder tiempo de estudio yendo a comer a casa. El restaurante Le Petit Degustación cumple con sus expectativas. Abrió hace unos cuatro años y, desde hace tres meses, tiene nueva propietaria, Janira Martínez. El local abre cada día, de lunes a domingo. El horario es de siete y media de la mañana a doce de la noche, lo que demuestra que el negocio funciona bien. «La mayoría de clientes son estudiantes, quienes buscan un espacio para trabajar con el ordenador a la vez que toman algo», explica Martínez, quien tiene ofertas irrechazables para los jóvenes, como los quintos a cincuenta céntimos y las medianas a un euro, algunos días de la semana.

Algunos negocios de la avenida tienen en común el factor de la novedad. Como ejemplo, se encuentra el Escape Burguer, una hamburguesería que a la vez ofrece juegos de escapismo –tan de moda en los últimos tiempos–. Otro local se dedica a servir desayunos, mientras que pone a disposición de los clientes enchufes y wifi para poder trabajar con el ordenador. La cafetería se llama Coffee Book y su propietario Ignasi González. «La idea era abrir un espacio parecido al mítico Starbucks. Escogimos este lugar porque hay la universidad cerca», explica González.

Gimnasios y material agrícola

Hay tres tipos de negocio que en los últimos años se han afincado en la avenida. Son los gimnasios, las aulas de soporte escolar y las tiendas de material agrícola y de construcción. Rafel Masip es trabajador de Jardicamp, establecimiento que lleva abierto poco más de un año y que suministra maquinaria y herramientas para el campo. «Nos parece una zona estratégicamente buena, ya que tenemos una clientela importante de Els Pallaresos y de El Catllar. Estamos a medio camino entre las urbanizaciones y pueblos más rurales y el centro de la ciudad», explica Masip.

La guardería Xino-xano es uno de los primeros negocios que llegó al lugar. Lo hizo en el año 2005. «La directora lo vio claro. Era una zona en pleno desarrollo, donde muchas parejas jóvenes se compraban pisos. Pensó que enseguida llegarían los niños», explica Ester Garcia, coordinadora de la guardería, quien ha sido testigo directo del cambio radical en esta zona de la ciudad. Garcia, pero, no se conforma, y asegura que aún faltan algunos comercios por llegar. «Es necesario que abra alguna entidad bancaria. Hay muchos jóvenes estudiantes que tienen que ir hasta el centro para sacar dinero», explica la educadora, quien añade que «también falta un quiosco y una farmacia, por ejemplo».

Uno de los negocios más innovadores, el Coffe Book. FOTO: Alba Mariné

Zona administrativa

Quien ha vivido de pleno el crecimiento en el lugar es la Horta d’en Pau, la frutería del barrio. Abrió hace siete años y, desde entonces, no hay vecino que no haya entrado al menos una vez. «Los fines de semana y las épocas de vacaciones, las ventas bajan. La razón es porque aquí hay mucho vasco, maño y madrileño. Profesores de universidad o trabajadores del Hospital Joan XXIII que viven aquí, pero aprovechan las vacaciones para volver a sus ciudades», asegura Ester, una de las dependientas de la tienda.

Luis Ramírez es vecino de la calle y asegura que la presencia del consulado de Marruecos también ha contribuido a la revitalización de la zona. Está ubicado justo al lado de la rotonda conocida como la de los conejos. «Alrededor de este organismo administrativo han abierto otros servicios complementarios, como es el caso de una entidad bancaria de Marruecos o una copistería para fotocopiar documentos», explica Ramírez. El consulado no es la única oficina administrativa de la avenida Països Catalans. También hay cerca los Serveis Territorials d’Agricultura, Ramaderia i Pesca y el Centro Internacional de la URV.

¿El centro de SPiSP?

Algunos vecinos y comerciantes de la zona aseguraban a este periódico que la avenida que une el barrio con la rotonda de los conejos se ha convertido en los últimos años en el centro de Sant Pere i Sant Pau. ¿Y qué opinan al respecto los líderes de las asociaciones de vecinos?

«La calle se ve bien. Cuenta con un modelo de negocio moderno, nuevo. Y esto llama la atención, ya que en la parte más histórica del barrio, los comercios son más tradicionales», explica Gabi Muniesa, presidente de la Associació de Veïns La Unió de Sant Pere i Sant Pau, quien añade que «lo único negativo es que, debido a la orografía, a los vecinos les cuesta bajar hasta aquí. Les da como un poco de pereza». Muniesa pone como ejemplo de su argumento que «hace unas semanas, celebramos una ruta de tapas por el barrio. Dos de las mejores estaban justo en restaurantes de la avenida Països Catalans y, sin embargo, fueron de las que menos salieron».

Por otro lado, Luis Trinidad, presidente de la Associació de Veïns Sant Pere i Sant Pau, destaca que «es importante el crecimiento de la avenida, teniendo en cuenta que cada día cierran más locales en el centro de la ciudad», y añade que «la calle está integrada al barrio, pero es difícil programar actividades aquí. No me imagino cortar la circulación de vehículos en la avenida para hacer algún acto».

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