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L'Àliga vuelve con energía renovada

La figura del Seguici Popular regresó ayer a la Casa de la Festa después de cuatro meses fuera sometiéndose a una remodelación integral. Esta Santa Tecla saldrá por trigésima vez en la Festa Major tarraconense.
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L'Àliga, ayer por la tarde, bajando las escaleras de la Catedral y mostrando al público asistente su renovación. Foto: Alfredo González

L'Àliga, ayer por la tarde, bajando las escaleras de la Catedral y mostrando al público asistente su renovación. Foto: Alfredo González

L’Àliga ya está de nuevo en casa. Después de más de cien días sometiéndose a una remodelación integral, los tarraconenses descubrieron ayer la puesta al día que ha experimentado una de las figuras más emblemáticas del Seguici Popular. Lo hicieron al ritmo de la Amparito Roca y, como no podía ser de otra forma, en el Pla de la Seu, donde un centenar de personas –y turistas– vieron a una figura «calcada» a la originaria de 1986, según manifestaron algunos de los aficionados aliguers más veteranos. Pese a ello, hubo incluso quien afirmó que «está demasiado nueva y todo».

Sin lugar a dudas, una de las personas más felices ayer era Jordi Albe, presidente de l’Àliga. «Después de más de treinta años de trote con baixades, pasacalles y procesiones, l’Àliga necesitaba una restauración, ya que estaba muy tocada», relataba. La obra, que ha sido elaborada por el escultor Antoni Mas y el taller Blázquez, ha supuesto un coste de 17.000 euros. «Inicialmente sólo queríamos arreglar algún golpe y poco más, pero al final vimos que merecía la pena hacer un esfuerzo para uno de los elementos más señoriales y simpáticos del Seguici», manifestó ayer el alcalde de Tarragona, Josep Fèlix Ballesteros, quien recordó que «en 1986 ya bauticé L’Àliga» cuando era concejal de Cultura.

Pese a que aún faltan dos meses para la Festa Major, ayer los aliguers no quisieron perderse la oportunidad de acompañar a su figura favorita hasta casa. Bajaron la calle Major, pasaron por el Cós del Bou y la Rambla Vella para enlazar con la Via Augusta y llegar hasta la Casa de la Festa, donde l’Àliga descansará unas semanas para mostrar sus ochenta kilos y sus energías renovadas por trigésima vez por Santa Tecla.

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