«Lo tenemos todo para ser líderes comerciales»

Entrevista al gerente de Parc Central, Miguel Ángel González.

NÚRIA RIU

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El gerente de Parc Central, Miguel Ángel González. FOTO: DT

El gerente de Parc Central, Miguel Ángel González. FOTO: DT

Los centros comerciales presentaban ayer una imagen de contrastes, con las tiendas abiertas y los establecimientos de restauración cerrados. El gerente de Parc Central, Miguel Ángel González, habla sobre la afectación de las medidas de la pandemia en el centro y de esta campaña de Navidad.

¿Cómo fue el primer fin de semana tras la reapertura del día 14?

La gente se ha esforzado mucho en cumplir las normas y obviamente hubo una ligera caída de afluencia, debido a que muchos clientes piensan que no deben moverse.

¿Disponen de cifras?

En ningún caso desde el día 14 se ha superado el aforo instantáneo de 3.789 personas.

El aforo está limitado al 30% y ayer ya no podían abrir los establecimientos de restauración.

La nuevas restricciones para la restauración dicen que en los centros comerciales no pueden abrir, lo que no dice es si pueden realizarse actividades de take away, como venía haciéndose durante el cierre total.

¿Os sentís discriminados por las medidas que se han tomado?

Entendemos que es una medida totalmente asimétrica y solo tengo que decir que la construcción de un centro comercial cumple unas normas muy rígidas. Cualquier restaurante tiene unas normas adicionales muy superiores a los que están en la calle.

¿Qué medidas adicionales han tomado para la reapertura?

La norma era muy clara porque nos han vuelto a colocar en la fase 1. Además, las últimas directrices de la Generalitat dicen que debemos ventilar nuestros espacios de una forma determinada. En ello estamos. Tanto las áreas comunes como los locales tienen sus propias unidades de climatización y, aún así, hemos vuelto a revisar los procesos y certificar que están alineados con lo que marca la OMS. Además de volver a poner restricciones de acceso a los baños y de reforzar la seguridad, estableciendo un equipo de acogida para los clientes. Se ha reforzado la limpieza y hay turnos extras de mantenimiento.

El primer día ya se vieron colas para entrar a Parc Central, motivadas por la cantidad de gente que entraba en Primark. ¿La imagen es buena para el centro?

Estas colas se hacen porque estamos controlando el acceso de una forma totalmente milimétrica, cumpliendo con las normas de aforo por planta que marca la Generalitat y las autoridades sanitarias. En este caso concreto, tan solo puede haber 35 posiciones delante de su fachada. Una vez superada la cifra, invitamos a los clientes a que esperen en un espacio abierto.

¿Las instituciones han favorecido al pequeño comercio?

Nosotros cumplimos la norma. Las políticas comerciales de las instituciones tendrían que explicárnolas algún día ellos.

¿Cómo se prevé esta campaña de Navidad?

Atípica. No habrá nada igual que en 2019, cuando fueron unas fiestas entrañables. Este año no va a ser así y, por tanto, esta campaña también será diferente para los comerciantes de Parc Central.

Sin ‘black friday’ y arrancando el día 14 de diciembre. ¿Se puede recuperar el nivel de ventas?

Recuperar no. El 31 de enero tendremos que valorar los clientes que han seguido confiando en Parc Central y cuántos habremos perdido por otras formas de comercio o por la caída de la renta disponible.

¿Habrá campaña de rebajas o se está aprovechando para hacer descuentos en estos días?

La habrá por supuesto, aunque estas ya se liberalizaron en 2017, y es probable que los stocks sean menores, ya que tras el cierre de la campaña de primavera muchos operadores han sido más cautos.

¿Cómo han aguantado los negocios este segundo cierre?

Como las tiendas de fuera. Es una situación muy complicada y todos han sacado lo mejor de ellos para mantener el personal y los locales. La mayoría de nuestras tiendas apuestan por lo físico y la pandemia ha acelerado la vía digital.

¿Habrá negocios que cierren?

A día de hoy no nos consta aunque la situación económica no es buena para nadie. Lo que no debería perderse de vista es que un domingo de apertura como el 28 de febrero, que nos ha fijado el Ayuntamiento, no favorece a nadie ni a los comercios pequeños ni a los grandes. Deberían ser mucho más sensible a las épocas de venta buenas que tiene el territorio, que son Semana Santa, verano y Navidades.

¿Por qué se ha fijado el día 28?

No lo podemos saber, pero es el peor día del año.

Son partidarios de que puedan abrir todos los fines de semana.

Somos partidarios de abrir cuando se puede vender y la mejor época es des del 1 de mayo al 30 de septiembre. Nosotros también generamos empleo.

Tarragona no ha apostado por activar bonos de compra, como sí ha hecho Reus. ¿Se ha perdido una oportunidad?

Personalmente entiendo que las políticas públicas deben ir por otros sitios y no subvencionando permanentemente a la gente. Las ayudas deben ser para digitalizar o mejorar horarios e infraestructuras.

¿Cree que de aquí debería salir una nueva estrategia comercial para la ciudad?

Debería salir una estrategia de una vez. ¿Nueva? No sé cual tiene. El plan de comercio en el que estuvimos trabajando hace un año no se ha puesto en marcha.

¿Qué papel deberían jugar las grandes superficies aquí?

En lugar de grandes o pequeñas superficies deberíamos hablar de comercio moderno y de antiguo. El primero engloba las grandes superficies y también el pequeños comercios que está muy puesto al día y está en cualquier plataforma. Hay que ayudar para que el cliente multicanal que tenemos no se nos vaya a comprar fuera.

¿Ahora no se hace?

No. En el último año hemos lanzado a través del canal online impactos para atraer clientes desde Reus, Lleida, el sur de Barcelona y el Ebre. Las administraciones deberían tener en marcha un sistema de atracción de este cliente perimetral, que permitiría que Tarragona fuera un polo de atracción. Lo tenemos todo para ser líderes comerciales en el área, con rótulos que podrían rivalizar con Barcelona. Solo tenemos de creernos que podemos ser un polo de atracción turístico y comercial de primera línea.

¿Es el peor año?

El día antes del cierre, el 15 de octubre, teníamos más de veinte locales que en septiembre habían superado la cifra de ventas del año 2019, que fue el mejor del registro histórico.

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