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Locura por una mampara

La demanda de plafones de metacrilato y policarbonato para negocios se dispara en fabricantes de Tarragona

Raúl Cosano

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Empleados de las empresas Jeatec y Proycsa, de Valls, preparan en su taller industrial una barrera de policarbonato contra la Covid-19 encargada por un cliente. Foto: Pere Ferré

Empleados de las empresas Jeatec y Proycsa, de Valls, preparan en su taller industrial una barrera de policarbonato contra la Covid-19 encargada por un cliente. Foto: Pere Ferré

En apenas una semana han hecho 50 barreras de policarbonato y tienen otros 100 pedidos en marcha. La empresa Proycsa, en Valls, se ha adaptado a las circunstancias y fabrica el que va a ser el producto estrella de estos meses, la mampara, el actual objeto de deseo de todos los servicios. «Cualquier empresa que tenga atención al público lo está solicitando, desde farmacias a panaderías, pasando por todo tipo de tiendas», asegura Joan Piqué, el propietario y gerente de una compañía con siete operarios ahora volcados en estas estructuras.

La firma vallense se dedica fundamentalmente a la perfilería de aluminio industrial. «Hacemos protecciones, vallados para la seguridad de las máquinas, todo lo que es mobiliario industrial a medida», cuenta Piqué. El taller mantiene esa producción de siempre, aunque en menor medida –se trabajan encargos pendientes pero no entran nuevos–, y abre ahora un nuevo filón. «Hace una semana intentamos buscar este extra y estamos notando demanda», añade Piqué.

Los clientes son diversos y variados, porque un gran número de comercios ya prepara su adaptación a esa nueva normalidad anunciada por las autoridades que se vislumbra a partir de la segunda quincena de mayo. A ellos también se añaden los pedidos de algunos ayuntamientos. «Hay mucha gente que cuenta con poder abrir a partir de mediados de mayo y se quiere preparar con las protecciones que serán necesarias», añade Piqué.

La compañía ha apostado por emplear el policarbonato, en detrimento del metacrilato, que está siendo el material habitual en este tipo de diseños. «El policarbonato tiene algunas ventajas. No se rompe nunca, es más resistente y además tenemos más género a nuestra disposición. Los distribuidores de metacrilato no dan abasto. Antes pedías y te venía al día siguiente, ahora tardan dos semanas. Por eso hemos apostado por otro tipo de componente. Lo compramos en hojas muy grandes y a partir de ahí fabricamos», añade Piqué.

David López, en su taller Aluminis Noa, de Calafell, con una de las mamparas construidas durante estos días. Foto: DT

La fresadora de control numérico, el artilugio clave, bulle de actividad estos días para hacer todo tipo de medidas, que llegan incluso a mamparas de dos metros de largo, la versión más amplia de un producto cuyo precio suele oscilar entre los 50 y los 100 euros. «Todo depende de cómo sean los mostradores que haya que cubrir, pero nos adaptamos», explica Piqué, que alerta de cómo algunos, sacando partido de esta necesidad sobrevenida, suben los precios: «Hay que andar con ojo porque hay muchos que se están aprovechando para pedir lo que les parece».

De peluquerías a oficinas

Cerca de esta empresa ubicada en el polígono industrial de Valls está Jeatec, otra compañía que vive días de ajetreo despachando estas pantallas de protección. Este taller de mantenimiento industrial, que fabrica piezas para la automoción, el sector alimentario o el químico, se ha amoldado en parte al nuevo negocio. «Hemos visto que había una necesidad en pequeñas y grandes empresas, entre ellas el comercio de proximidad, así que nos hemos reinventado», explica Eudald Coll, socio, junto a Jordi y Toni Campanera, de esta compañía que en unos días ya ha fabricado alrededor de 60, para lugares como colegios, bares, peluquerías, tiendas, oficinas o restaurantes de la provincia.

Josep Montragull, carpintero de La Nou de Gaià (Tarragonès), termina de construir uno de los plafones de metacrilato que le están encargando los comercios durante estos días. Foto: Pere Ferré

Incluso en los últimos días la industria química se ha interesado con gran énfasis por estas propuestas, que de alguna manera están revitalizando un sector del montaje industrial que, según parece, puede escapar de los estragos más duros de la crisis económica en ciernes. «No compensa lo que hemos perdido por el resto de encargos pero al menos las protecciones que estamos haciendo nos van a permitir sobrevivir y nos van a dar trabajo durante estas semanas tan complicadas para todos», aclara Coll.

También en Jeatec han apostado por estas pantallas transparentes de cuatro milímetros de policarbonato que en unas semanas van a formar parte del paisaje cotidiano de la población. Todo va al gusto del cliente. «Lo hacemos completamente personalizado, en función de lo que se nos pida, del tamaño, del material, de si lo quiere con marco o sin él…», aclara Coll.

A veces son pequeños talleres de aluminio los que se han entregado a la causa. Es el caso de Aluminis Noa, en Calafell. David López, su responsable, también ha notado demanda: «Trabajamos el aluminio y el cristal y tenemos acceso a metacrilato, así que se me ocurrió empezar a fabricar, porque hay mucha gente consultando y preguntando. Quieren barreras para evitar que haya un contacto directo cuando puedan abrir con cierta normalidad. Hay un modelo estándar pero también lo hago a medida, si se necesitan cerramientos especiales, por ejemplo». En este caso, es una forma de mantener, aunque sea mínimamente, una cierta actividad. «Nadie viene a pedir ventanas ahora, puedo ir haciendo algunas cosas que estaban previstas pero poca cosa más», añade David López.

En ocasiones la labor adquiere tintes de artesanía. Es el caso de Josep Montragull, un carpintero de La Nou de Gaià. «Yo hago puertas y ventanas generalmente y salió esa idea. Hice un prototipo, lo subí a las redes y vamos haciendo. Llevo ya hechas más de 20 mamparas, sobre todo para comercios de los pueblos de la zona. Uso metacrilato o vidrio, en función de la prisa que tenga el cliente, porque el vidrio cuesta más de conseguir». Josep ha repartido sus estructuras por municipios cercanos a La Nou de Gaià e incluso por Tarragona. «Son ideales para bancos, tiendas de alimentación o estancos», aclara. También los concesionarios de vehículos de la provincia han apostado por este método de seguridad y están durante estos días encargando e instalando plafones para dar las máximas garantías al público en vistas de un probable regreso a la actividad a partir del mes de mayo.

Pimec invita a esperar

Algunos sectores, sin embargo, llaman a la calma y creen que se está cayendo en cierta precipitación. Florenci Nieto, presidente de Pimec Comerç en Tarragona, opta por esperar: «De momento no hay ninguna normativa vigente en términos de seguridad así que el mensaje al comercio es que, de momento, no gaste en esto, porque puede venir después una norma que eche por tierra tu inversión por no ser suficiente o ser inadecuada».

Para Nieto, «algunas tiendas, además, en un momento muy complicado en el que no hay ingresos, se habrán gastado un dinero que quizás después no les sirva, porque hay que esperar a que se concreten las medidas de seguridad. No es lo mismo una tienda de alimentación o de ropa que una de nuevas tecnologías. Puede ser que cada sector tenga su reglamentación pertinente. Gel, guantes, mascarillas... todo este material sí, pero para actuaciones más allá hay que esperar a que se definan los criterios».

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