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Los Juzgados reciben cada día nueve denuncias por delitos de estafa

Un sesenta por ciento de los casos que llegan a los Mossos d´Esquadra están relacionados con engaños con los datos bancarios, como robo de identidad y datos de las tarjetas de crédito
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Los Juzgados reciben cada día nueve denuncias por delitos de estafa

Los Juzgados reciben cada día nueve denuncias por delitos de estafa

A veces por necesidad, en otras por desconocimiento o por ingenuidad, e incluso por avaricia. Las estafas –o engaños– siguen estando a la orden del día en nuestras comarcas. El año pasado, los juzgados de la demarcación de Tarragona incoaron 3.310 diligencias previas por delito de estafa, lo que implica una media de nueve al día. Sin embargo, no hay una cifra sobre cuántos casos denunciados hay de faltas de estafa –cuando el valor de lo defraudado no supera los 400 euros–, que son la mayoría.

Las estafas bancarias suponen el cuarenta por ciento de las denuncias por este tipo delictivo que reciben los Mossos, asegura el inspector del Àrea d’Investigació Criminal del Camp de Tarragona de los Mossos d’Esquadra, Joan Mulet. Manipulación de tarjetas de crédito, acceso ilícito a las cuentas corrientes mediante diversos sistemas o el uso de internet para realizar pagos con los datos de otras personas son algunas de las formas más habituales que usan los cyberdelincuentes.

 

Clonación de bandas magnéticas

Lo más habitual es que los delincuentes dupliquen las tarjetas en España y éstas sean utilizadas en otros países, principalmente del Este de Europa y Estados Unidos. Para la obtención de la información de la banda magnética se pueden utilizar dos sistemas: directamente mediante la sustracción de la tarjeta o bien copiando sólo la banda en lo que se denomina punto de compromiso.

Este último sistema es el que habría utilizado en noviembre de 2004 un camarero de un establecimiento comercial de Les Gavarres. Cuando los clientes le dejaban su tarjeta para pagar, él las pasaba por un aparato que grababa la información de la banda magnética. La Policía comenzó a investigar a raíz de las denuncias presentadas por las víctimas, que aseguraron que les habían llegado extractos en la libreta de ahorros por compras en Francia que ellos nunca habían efectuado. A uno de los afectados le llegó un importe de más de 3.400 euros.


Comprar con documentos falsos

Una de las variedades que tiene la clonación de tarjetas es utilizar una clonada para realizar compras en establecimientos, principalmente de electrodomésticos y joyas. Para ello utilizan también documentos falsificados. Dicha actividad se puede realizar tanto aquí como en el extranjero, aunque la mayoría de los participantes en dicha estafa son ciudadanos de otros países.

En octubre de 2002, la Policía detuvo a dos ciudadanos rumanos acusados de haber comprado fraudulentamente perfumes por valor de 800 euros. Para ello habían presentado una tarjeta de crédito falsificada y documentos falsos. A la salida del establecimiento los individuos tuvieron la mala suerte de que pasaba una patrulla policial e infundieron sospechas de los agentes, que los acabaron deteniendo.

 

Banda magnética y pin

En los últimos años se ha extendido esta práctica. A través de un sistema sencillo pero a la vez sofisticado, permite a los delincuentes no sólo duplicar la banda magnética de una tarjeta, sino a la vez saber su código pin, lo que les sirve con posterioridad poder extraer dinero en los cajeros automáticos.

Para obtener los datos en el cajero, los delincuentes colocan en la ranura de la tarjeta un dispositivo muy bien camuflado que, al igual que el propio cajero, lee la tarjeta. Además, instalan una cámara que permite ver y grabar el número de pin que teclea el cliente. Todo ello muy bien disimulado, por lo que es muy difícil detectar.

 

El lazo libanés

El robo consiste en introducir en la ranura de la tarjeta de los cajeros automáticos un dispositivo fabricado con el plástico de las radiografías y que a simple vista es indetectable por la víctima. Cuando ésta entra en el cajero e introduce su tarjeta, ésta no funciona pero tampoco sale; la tarjeta ha sido atrapada y no sabe cómo sacarla. Entonces aparece en escena el ratero que se ofrece a ayudarle y le dice que introduzca el código pin mientras él pulsa dos teclas.

Al final la tarjeta no se recupera y la víctima abandona el cajero junto con el ratero, aunque éste vuelve poco después para recuperar la tarjeta y sacar el dinero con el pin que ha obtenido al fijarse en los números cuando la víctima los introdujo delante de él.

Hace aproximadamente un mes, en Reus se produjeron tres tentativas, ya que se detectó el dispositivo en un cajero. En julio del año pasado dos rumanos fueron detenidos en Miami Platja por utilizar este sistema en varios cajeros automáticos de Mont-roig, Reus, Vila-seca y Torredembarra.

 

Comprar un producto por internet que nunca llegará

La compra a través de internet ha proliferado en los últimos años. Cada español destinará este año 661,62 euros a compras a través de la red, lo que supone un incremento del 8,9% respecto a 2014. En cifras globales, las ventas por internet en España alcanzarán un montante de 10,81 billones de euros, cifra que llegará a los 12,81 billones en 2016. Por ello no es de extrañar que llegue también la picaresca.

Una de las prácticas más habituales es que el cyberdelincuente clone una página legal y se ponga a vender productos que uno compra, efectúa el pago pero que nunca llega a recibir en su domicilio. Son páginas piratas que muchas veces son confeccionadas en países del Este de Europa. Por ello, es importante leerlas con detenimiento porque en muchas de ellas hay faltas de ortografía graves que desvelan que quien lo ha hecho no conoce la lengua.

En septiembre del año pasado, una vecina de Sant Pere i Sant Pau de 33 años fue imputada en un delito de estafa –su compinche fue puesto en busca y captura–. Habían creado una web falsa de compra-venta de objetos, entre ellos vehículos, a unos precios muy por debajo de los del mercado. Los estafados eran ciudadanos de Eslovenia, que denunciaron el caso en su país. Se calculaba que el importe de la estafa podría superar los 50.000 euros.


Darse de alta con documentación falsa

Susto e indignación los de muchos ciudadanos que han visto cómo les llegaban cargos en sus libretas de ahorro de servicios que no tenían, como teléfono o canales de televisión de pago. Los autores sustraen la documentación y se dan de alta en estos servicios. Normalmente, las víctimas son personas mayores. Se trata de una modalidad delictiva que va en aumento.

Uno de estos casos ocurrió en mayo de 2009, cuando un vecino de Amposta quedó imputado. Contrató Digital Plus con los datos de un vecino de Teruel. El importe de lo defraudado fue de 395 euros.

En julio de 2010 fueron detenidos dos hombres acusados de estafar 100.000 euros a una empresa de telefonía ya que solicitaban líneas con documentación falsa. Aprovechaban la promoción que hacía la empresa, que regalaba ordenadores portátiles y teléfonos móviles de última generación a sus clientes.

 

Spam más peligroso

La forma más peligrosa de fraude mediante mensajes spam es el phishing (del inglés fishing, pesca). Los spamers tratan de obtener los datos personales del usuario como logins, contraseñas (por lo general de los sistemas de pago on-line), números y códigos pin de tarjetas de crédito, para después usarlos con fines de lucro. Por lo general las víctimas de los ataques phishing son los usuarios de bancos en línea y sistemas de pago en internet.

Los mensajes phishing son una imitación muy realista de los mensajes de organizaciones sólidas (bancos, compañías financieras, sistemas de pago). Estos mensajes, bajo diferentes pretextos, tratan de que el destinatario confirme sus datos personales y contienen un enlace hacia una página falsa, en la que se le pide introducir en un formulario digital sus datos personales, que de esta manera caen en manos de los estafadores. Para que la víctima del fraude no sospeche del engaño, el aspecto de estas páginas es idéntico a la página del sitio oficial de la organización, en cuyo nombre se envió el mensaje (la dirección del remitente también se falsifica).

En otros casos, en el lugar de la página falsa se encuentra una página que aprovecha la vulnerabilidad del software e instala en el ordenador del usuario un programa troyano, que recaba información (por ejemplo, códigos de acceso a las cuentas) para luego enviarla a su ‘dueño’. Además, de esta manera la máquina infectada puede convertirse en parte de una red zombi y puede ser usada para efectuar ataques de red o envío de spam.

 

Solicitar microcréditos

Los datos obtenidos de otras personas de forma fraudulenta e incluso ficticios son utilizados también para solicitar microcréditos a empresas que se anuncian por televisión. Ofrecen entregar hasta 6.000 euros en menos de 24 horas.

 

Alquileres fraudulentos

Cuando se acercan los meses de verano aparecen anuncios en internet para alquilar apartamentos, casas o pisos en las zonas costeras. Los delincuentes los insertan en páginas web clonadas, que están hechas en Ucrania, por lo que es muy difícil perseguir a los que están detrás –se necesitan comisiones rogatorias y no siempre los países colaboran en ello–. El cliente avanza un dinero por una vivienda inexistente y de la que nunca podrá disfrutar.

 

Falsos robos de móviles para cobrar del seguro

Con la aparición de los teléfonos móviles de nueva generación apareció una modalidad para estafar al seguro. Consistía en denunciar el robo del aparato y, con el dinero conseguido, comprar otro. Los Mossos d’Esquadra lograron desenmascarar a decenas de personas –la mayoría jóvenes– que utilizaron esta práctica.

Cada mes se han llegado a presentar en la comisaría del Tarragonès entre ocho y diez denuncias falsas por robo de teléfonos móviles, según los Mossos d’Esquadra. En la mayoría de casos, se trata de conseguir el dinero del seguro para comprarse un ejemplar de última generación –3G. Durante determinadas fechas del año, como por Navidad, se denuncian en España aproximadamente unos 150 robos de teléfonos móviles al día. Sin embargo, una buena parte de las denuncias tiene truco. El propietario, para comprarse un ejemplar mejor, denuncia el robo del que tenía para cobrar del seguro e invertir el dinero en la nueva adquisición –que cuestan entre 500 y 600 euros–. Así lo han constatado los Mossos d’Esquadra de Tarragona. Desde finales de 2010 se comenzó a detectar un auge de esta picaresca.

 

El ‘rip deal’, lo más sofisticado

Los estafadores buscan anuncios de ofertas inmobiliarias o de cualquier otro tipo de bien. Contactan con los vendedores (futuras víctimas) y tras ganarse su confianza, les proponen cambiar billetes de curso legal.

Estos individuos suelen simular una gran solvencia económica con el fin de ganarse la confianza de la potencial víctima y escenifican reuniones en lugares públicos, como hoteles de lujo y cafeterías de renombre, tanto en España como en ciudades extranjeras. Para dotar de veracidad su interpretación, visten con ropa de primeras marcas, llevan joyas y relojes muy ostentosos e, incluso, usurpan la identidad de personas de reconocido prestigio empresarial a nivel mundial (totalmente ajenos a esta actividad delictiva).

Los timadores dicen estar interesados en realizar inversiones en nuestro país y antes de cerrar el contrato de compraventa, de manera independiente, plantean a la víctima la posibilidad de hacer un cambio de moneda en efectivo, al margen de la mediación bancaria. Alegan que se trata de dinero negro que desean poner en circulación o bien manifiestan disponer de billetes de 500 euros y precisan cambiarlos por billetes de valor inferior (200, 100 y/o 50 euros) y ofrecen hasta un 20 por ciento de comisión.

Si la víctima accede a lo pactado, exigen que se realice el cambio de maletines en lugares similares a los de las citas o encuentros anteriores, lo que impide a la víctima hacer un examen exhaustivo del dinero.

La estafa se produce con este cambio ya que el maletín de los delincuentes contiene fajos de dinero en los que, como mucho, únicamente el primero y el último billete son auténticos. Esto genera una sensación de seguridad en la víctima que cree que todos son billetes de curso legal, mientras que los autores de la estafa sí consiguen dinero facilitado por la víctima.

Una vecina de Tarragona estuvo a punto de ser víctima de este engaño. Tenía un local en la Via Augusta y lo vendía por un millón de euros. Un supuesto ciudadano suizo se puso en contacto con ella y le ofrecía la mitad. Incluso quedaron en Milán. Él dejó caer el problema de cambiar dólares por euros. La vendedora no lo vio claro y la transacción no se llegó a materializar.

Muchos de los delincuentes que utilizan este método delictivo son miembros de la antigua Yugoslavia con pasaporte de la Unión Europea. Tienen una gran movilidad y pasan de un país a otro.

 

‘Simpa’

En los últimos años también han proliferado las personas que se han ido sin pagar de bares, restaurantes y gasolineras. En este último apartado estaría un caso ocurrido el 3 de octubre de 2014 en una gasolinera situada en el Passeig de les Escoles de Sant Carles de la Ràpita (Montsià). Josep Maria M.F. acudió con su turismo Renault Megane y repostó 29,87 litros de gasoil, por valor de 40 euros. Cuando fue a la empleada le dicho que volvería y abonaría la cantidad, cosa que no hizo.

Inicialmente, el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 3 de Amposta condenó al conductor a abonar los 40 euros y a pagar una multa de 300 euros, cifra que ahora la Sección Cuarta de la Audiencia Provincial de Tarragona ha rebajado a 120 euros como autor de una falta de estafa.

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