Los Reyes Magos llenan de ilusión el hospital Joan XXIII

CrónicaTradición Solidaria. Melchor, Gaspar y Baltasar visitaron a los niños ingresados junto a decenas de voluntarios para darles sus regalos

LAURA ROVIRA

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Los Reyes Magos visitando al pequeño Eudal en el Hospital Joan XXIII y entregándole un montón de regalos. FOTO: ALBA MARINÉ

Los Reyes Magos visitando al pequeño Eudal en el Hospital Joan XXIII y entregándole un montón de regalos. FOTO: ALBA MARINÉ

Los Reyes Magos se adelantaron a la cabalgata del 5 de enero con una visita muy especial en el Hospital Joan XXIII de Tarragona en la que repartieron un montón de regalos a los pacientes más pequeños que pasan sus navidades lejos de sus casas.

Minutos antes de las cuatro de la tarde, la entrada del hospital se llenaba de ilusión y de ganas de contagiarla. Ni en barco ni en camello, los reyes llegaron en un coche junto a sus pajes y también a un centenar de bolsas llenas de regalos que sin nombre, tenían un destinatario claro. La bienvenida de sus majestades de Oriente fue entre aplausos y caras de sorpresa y alegría de aquellos que dudaban si se había adelantado el calendario y ya era la noche de reyes.

Decenas de colaboradores voluntarios cargaron los paquetes hasta la cuarta planta, la de pediatría, siguiendo las tres coronas. Allí, ninguno de sus huéspedes esperaba esta sorpresa convertida en tradición y que este año cumple su décimo aniversario. «Empecé prácticamente solo y ahora se han sumado a esta bonita iniciativa muchas personas», comentaba Rubén Marín, el encargado de poner patas arriba el Hospital Joan XXIII y de organizar una cabalgata de reyes diferente y solidaria. «Todo esto es posible gracias a la ilusión, la nuestra y la que vemos en los rostros de los más pequeños al recibir un regalo», expresaba Marín. Y es que aunque una habitación de hospital no sea el mejor sitio para pasar las fiestas de Navidad, gracias a iniciativas como la de Marín, es posible trasladar la magia en cualquier sitio y olvidar estar conectado a una máquina para saltar de alegría.

Además de sus respectivos pajes, que llevaban varios años colaborando con esta visita al hospital, los reyes llevaban un séquito diferente. Colaboradores y voluntarios ayudaron a repartir regalos por todas las habitaciones. La cuarta planta de Joan XXIII se llenó de paquetes con diferentes envoltorios que protagonizaban una tarde que muchos de los pequeños jamás olvidarían. Como por ejemplo, Eudal, que junto a sus padres, lleva desde nochebuena ingresado en el hospital por una meningitis bacteriana muy rara. Pese a su timidez, su expresión de felicidad al recibir una visita tan especial y al ver tantos regalos en su cama, era inevitable, como las lágrimas de emoción que también acumulaban cansancio y preocupación de su madre que tan solo podía dar las gracias por este momento. Además, por magia o por suerte, sus majestades de Oriente, acertaron de pleno con los regalos para Eudal, ya que según sus madre, es un fanático de los coches y recibió varios juguetes de motor. De su hermana Laura, de 18 meses, también se acordaron los reyes que dejaron algunos regalos para ella, como también en todas las habitaciones en que la familia tenía más de un pequeño o pequeña.

Por suerte, a Eudal le quedaban pocos días de ingreso y podrá disfrutar de sus juguetes en su casa, ya que la meningitis estaba superada y solo quedan las últimas pruebas para comprobar que no hay ninguna secuela.

Los mayores, también en la lista

La mayoría de las habitaciones estaban ocupadas por huéspedes que no llegaban al año y que disfrutaron de esta sorpresa junto a unos padres ilusionados que también tuvieron un pequeño regalo en forma de recompensa a todas las noches en vela. Una visita al Aquum Spa, para relajarse y coger energías para seguir el crecimiento de sus pequeños. «Han llamado a la puerta y han aparecido los Reyes Magos y muchas más personas para darnos ánimos y un montón de regalos», explicaba Vanesa, quién no apartaba la mirada de su pequeño de pocos meses y que añadía: «Lo que de verdad no esperaba es que uno de esos regalos fuera para mí».

Después de casi una hora llenando la planta de pediatría del Hospital Joan XXIII de ilusión y de más actividad que nunca con enfermeras y familiares expectantes a esta visita real, el séquito organizado por Marín, se trasladaba al espacio de maternidad para dar la bienvenida al mundo a los recién nacidos y felicitar a los padres por tener el mejor regalo de la Navidad. «Todos los años, toda la planta se revoluciona, es una forma de disfrutar de la Navidad haciéndola llegar a los que no la han podido disfrutar en familia», declaraban un grupo de voluntarios de Tarraco Salut que visitan el hospital cada semana y que repiten como espectadores de esta iniciativa.

Un adelanto de magia

Los Reyes Magos se marcharon sintiendo que el mejor regalo había sido para ellos y es que según expresaban entre sonrisas, había valido la pena adelantarse para realizar esta visita.

Así pues, Melchor, Gaspar y Baltasar se fueron pero para volver el domingo y repartir la misma ilusión y alegría a todos los niños y niñas de Tarragona en una de las noches más mágicas del año con la cabalgata de los Reyes Magos del 5 de enero. Aunque los pequeños ingresados que no podrán recoger los caramelos el domingo, han tenido su propia cabalgata.

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