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Los ayuntamientos ya vuelven a estar para fiestas

Este verano hay más bous, mejores orquestas y más verbenas. El gasto en fiesta mayor repunta, aunque sigue lejos de los datos precrisis. Doce de los 15 grandes ayuntamientos gastan más

Raúl Cosano

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Pasacalles por las calles de Vila-seca, uno de los actos más multitudinarios y familiares de la fiesta mayor del municipio. Foto: ajuntament de vila-seca

Pasacalles por las calles de Vila-seca, uno de los actos más multitudinarios y familiares de la fiesta mayor del municipio. Foto: ajuntament de vila-seca

Hay más hinchables, más bous y bandas de versiones más grandes y lustrosas. En pleno puente y con media provincia de verbena, los municipios afrontan los días por excelencia de la fiesta mayor. Alrededor de 50 localidades tarraconenses celebran sus festejos estos días, con la Mare de Déu d’agost como referencia y momento álgido de la parranda.

También la jarana sirve como termómetro de la recuperación económica y, en especial, de la salud financiera de los ayuntamientos. Los principales consistorios de la provincia encaran sus fiestas patronales, en general, con unas partidas más holgadas que en años anteriores. 
Del brutal tijeretazo, que en algunos casos rondó el 50%, se ha pasado a una cierta recuperación. En el global de la provincia, el gasto en fiestas ha subido este año un 14%. Es un poco menos que la media autonómica catalana (casi un 15%) y bastante más que el dato estatal, situado en un aumento del 6,8%. Es lo que se extrae del análisis de la partida número 338, la que corresponde a ‘fiestas populares y festejos’, recogido por el Ministerio de Hacienda y desglosado por la plataforma Gobierto. 

Orquestas y colles

De los 15 municipios principales, 12 suben las partidas dedicadas a fiestas, con sólo tres excepciones: Valls (-10,3%), Sant Carles de la Ràpita (-4,6%) y Deltebre (-3,5%). Tarragona capital ha incrementado el gasto por cabeza un 10,3%, más o menos en la línea de Cambrils (un 13,5% más) y de Salou (un 15,7%). 

Se trata de una dinámica generalizada, un leve atisbo de mejora. «Hemos ido incrementando algo, pero fundamentalmente los municipios han aplicado una regularización administrativa, un control a lo que se gasta. No ha sido un incremento espectacular. Hacemos una fiesta mayor orientada a la gente del pueblo y otros eventos para atraer a personas de fuera», indica Fèlix Alonso, alcalde de Altafulla

Calafell o Amposta están entre los municipios que más incrementan el gasto por habitante

Su municipio ha incrementado en un 14% el gasto en fiestas por habitante, según lo presupuestado para 2017. «El principal gasto va en las orquestas, pero también, por ejemplo, a la hora de contratar a una colla castellera. También hay un gasto en empleados municipales que dedican sus horas a preparar al fiesta, como los trabajadores de la brigada. Eso se tiene que contabilizar también», añade Alonso. 

De entre los principales municipios, algunos de los que más suben el gasto por cabeza son Amposta (un 53,3% más) y Calafell (36,8%). Hay otros que han mantenido el presupuesto festivo prácticamente en la misma franja, como Tortosa (un aumento del 0,56%) y El Vendrell (un 0,26%). 

En Riba-roja d’Ebre el incremento para este año, según los datos de Hacienda, rondará el 11%. «Puede haber una pequeña subida, pero intentamos ceñirnos a lo del año pasado», explica Antonio Suárez, el alcalde de un municipio que sirve de ejemplo para explicar cómo en los últimos años los ayuntamientos se han apretado el cinturón a la hora de montar festejos. 

La fiesta mayor, que se celebra del 23 al 28 de agosto, ha pasado de un presupuesto ejecutado de 138.000 euros en 2010, a los 75.000 actuales. «Aquello era irreal. Había una burbuja. Hemos conseguido bajar el gasto buscando mucho, comparando ofertas… También es verdad que los promotores y los responsables de espectáculos han rebajado mucho los precios», cuenta. Así, rebajando el gasto a la mitad, el pueblo ha conseguido mantener seis días de fiesta mayor. También se ha procurado una mayor austeridad en las orquestas. Si antes se llevaban en todo el año 36.000 euros, ahora la cifra de esos shows de espectáculo nocturno ronda los 22.000 euros. Por lo tanto, el ligero repunte de este año obedece a cierto ánimo de estirar estos presupuestos festivos, aunque sin llegar ni mucho menos al dispendio que se hacía en los años previos a la crisis. 

Una de las poblaciones que más incrementará su gasto en guateques y festividades es Salomó, en el Tarragonès. Después de mantener su presupuesto para celebraciones invariable en 18.000 euros entre 2012 y 2015, el año pasado llegó la recuperación: un aumento a 28.000 euros y, finalmente, en 2017, un incremento hasta los 44.000. Es una subida del 56% en el gasto por habitante. «Tenemos un ayuntamiento con recursos y sin deudas. El incremento responde básicamente a más actividades y a que contratamos a alguna orquesta con un poco más de calidad», concede Antoni Virgili, el alcalde de este pueblo. «Ahora podemos gastar un poco más, porque el ayuntamiento está mejor y la presión del gasto no es la misma que la que había en 2012», explica el edil. Esos incrementos se reparten básicamente entre las dos fiestas mayores del municipio, además del Carnaval y la Noche de Reyes. Atrás quedan los obligados ajustes de los años de escasez y penuria. Tuvimos que recurrir a orquestas más modestas y menos conocidas. Es algo que le ha pasado a todos los pueblos», reconoce Antoni Virgili. 

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