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Los bares de la Plaça de la Font exigen a Ricomà el cese de Inés Solé (CUP)

Los establecimientos del centro neurálgico de la Part Alta no han abierto este miércoles durante la Entrada del Músics y el Seguici

Octavi Saumell

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Imagen de ayer, de un local cerrado con un cartel reivindicativo en la Plaça de la Font. FOTO: Pere Ferré

Imagen de ayer, de un local cerrado con un cartel reivindicativo en la Plaça de la Font. FOTO: Pere Ferré

La polémica sigue sin freno en la Plaça de la Font. Ayer, en el primer día grande de las fiestas, los hosteleros del centro neurálgico de la Part Alta cumplieron su amenaza y cerraron desde las 10 hasta las 23 horas como medida de protesta por las restricciones, «y los impedimentos para poder trabajar», decretadas por el Consistorio durante esta Santa Tecla, que han llegado a los tribunales.

De esta forma, el público que por la mañana asistió a la Entrada del Músics y, por la tarde, a las Tandes de Lluïment del Seguici Popular, se encontró con las persianas bajadas de unos negocios que este miércoles dieron un paso más y, tras pedir anteriormente «una disculpa pública», ayer exigieron al alcalde –Pau Ricomà (ERC)– «que cese a la concejal Inés Solé (CUP) de las competencias que tiene asignadas», que en este caso son las de Cultura y Festes.     

Los empresarios emitieron un comunicado público en el que reiteraron su «rechazo» ante las declaraciones del pasado lunes de la edil cupaire, quien indicó que «se ha pasado de hablar de los muertos por la pandemia a intentar enriquecerse». «La demagogia no debería tener sitio en el discurso político, y menos señalar a un colectivo como el nuestro, que ha trabajado durante la Covid y que ha sufrido sus consecuencias de una forma particularmente severa», se indicaba en el texto de los empresarios. 

Este periódico intentó conocer las valoraciones de la concejal de la CUP al respecto, pero tanto la formación anticapitalista como el gobierno municipal declinaron realizar ningún tipo de manifestación pública respecto a un comunicado en el que los hosteleros solicitaron al ejecutivo local  (ERC-Junts per Tarragona-CUP) que «escuche antes de tomar decisiones unilaterales», a la vez  que lamentaron la «desorganización de las actuaciones programadas». 

Los restauradores añadieron que el Consistorio «cierra la plaza y la privatiza, alejando a los ciudadanos de los establecimientos de manera innecesaria». En concreto, los profesionales de la hostelería criticaron que, ayer, los servicios de seguridad restringieron el acceso a la plaza a las diez de la mañana «pero a las 11.15 aún seguía completamente vacía, sin que se ejecutara ningún acto», un hecho que consideran excesivo, ya que durante este tiempo «los ciudadanos que lo hubieran deseado podrían haber accedido a los locales», a la vez que recalcaron que «no tiene sentido abrir en estas condiciones».

En concreto, el acuerdo que el Ayuntamiento asegura que se llegó indica que los bares podrían servir en las 800 sillas que el Consistorio ha instalado en el centro de la plaza, de forma que cada negocio puede contar entre cuatro y seis mesas, de un máximo de seis personas. Inicialmente, en el primer bando del alcalde se prohibía que los negocios pudieran servir en el interior de sus locales, pero en una modificación del pasado lunes la administración municipal habilitó que los establecimientos sí que pudieran recibir clientes, esto sí, que debían tener entrada para el acto de la Plaça de la Font. 

Los negocios también se muestran críticos con la voluntad municipal de que, a partir del 1 de octubre, los bares, cafeterías y restaurantes tengan que volver a pagar la tasa de ocupación de la vía pública. «Lamentamos la inoportunidad del alcalde de anunciarlo el mismo día que recibía la demanda interpuesta. Aunque niegue la correlación entre su decisión y el recurso que hemos presentado, la desviación de poder y la arbitrariedad son palmarias», afirman los hosteleros, que reivindican que «seguiremos luchando para ofrecer los mejores servicios a la ciudadanía». 

Hoy, según el bando del alcalde, los negocios no pueden montar su terraza entre las 8 y las 23 horas. Todo hace presagiar, pues, que los negocios volverán a plantarse, celebrando este año la festividad de Santa Tecla de una manera inédita: cerrados.  

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