Los barrios de TGN con contenedores cerrados reciclan el 50% o más de los residuos

En El Serrallo se ha llega a un 68% de recogida selectiva; en Cala Romana, al 49%, y en Bonavista, al 53%. Son datos muy superiores al 33,5% del conjunto de la ciudad

NORIÁN MUÑOZ

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Imagen del sistema con el que se controla la apertura de los contenedores gris y marrón en Bonavista. FOTO: FABIÁN ACIDRES/DT

Imagen del sistema con el que se controla la apertura de los contenedores gris y marrón en Bonavista. FOTO: FABIÁN ACIDRES/DT

Si la ciudad de Tarragona solo estuviera conformada por los barrios de El Serrallo, Cala Romana y Bonavista, ya cumpliríamos con los objetivos de reciclaje de la Unión Europea. Dichos objetivos marcan que desde el año pasado deberíamos reciclar el 50% de los residuos. En 2025 deberían ser el 55% y en el 2030, el 60%.

Los datos los ofrecía ayer el concejal de neteja, Jordi Fortuny, para explicar cómo está evolucionando la recogida selectiva desde que, entre septiembre y octubre, se cerraran en estos barrios los contenedores gris (resta) y marrón (orgánica). En los tres barrios dichos contenedores solo se pueden abrir con una tarjeta que se ha entregado a los vecinos o con una App del móvil.

De los tres barrios el que partía con mejores datos era El Serrallo, donde antes de comenzar la prueba piloto ya se reciclaba el 51% y con el cierre de contenedores se ha llegado al 68%. Es decir, lo que se tira actualmente al contenedor gris (a incinerar) ha pasado del 49% al 32%. Parte del mérito se debe a que en el barrio ya se estaba realizando un trabajo de concienciación con los restauradores de la zona.

En Cala Romana, por contra, era donde había peores datos de inicio: un 24% de recogida selectiva. Aunque también es donde más aumentó el reciclaje, hasta llegar al 49% actual. Fortuny considera que una de las razones de esta mejoría tiene que ver con que ha disminuido lo que llama «turismo de basura», en referencia a quienes visitan la zona y dejan allí los residuos sin miramientos.

Finalmente, en Bonavista, donde la prueba comenzó más tarde (el 19 de octubre), donde había más viviendas implicadas (4.680) y probablemente también donde había más resistencia vecinal, el reciclaje también ha crecido sustancialmente y se ha pasado del 31% al 53%. Llama la atención, por ejemplo, como el porcentaje de envases que se reciclan se ha triplicado en poco tiempo, pasando del 6% al 18%.

Menos bolsas fuera

Respecto a las bolsas que se dejan fuera de los contenedores, el problema sigue presentándose, sobre todo en el barrio de Bonavista, pero desde Neteja aseguran que es mucho menor de lo que se esperaba. Fortuny señalaba que si antes se recogía en torno a una tonelada de basura dejada fuera de los contenedores cada día, ahora se recoge en torno a 250 a 300 kilogramos.

Además se está realizando un trabajo en colaboración con la Unitat de Medi Ambient (UMA) de la Guàrdia Urbana, que se encarga de abrir bolsas que son dejadas fuera de los contenedores e identificar a quienes han cometido la infracción.

El reciclaje se había estancado

Los datos de reciclaje de los barrios son claramente mejores que los del conjunto de la ciudad, donde la recogida selectiva estaba el año pasado en 33,51%. Los datos han ido mejorando pero de una manera muy modesta desde 2016, cuando se estaba en el 29,5%.

En todo caso, son datos alejados de los objetivos europeos, ya que el año pasado ya debíamos haber llegado al 50%. Justo esto fue lo que motivó a iniciar la prueba piloto. «Aunque no las teníamos todas con nosotros», reconoce Fortuny, quien señala que Tarragona es de las primeras ciudades de tamaño mediano que se atreve con este sistema, por lo que ya hay otros municipios observando la experiencia tarraconense.

El sistema se queda

Señala, eso sí, que será necesario seguir evaluando cómo funciona el sistema teniendo en cuenta que la generación de residuos no es igual en todas las épocas del año. Además, esta etapa inicial ha estado acompañada por un trabajo intenso de educadores ambientales e informadores trabajando a pie de contenedor.

Algunos de estos trabajadores forman parte de la plantilla municipal y otros, de la empresa contratista, con lo que podrán seguir haciendo este trabajo puntualmente. No es el caso de los 11 agentes cívicos del plan de ocupación municipal que ya han terminado su trabajo; que se vuelva a convocar el plan va a depender de los presupuestos.

También se continuará evaluando qué tecnología es la mejor, teniendo en cuenta que en cada uno de los barrios está trabajando una empresa distinta.

Lo que sí está claro, explica Fortuny, es que en los barrios donde se ha implementado el cierre a modo de prueba se mantendrá el sistema de forma permanente. Para el resto de la ciudad, según las zonas, se está estudiando si establecer el cierre de contenedores o realizar una recogida puerta a puerta. Estos detalles se recogerán en el próximo contrato de la basura, ya que el actual termina el 23 de abril de 2021.

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