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Los bomberos, al límite

Denuncian la falta de personal –con el cierre de parques y otros por debajo de los mínimos– y la antigüedad de los vehículos y las herramientas. Auguran una primavera muy dura

Àngel Juanpere

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Bomberos de diversos parques trabajando el pasado 5 de enero en un accidente de tráfico mortal ocurrido en el pasado 5 de enero en Alcover.   FOTO: àngel juanpere

Bomberos de diversos parques trabajando el pasado 5 de enero en un accidente de tráfico mortal ocurrido en el pasado 5 de enero en Alcover. FOTO: àngel juanpere

El incendio ocurrido el pasado 9 de enero en un piso de Badalona, en el que murieron tres personas, puso de nuevo en evidencia la falta de efectivos de los Bombers de la Generalitat. Este cuerpo desplazó hasta el lugar nueve dotaciones, por las siete que enviaronlos Bombers de Barcelona –que en un principio sólo tienen a la Ciudad  Condal como su área de actuación–.

Al cierre de diversos parques por falta de efectivos, mientras que otros están por debajo del personal mínimo de guardia en cada turno, se unen los vehículos autobomba –los que llevan agua y que son los más usados– muy viejos y equipados de un material muchas veces obsoleto. Si a ello se suma el desencanto de los bomberos voluntarios, que se sienten «menospreciados», en palabras de su presidente, provoca un coctel explosivo. Muchos auguran una primavera muy problemática si hay simultaneidad de incendios –principalmente forestales, que son los que movilizan más recursos–, cuando todavía no han llegado los refuerzos de verano.

Uno de los principales problemas a los que se enfrenta el cuerpo es la falta de efectivos y mandos intermedios (cabos y sargentos). La Regió d’Emergències de Tarragona tiene ocho parques atendidos por personal funcionario. El de L’Hospitalet de l’Infant ha estado dos días cerrado –al igual que otros de las Terres de l’Ebre, principalmente Ulldecona y Ascó– por no contar con un mínimo de bomberos de guardia. La mayoría de los restantes están y han estado bajo mínimos –con menos bomberos de los imprescindibles–, desde hace casi dos meses después de que se negaran a realizar horas extras.

Convocatorias

Actualmente se está realizando el proceso de selección de 150 aspirantes a bombero, que entrarán en el Institut de Seguretat Pública en setiembre, acabarán el curso en junio de 2020. Además, antes del verano se tienen que incorporar a la plantilla los 250 de la convocatoria de 2017.

Pero estas nuevas incorporaciones no servirán para cubrir las plazas que en los últimos años han quedado libres por jubilaciones. Y es que por ejemplo en el Camp de Tarragona, de una plantilla de 252 bomberos se cuenta con 25 vacantes –hay que sumar los que están de vacaciones, de excedencia, de baja laboral, etc–. Hay un dato que lo dice todo: en estos momentos hay menos bomberos que en 2007, que fue el año en que hubo más en plantilla.

Y los vehículos....

Pero si el cuerpo está mal de personal, también lo está de vehículos –excepto los del GRAF (Grup de Recolzament en Actuacions Forestals) y los de mando, porque son de renting–. En el Camp de Tarragona hay un total de 27 autobombas –los vehículos que llevan agua–. La mayoría de ellas tienen más de 14 años –se considera que su vida útil son 15, aunque no hay ninguna normativa que lo avale–. Y es que el último gran pedido de este tipo de vehículos realizado por la Generalitat se produjo en 2005 a raíz de dos accidentes de camión –ocurridos dos años antes– de marca Pegaso con neumáticos Firestone, conocida como el modelo ‘egipcio’. Era un vehículo militar adaptado –que carecía de ruedas gemelas en la parte trasera y en caso de pinchazo era más fácil que perdiera la estabilidad– que en un principio España tenía que vender a Egipto y que la Generalitat adquirió debido a la cesión de estos por parte del Estado, que repartió por todas la comunidades autonónomas a partir de 1983.

En los últimos años, el número de autobombas adquiridas destinadas a los parques de Tarragona se pueden contar con los dedos de la mano. Por ello, no es de extrañar que algunos de estos vehículos tengan más de 25 años, como uno del parque de Tarragona. 
Las tres autoescaleras de los parques del Camp de Tarragona son relativamente viejas. Las de Reus y El Vendrell tienen 13 años y la de Tarragona, once. Se considera que tienen una vida útil de 20 años.

Debido a este envejecimiento del parque móvil, las averías también aumentan. Por ello, cada cuatro o cinco servicios, los vehículos tienen que pasar por el taller debido a alguna avería. Y a veces se estropean acudiendo a un servicio, como ocurrió con una autobomba de Tarragona, que se quedó a medio camino cuando acudía a un incendio de matorral.

Desde hace más de un año y medio, está pendiente la adquisición de 92 autobombas rurales pesadas para renovar el parque móvil. Pero la compra se ha ido postergando y todavía no ha salido a licitación. También se habla de que durante el primer semestre de este año se elabore el pliego de prescripciones técnicas para comprar autoescaleras, autobombas urbanas ligeras y pesadas y furgones de salvamento.
También está previsto comprar equipos de excarceración, debido a la antigüedad del material actual. Sin embargo, no es seguro que el contrato salga a licitación.

El contrato de mantenimiento

Actualmente, el contrato de mantenimiento que tiene la Direcció General d’Emergències finaliza el mes de junio. Sin embargo, podría acabar antes si aumenta el número de averías. Y es que el documento prevé un límite de gasto, con lo que si el trabajo aumenta, el vencimiento podría adelantarse. Es lo que ocurrió, por ejemplo, hace unos años, cuando más de una docena de vehículos estaban en el taller esperando ser arreglados y sin presupuesto para ello. Para que esta circunstancia no se vuelva a dar, la Generalitat está intentando de tramitar un contrato nuevo para que entre en vigor cuando venza el actual.

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