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Los campings de TGN temen que la regulación frene inversiones

Desde hace años el sector intenta regular su situación y ahora la Comissió d’Urbanisme ha introducido nuevas condiciones. Dificulta que puedan llevarse adelante inversiones por valor de más de cinco millones

Núria Riu

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El cámping Las Salinas se construyó hace más de cincuenta años en la Platja Llarga de Tarragona. FOTO: Lluís Milián/DT

El cámping Las Salinas se construyó hace más de cincuenta años en la Platja Llarga de Tarragona. FOTO: Lluís Milián/DT

Los empresarios del sector del cámping están preocupados. Hace tiempo que vienen denunciando las dificultades en materia urbanística que les impiden llevar a cabo inversiones para la puesta a punto de sus instalaciones. Están atrapados en una especie de día de la marmota que les ha impedido materializar nuevos proyectos. Tras más de cuatro años de negociaciones y hasta once versiones del documento final, el sector vive con incertidumbre sobre lo que acabe decidiendo la Generalitat de Catalunya, que se conocerá de forma pública en los próximos días. 

Los antecedentes se remontan en el año 2005, cuando se aprobó el Pla Director Urbanístic del Sistema Costaner (PDUSC). Mediante este instrumento, se regulaban los espacios abiertos del litoral situados a una franja de 500 metros de la línea de mar. Faltaba una segunda parte, la que hacía referencia sobre los suelos no urbanizables delimitados sin un plan parcial aprobado. Su negociación con la administración catalana empezó en el año 2010 y se aprobó a finales de 2014. Por  medio, en junio de 2013 se aprobó el nuevo POUM de Tarragona, lo que obligaba a hacer una modificación del plan general para introducir las consideraciones que establecía el PDUSC 2. Aquí empezaron de nuevo las conversaciones de las que han sido partícipes tanto la administración catalana como el Ayuntamiento de Tarragona y los representantes del sector turístico.

Cuatro años de trabajo
Finalmente, esta modificación del POUM se aprobó de forma inicial por parte del pleno de Tarragona. La Comissió d’Urbanisme de Tarragona (CUT) ya introdujo un conjunto de prescripciones que tuvieron que introducirse en el texto. «Prácticamente se anuló el trabajo que habíamos estado haciendo en los últimos cuatro años», asegura Marc Francesch, vicepresidente de la Agrupació de Càmpings Tarragona Ciutat. 

500 trabajadores directos e indirectos emplean los siete campings de Tarragona ciudad, que en su totalidad están ubicados en la zona de Llevant.

La aprobación provisional volvió a pasar por el pleno y en su sesión del pasado miércoles, cuando la Comissió d’Urbanisme de Tarragona debía validar finalmente el texto, se introdujeron de nuevo algunos matices. Deberán incorporarse antes de que el conseller de Territori i Sostenibilitat, Damià Calvet, apruebe con su firma esta modificación del POUM de forma definitiva. 

El sector asegura que desconoce cómo será el redactado de esta letra pequeña que se ha añadido en el último momento. «Teníamos un acuerdo para que todo siguiera adelante, pero ahora mismo no sabemos qué pasará», afirmaban los representantes de la Associació Agrupació de Càmpings Tarragona Ciutat. 

Los empresarios denuncian la «incertidumbre» que genera esta situación y que todo este largo periodo de tramitaciones «dificulta que puedan llevarse a cabo nuevas inversiones». 

10.000 plazas suman en su conjunto, lo que representa aproximadamente el 70% de las pernoctaciones que se registraron en Tarragona durante el año pasado.

Los campings de Tarragona se encuentran en suelo no urbanizable. Esto significa que cualquier actuación que quieran hacer en sus instalaciones tiene que se aprobada por la Comissió d’Urbanisme. «Cuando tienes un plan especial, significa que estás dentro de un ámbito jurídico más concreto. Hay un planeamiento urbanístico que evita que tenga que seguir toda esta tramitación y hace que cualquier iniciativa mucho más ágil», añade Francesch.

La letra pequeña
Desde hace algunos meses, los responsables de la Comissió d’Urbanisme han dejado de hacer la tradicional rueda de prensa en la que explicaban las decisiones que habían tomado. Por tanto, se desconoce el contenido de cómo se concretará el documento que finalmente acabará firmando el conseller. 

En este largo camino, los representantes del sector privado han ido acompañados del Ayuntamiento. El concejal de Territori de la corporación tarraconense, Josep Maria Milà, asegura que las condiciones que se han puesto son tres. En primer lugar, que en pendientes de más del 20% no podrá haber campings. En segundo lugar, que en el entorno del Gaià deberá preservarse un entorno, aunque se desconoce por dónde discurre esta línea.

Y, finalmente, que tanto en el Camí de La Móra, como en vial del Tomb del Mariner hasta Tamarit deberá dejarse un acceso de 15 metros de ancho, para ser acondicionado como un paseo. «Falta conocer el matiz en la redacción y después la firma del conseller para poder legalizar de forma definitiva unas situaciones que venimos arrastrando desde hace más de treinta años», decía responsable en materia de urbanismo a nivel municipal. 

25 millones de euros de facturación suman los siete establecimientos, que cuentan con reconocimiento internacional por parte de asociaciones europeas.

El cómo acabe concretándose este contenido es lo que está generando inquietud a los representantes del sector del cámping, que finalmente veían la luz al final del túnel. «Lo único que pedimos es que, delante esta incertidumbre se defienda un sector que es clave», argumenta el presidente de este colectivo, Agustí Peyra.

Inversiones paradas
Lo que finalmente puede acabar suponiendo es que si ahora uno de estos negocios tiene parcelas de 70 metros cuadrados y quiere ampliarlas a cien metros cuadrados y dotarlas de mejores servicios, como conexión a internet, no pueda hacerse. «No estamos hablando de aumentar superficie, sino de reducir el número de parcelas para ampliarlas y que tengan unas mejores prestaciones para hacer una apuesta de calidad de futuro», añade Marc Francesch. 

La ciudad de Tarragona tiene siete campings entre los cuales se encuentra el Tamarit, Torre de la Móra y Las Palmeras que cuentan con un reconocimiento internacional. Afirman que para mantenerse en la vanguardia están dispuestos a realizar inversiones del orden de seis millones anuales. «Lo que pasa es que si queremos convertir un antiguo sanitario en un spa o ampliar una piscina, no podemos hacerlo», denuncian.

Con la situación actual, cualquier intervención debe aprobarla la Comissió d’Urbanisme

La importancia del sector
Con un plantilla de 500 trabajadores directos e indirectos, están detrás del 70% de las pernoctaciones que se registraron durante el año pasado, que alcanzaron la cifra récord de 1.428.481. La facturación de estos negocios superó los 25 millones de euros. «Si defendemos el turismo de calidad como uno de los ejes estratégicos, debe incorporarse dentro de la estrategia de ciudad. Desde el área de turismo lo tienen muy claro, pero es importante que la administración local lo asuma desde la totalidad», afirma Peyra. 

La Agrupació de Càmpings de Tarragona Ciutat aglutina Las Salinas, Platja Llarga, Las Palmeras, Torre de la Móra, Tamarit Park, Trillas Platja y Caledònia. Los primeros negocios se iniciaron en los años sesenta.

En total suman 10.000 plazas de alojamiento. El conjunto de estas instalaciones están en la línea de la costa, en la zona de Llevant. Ocupan una superficie de unas setenta hectáreas de terreno.

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