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Los campings que ya han abierto empiezan a «ver el vaso medio lleno»

Confían en que con el avance de la desescalada lleguen los extranjeros y valoran tener clientes de proximidad

ROGER SEGURA / ELOI TOST

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Una familia acampadac en el Camping Trillas de Tarragona instala su tienda.  FOTO: ELOI TOST

Una familia acampadac en el Camping Trillas de Tarragona instala su tienda. FOTO: ELOI TOST

Diferentes campings de la demarcación que ya han abierto sus puertas valoran positivamente las primeras semanas de actividad, aunque reconocen que la ocupación es muy inferior a la de años anteriores por estas fechas. Los empresarios consideran que tener ahora pocos clientes les permite ponerse a punto de cara a julio, cuando se prevé la llegada del turismo internacional. Tienen claro que la facturación no será como la de veranos anteriores, pero confían en que los clientes catalanes y del resto del Estado los visitarán más y afirman que les entran reservas. Además, se muestran satisfechos porque las perspectivas son mucho mejores que hace dos semanas, cuando temían una temporada nefasta.

El Camping Trillas Platja Tamarit, en Tarragona, es uno de los primeros que decidió abrir, el 11 de mayo, el primer día de la fase 1. Desde entonces, han alojado un perfil muy familiar de la región sanitaria. «No ha habido una afluencia abundante de clientes, pero muchos más de los que tenemos habitualmente del territorio», señala el propietario, Roger Trillas. El grueso de la actividad se vivió el fin de semana, cuando alojaron a cuarenta familias, menos de un 10% respecto al mismo fin de semana del año pasado. «No es mucho, pero son más de los que esperábamos. Estamos contentos», señala Trillas. Tras la avalancha de cancelaciones, las reservas se reactivan con cuentagotas. Incluso ya tienen una de un cliente francés para el verano. «Da esperanza», constata Trillas.

Desde que el lunes pudieron abrir la piscina con el paso a la fase 2, la actividad se ha animado un poco más entre semana. Los fines de semana llegan caravanas, autocaravanas y algún campista, aunque la mayoría se alojan en movilhomes y bungalows. Son de Tarragona, Reus o Valls, entre otros. «Los hay que no habrían pensado en alojarse en tan pocos kilómetros, pero no hay que hacer demasiadas para ir de vacaciones», subraya Trillas.

Con el avance de la desescalada también se está reincorporando la plantilla. La previsión es tenerla casi toda lista el lunes, con Sant Joan y julio en el horizonte.

En una línea similar se expresa Manel Vilajosana, director del camping La Torre del Sol, de Mont-roig del Camp. «Empezar a ver gente en el camping es como si recuperáramos cierta normalidad», indica. Este último fin de semana han tenido una cincuentena de llegadas, «muchas menos que en las mismas fechas de años anteriores», pero dada la situación actual «es gratificante». Y añade: «Tal vez la temporada no será tan catastrófica como hemos estado pensando hasta ahora».

Turismo internacional

Vilajosana confía en «las ganas de hacer vacaciones» que tiene todo el mundo, también los extranjeros, que «quieren venir». El director del establecimiento ve con buenos ojos la propuesta del Ministerio de Exteriores que permitiría que los territorios que se encuentren en una fase de desescalada superior puedan recibir antes turismo internacional. Una situación que para el camping La Torre del Sol sería beneficiosa, ya que el 80% de la clientela es extranjera. Mientras, Vilajosana espera que el turismo de proximidad «salve un poco la temporada».

De hecho, según apunta, el 90% de las reservas que tienen de momento son de turistas del Estado. «Hasta ahora todo eran anulaciones y ahora vuelve a haber reservas. Estamos en una situación de impasse y tenemos que ver el vaso medio lleno», señala.

Paz en el interior

También abrió a las primeras de cambio el Camping Prades Park, concretamente el 15 de mayo. Desde entonces han recibido a familias «interesadas en la naturaleza y concienciadas en aplicar las medidas de seguridad», señala Mireia Sans, una de las responsables. Sans destaca que, de momento, tienen una ocupación de entre el 15% y el 20%, un volumen similar a la de años anteriores para esta época, si bien ha percibido un descenso los fines de semana. Principalmente han recibido familias, pero también personas que pueden trabajar a distancia y han optado por hacerlo desde un entorno diferente.

Además, se muestra optimista de cara a la temporada de verano. «El cliente nos pide estar en un lugar seguro y tranquilo. Los bungalows tienen privacidad, se puede cocinar dentro o pueden pedir la pensión completa y comérselo allí. Es un alojamiento seguro», destaca Sans.

Antes de que la temporada turística llegue a su tramo decisivo, otros establecimientos comenzarán a abrir puertas. Uno de ellos es el hotel Best Terramarina, de La Pineda, que arrancará el 5 de junio, siendo el primer hotel vacacional de la Costa Daurada en recibir clientes.

También se prepara para recibir clientes el camping Playa Montroig. Tenían previsto abrir en marzo, pero la pandemia lo ha retrasado hasta el 12 de junio, y para los primeros días afirman que ya tienen reservas. «Sus 35 hectáreas de superficie lo convierten en uno de los campings europeos más grandes en extensión, pero no en capacidad, consiguiendo que sea un lugar tranquilo y sobre todo, con espacio», expone el establecimiento en una nota, poniendo en valor garantizar las distancias de seguridad. Además, limitarán el aforo en zonas comunes como el restaurante, la piscina, los lavabos o la lavandería.

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