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Los concejales de TGN también pagarán para ir a actos culturales y festivos

La clase política perderá este privilegio a partir de las Festes de Sant Magí

Carla Pomerol

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Imagen de archivo del pasado 15 de septiembre, durante la celebración de La Crida. Los políticos ocupan las primeras filas. FOTO: pere ferré

Imagen de archivo del pasado 15 de septiembre, durante la celebración de La Crida. Los políticos ocupan las primeras filas. FOTO: pere ferré

Los concejales deberán pagar su entrada, como cualquier otro ciudadano, en los actos culturales y festivos. «Los privilegios de la clase política tarraconense se acaban». Así de contundente se muestra la nueva concejal de Cultura i Festes, Inés Solé (CUP), recién llegada al equipo de gobierno liderado por Ricomà. 

Una de las consecuencias de la pandemia ha sido la reducción en los aforos en la mayoría de los actos. Donde antes cabían 200 personas, ahora solamente se aceptan 30.  Es el caso, por ejemplo, de la Crida de Santa Tecla del año pasado, que tuvo lugar en el Passeig Arqueològic y en la que casi solo asistieron los homenajeados –Teclers d’Honor–, los periodistas y los políticos. La imagen se ha repetido a lo largo de estos últimos meses en varias ocasiones, como en actos de Tarraco Viva o del Dixieland. 

Muchos de los actos son gratuitos, pero con la Covid-19 obligan al ciudadano a hacerse con una invitación, a través de una página web. Son muchos los tarraconenses que intentan ser los primeros para no quedarse sin asiento. Otra desventaja frente a la clase política, quien tiene su puesto ya reservado de antemano. 

Solé quiere romper con estos privilegios y por eso asegura que «mientras yo sea la responsable de Cultura i Festes, los concejales deberán comprarse la entrada, como el resto de ciudadanos». En los próximos días, Solé se reunirá con los responsables de protocolo del Ayuntamiento para acabar de elaborar una hoja de ruta. La idea es que los políticos tengan un espacio reservado, pero se verán obligados a asumir los gastos. «Que por sistema un concejal tenga que ir gratis a los actos, y en ocasiones con acompañante, no tiene razón de ser. Es un privilegio sin fundamento ni explicación alguna», opina la concejal de Cultura i Festes, quien añade que «tenemos la obligación de romper de una vez por todas con la vieja política. Esto no es la Tarragona de antes. En donde yo y mi grupo podamos incidir, así lo haremos». Solé ve este tipo de acciones como una manera de «democratizar la cultura y las fiestas», dice. 

Solé quiere poner en práctica el nuevo protocolo cuanto antes mejor. «Si no puede ser por las Festes de Sant Magí, será por Santa Tecla», asegura la concejal, quien añade que «no nos gusta ver como más de la mitad de los asientos están ocupados por políticos. Debemos cambiar el enfoque y que sean los ciudadanos los que gocen de este privilegio».

El antecedente: los balcones

No es la primera vez que el Ayuntamiento lleva a cabo una actuación de estas características. Cabe recordar que en 2019, con la llegada de ERC y de ECP al gobierno municipal, se dio la oportunidad a la ciudadanía de ver la actuación castellera de Santa Tecla desde el balcón del Ayuntamiento. Hasta entonces, este privilegiado espacio siempre había estado ocupado por políticos. A modo de anécdota, en el sorteo para optar al balcón participaron más de 400 personas. 
En esta misma línea, la actual concejal asegura que tanto las Festes de Sant Magí como las de Santa Tecla seguirán con la misma tónica que en 2019. De momento, Solé prefiere no desvelar más detalles. 

Se pagó la camiseta

La irrupción de la CUP en el gobierno municipal tiene más consecuencias. Por su parte, Solé asegura que no asistirá a ningún acto ni expresión religiosa. Es decir, declina participar en las procesiones ni en las misas, parte muy destacada en las fiestas mayores de la ciudad. «Quien quiera que lo haga a título personal, pero como grupo municipal de la CUP no asistiremos», añade Solé. Además, la concejal se compromete a asistir solamente a aquellos actos que deba presidir como responsable del área de Cultura i Festes, y siempre sola, sin acompañante. «Obviamente, en el caso que se tenga que pagar entrada, la pagaré, como cualquier ciudadano», explica. 

A modo de anécdota, como es tradición cada año, los Portants de l’Aigua de Sant Magí, entidad que edita la camiseta de las fiestas en honor al patrón, quisieron regalársela a Solé. La nueva concejal, agradecida, les pidió pagarla «para contribuir con la entidad y con la ciudad».

En los próximos días se acabaran de ultimar los detalles de la propuesta. Solé tiene claro que «haré todo lo que esté en mis manos para democratizar la cultura y las fiestas».

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