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Los cousteau de Tarragona

Crónicas pelacanyes. Entidad. Los documentales del biólogo y oceanógrafo francés inspiraron la creación de la Societat d’Exploracions Submarines

XAVIER FERNÁNDEZ JOSÉ

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Ana Belén Martín bucea en-tre los restos de la popa 
de la ‘Dragonera’. FOTO: SES

Ana Belén Martín bucea en-tre los restos de la popa 
de la ‘Dragonera’. FOTO: SES

Los pelacanyes de cierta edad recordarán a un estilizado francés de pelo blanco que nos descubrió el mundo submarino gracias a sus documentales grabados a bordo del legendario ‘Calypso’. Hasta la irrupción en TVE de ‘El Mundo Submarino de Jacques Cousteau’, las profundidades del mar eran algo misterioso, desconocido, inaccesible.

Cousteau supo conjugar sus tareas como militar, investigador y biólogo marino, explorador y, sobre todo, divulgador. Fue pionero en llevar la ciencia al gran público, algo ahora de moda, pero que le granjeó duras críticas en su día entre los más sesudos científicos. Cousteau también fue inventor. Junto a Émile Gagnan diseñó en 1943 los reguladores utilizados hoy en el buceo autónomo.

En el Parc Subaquàtic de Tarragona hay más de 300 especies marinas. FOTO: SES

Aquellos documentales sedujeron a un grupo de tarraconenses amantes del mar y les empujaron a emular a Cousteau. Así se fundó el 8 de julio de 1955 la Societat d’Investigacions Submarines de Tarragona como una sección más del Cine Club Cultural de Tarragona. Apenas un año después, el 14 de abril de 1956, la entidad se independizó y se rebautizó como Societat d’Exploracions Submarines de Tarragona (SES).

Seis décadas y media después, el SES cuenta con unos 350 socios, según explican el actual presidente, Manel Salcedo, y una de las integrantes de la junta, Ana Belén Martín.

La entidad tarraconense dispone de una escuela de buceo (en colaboración con la Universitat Rovira i Virgili), y una sección de biología marina junto con la URV y el CSIC (Consejo Superior de Investigaciones Científicas). Sin olvidar la fotografía submarina que impulsa diversos eventos durante el año. Pero, sobre todo, gestiona el parque subacuático de Tarragona, un cementerio de barcos que se ha convertido en una reserva de fauna marina a escasos metros de la costa tarraconense.

Miembros del SES, en su sede, con la figura de Sant Magí. El jueves 19 la coloca-rán en una cueva subma-rina. FOTO: Alfredo González

Una maqueta de dicho parque puede contemplarse en una pequeña exposición en el Mercat Central de Tarragona hasta el próximo sábado 21. La muestra incluye además un vídeo de fotografía submarina y medio centenar de imágenes del propio parque y de diversas especies. Puede visitarse en el mismo horario que el del Mercat: de 8.30 a 21 horas, de lunes a sábado.

Desde 1995

Tras cuatro años de gestiones, el Parc Subaquàtic se inauguró el 6 de junio de 1995. Ocupa 46.000 m2, con una profundidad máxima de 25 metros. Más de 300 especies marinas la han convertido en su hábitat y en un refugio, tal como explica el investigador del grupo TecnATox-URV Jaume Folch en su libro El parc subaquàtic de Tarragona, publicado en 2019. El libro incluye fotos de Rafael Pérez, Sergi Matilla y Jordi Benítez.

Un caballito de mar. FOTO: SES

El mejor momento en la vida del SES, según Salcedo y Martín, fue entre 1992 y 2005, el pleno apogeo del Parc. «Entonces era el único parque subacuático de España. Fue el primero que se creó», se enorgullece Martín. Fue una iniciativa conjunta de dos de los presidentes de la entidad, Alberto Pradillo y Gabriel Capuz.

Salcedo y Martín se emocionan cuando hablan de sus ‘chapuzones’ en el parque. En el caso de Ana Belén toda su familia es una apasionada del buceo: desde la benjamina (su sobrina Laia, de 16 años), hasta su cuñado Jordi, de 59, pasando por otros sobrinos (Albert, Lidia, Laura, Jorge...) y los respectivos padres.

Una Nudibranchia. FOTO: SES

Ana Belén y sus compañeros han recorrido infinidad de veces los restos de los barcos sumergidos. La estrella es la ‘Dragonera’, un buque supuestamente implicado en un caso de tráfico de drogas, cuenta Ana Belén. La draga fue decomisada y se iba a desguazar. Ahí surgió la idea de hundirlo como biotopo. El enorme motor de la Dragonera puede contemplarse en el cercano, y recién renovado, Museu del Port.

«Ellos (los anteriores presidentes) consiguieron convencer a todo el mundo: Capitanía, Generalitat, Ayuntamiento, Autoritat Portuària, Ministerio de Fomento, Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación... Los astros se conjuntaron. Se implicó mucho el entonces concejal de Medio Ambiente del consistorio de Tarragona, Agustí Mallol», narran Salcedo y Martín al unísono. Un cuarto de siglo después, hay una decena de buques más hundidos.

El SES también se encarga cada año de sacar la figura de Sant Magí, que yace en una cueva submarina entre las playas del Miracle y la Arrabassada, y volverla a colocar cada 19 de agosto. La iniciativa se lleva a cabo desde 1957. La figura se construyó con plomo de los cinturones de los socios del club. En 2004, se erigió una estatua de hierro de tres metros de altura para conmemorar al patrón de la ciudad de Tarragona.

Un cangrejo. FOTO: SES

En el parque se sumergieron en abril un centenar de ánforas de vino de bodegas del Priorat y la Terra Alta para comprobar cómo envejece el vino. La previsión es extraerlas en abril de 2022.

Si el mejor momento del SES fue cuando se creó el parque subacuático, el peor llegó recientemente. Por un lado, la tormenta ‘Gloria’, que destrozó las instalaciones en enero de 2020. Por otro lado, la pandemia que forzó al club a la inactividad durante meses. «Nos tuvimos que reinventar con los cursos online», explica Salcedo. Ahora se han recuperado los servicios de guía submarina, bautizos de mar, snorkel, apnea, la escuela... Quien quiera sumergirse debe contactar con el SES (más información en su web).

«El SES no ha sido nunca un negocio sino una asociación sin ánimo de lucro. Todo lo hacemos por amor al arte. El milagro es que haya aguantado estos 65 años. Te roba mucho tiempo. Te exige mucho esfuerzo. Hay que tener mucha voluntad para seguir», concluye Martín. «Y mucho sentimiento», apostilla Salcedo.

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