Este sitio web puede utilizar algunas "cookies" para mejorar su experiencia de navegación. Por favor, antes de continuar en nuestro sitio web, le recomendamos que lea la política de cookies.

Los empresarios culpan a los políticos de no defender Tarragona

Reclaman a los representantes en Madrid que dejen de lado el «partidismo» y que trabajen para desencallar las infraestructuras
 

Núria Riu

Whatsapp
La nueva línea del Corredor del Mediterrani abre otro escenario. FOTO: Pere Ferré

La nueva línea del Corredor del Mediterrani abre otro escenario. FOTO: Pere Ferré

Son representantes de las cámaras de comercio, de las patronales y de algunos de los sectores más dinámicos del territorio. Todos ellos han criticado en los últimos años el déficit en infraestructuras y están de acuerdo en que ha llegado el momento de aparcar las diferencias y establecer un frente común. Mantienen puntos de vista distintos en si es necesario crear un área metropolitana o el papel que debe jugar la Diputació. No obstante, coinciden en que el liderazgo debe recaer en manos de los políticos y que estos deben abandonar las ideologías cuando se trata de defender los intereses de la provincia.

«En los proyectos conjuntos los agentes del territorio siempre han estado unidos, pero nosotros no podemos hacer más», argumenta el representante de Pimec en las comarcas de Tarragona, Josep-Joaquim Sendra. Apunta que uno de los problemas es que hace mucho tiempo que no ha habido ningún representante político de esta zona en los sitios de decisión y que, cuando los ha habido, «no piensan en clave territorial, sino según la disciplina de partido».

En el tramo final de la última legislatura no había ningún conseller tarraconense. Tampoco en la anterior. Aunque los responsables económicos apuntan directamente a la falta de peso en Madrid. «Los que deberían llevar la voz cantando son los diputados en el Congreso, ya que la mayoría son inversiones que dependen de Madrid», describe el director general de la Feat, Josep Lluís Aymat. Esta organización siempre ha mantenido un papel proactivo en la reivindicación de la A-27 y el desdoblamiento de la N-340, dos proyectos que están encallados. «En cualquier otra parte, con el montón de promesas y compromisos que hemos tenido, no sé qué habrían hecho. Está claro que no hemos sabido exigir responsabilidades».

El presidente de la patronal CEPTA, Antoni Belmonte, también apunta a los diputados tarraconenses. «O no llaman a la puerta buena o no se les escucha», argumenta. Belmonte exige respuestas claras. «Que nos digan lo que hay, porque no sé si son conscientes de que hay inversiones que dependen de que se desencallen estos proyectos», dice.

Las diferencias entre los diferentes municipios siempre han sido un impedimento para avanzar de forma unánime. Un ejemplo, la división alrededor del trazado de la A-7. «Hace diez años había un proyecto para el tramo entre La Jana y L’Hospitalet de l’Infant, pero no nos pusimos de acuerdo y después llegó la crisis, que lo paró todo. Se perdió una oportunidad», argumenta el máximo representante de la Cambra de Tortosa, José Maria Chavarria. Estas diferencias aún han sido más acentuadas entre Tarragona y Reus. Al menos así lo vive el resto de municipios. «Ni en los momentos en los que han tenido el mismo color político han conseguido ponerse de acuerdo. Hasta que estas dos ciudades no aparquen sus intereses locales no avanzaremos», apunta el dirigente de la Cambra de Valls, Marcel·lí Morera.

La necesidad de tender puentes ha salido a la luz después de que hace unas semanas se conociera que el Ministerio de Fomento construirá un nuevo apeadero en el aeropuerto de Girona para que se convierta en la cuarta pista de El Prat. Mientras tanto, la estación intermodal de Reus ha caído de los mapas del Ejecutivo Central. Para el presidente de la Cambra de Reus, Isaac Sanaromà, «falta más sentido de territorio» en las decisiones de los representantes. «Aprovechan cualquier ocasión para sacar rédito político en lugar de hacer política en mayúsculas».

Ni negros ni blancos

El dirigente del ente cameral reusense apunta que ha llegado el momento de establecer una nueva dinámica. Y ésta pasa porque Reus y Tarragona «busquen puntos de acuerdo». «Está claro que primero hace falta establecer unos mínimos entre las dos grandes ciudades y ver también el papel que puede jugar la Diputació para que el resto de ciudades también se sientan representadas». Por ello, apela a «aprender» a trabajar en equipo y a «establecer un espíritu colaborativo». Un punto de vista que también pone de manifiesto su homóloga tarraconense, Laura Roigé, quien defiende que «primero de todo hay que identificar los problemas y prioridades y buscar las complicidades para solucionarlos». «Si después vemos que debemos avanzar hacia la creación de un área metropolitana ya se verá, pero hay que empezar a deshacer los problemas que tenemos con un timing creíble», añade.

Hace unos días el sector turístico denunciaba abiertamente que la falta de infraestructuras está perjudicando al territorio. «Debemos conseguir que los políticos se pongan de acuerdo y esto pasa por que todos cedan en algo», opina Joan Calvet, presidente de la Associació d’Apartaments Turístics de la Costa Daurada i Terres de l’Ebre. Por su parte, Joan Antón, presidente de la Associació de Campings de la Costa Daurada, aboga por el «trabajo en equipo». «Debemos apartar el victimismo y asumir que sin ser blanco o negro, puede llegarse a grises que permitan establecer sinergias positivas entre los diferentes equipos».

Temas

Comentarios

Lea También