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Los establecimientos 'cero residuos' llegan a Tarragona

Los negocios promueven el movimiento ‘zero waste’, que trabaja para acabar con las bolsas de plástico y los envases de un solo uso, reutilizando al máximo posible los ya existentes
 

Júlia Vidal

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La tienda Calgram, ubicada en la calle Unió, vende una larga lista de alimentos a granel, entre los cuales hay legumbres, especias o frutos secos.  FOTO: PERE FERRÉ

La tienda Calgram, ubicada en la calle Unió, vende una larga lista de alimentos a granel, entre los cuales hay legumbres, especias o frutos secos. FOTO: PERE FERRÉ

Bolsas de plástico, botellas, embalajes, pajitas... Son algunos de los miles de residuos que el ser humano consume a un ritmo frenético. En Tarragona está creciendo el número de tiendas que practican el movimiento ‘zero waste’: en lugar de crear residuos, los clientes van reutilizando sus propios envases dándoles infinitas vidas. 

La UE, por su parte, también está trabajando por la causa. En mayo, el Consejo Europeo adoptó una nueva directiva con diversas restricciones respecto a productos de plástico de un solo uso. Ésta establece normas más estrictas para aquellos elementos que contaminan más frecuentemente las playas europeas, y prohibe el uso de productos de plástico desechables para los que existen alternativas de aquí a 2021.

A nivel municipal, la Empresa de Serveis i Promocions d’Iniciatives Municipals (Espimsa) también se propone reducir los plásticos de los mercados, según aseguraba al Diari su presidente, Dídac Nadal.

Por otra parte, en algunas cadenas comerciales ya son obligatorias las bolsas de papel reutilizables, que tienen un impacto menor para el planeta que las bolsas de plástico.

Pero, ¿y si el impacto fuera cero? Sílvia Escobar lleva, junto a su familia, la tienda Calgram. Está situada en la calle Unió, y vende legumbres, frutos secos, especias, setas deshidratadas, chocolate, muesli, cuscús, hierbas… Todo a granel. Los clientes traen sus propias fiambreras o botes de cristal, incluso bolsas de algodón. Taran el envase y lo llenan de producto.

«Creemos que el negocio es una forma de contribuir a que la gente se conciencie», explica Sílvia. Es necesario volver a lo que se hacía antes: «Al fin y al cabo, cuando era pequeña no utilizaba bolsas de plástico. Hoy en día parece una necesidad», dice.
Biopompas es otro de los negocios que se encuentra en la ciudad, en su caso en la calle del Pare Palau. Andrei y Laury Eduarte, padre e hija, venden allí todo tipo de productos de limpieza para el hogar (cocina, lavabos, suelo), detergentes de ropa y productos de higiene personal y cosmética. Todos se venden a granel excepto la línea cosmética, que «por ley tiene que venir envasada siempre», explica Laury.

Los clientes reutilizan envases, que tienen en casa, sean de la marca que sean, y en la balanza imprimen una pegatina con la información del producto para no confundirse.

Además, Laury explica que «todos los productos son respetuosos con los animales, el medio ambiente y las personas», porque no están testados en animales, tienen un contenido casi nulo o inexistente de fosfatos, sulfatos y otros químicos, y son biodegradables, la mayoría al 100% y como mínimo al 90%.

Organizan los productos con dispensadores de 15 kg. «Aún tenemos envases de la primera vez que abrimos, dos años rellenándolos y su vida útil está intacta». Comentando esto, piensan en los recursos que podrían haber gastado durante este periodo si hubieran vendido botellas en su lugar.

Un cambio
Laury y Silvia coinciden en que han notado un cambio en el comportamiento del cliente. «Al principio entraban por curiosidad, y teníamos que explicar la filosofía que hay detrás antes de ofrecer un producto. Ahora el cliente ya trae el conocimiento de casa», explica Laury.

Sílvia comenta que, por lo que respecta al tipo de cliente, «cada vez vienen más jóvenes». Aparte, menciona que «parece que el tipo de alimentación también está cambiando: está de moda la vida sana y los alimentos naturales. ¿Qué hay más natural que esto?», dice.

Que algunos clientes ya aparezcan desde la primera vez con envases «nos da satisfacción: significa que la existencia de la tienda corre de boca en boca, aparte de que las personas ya no tiran los recipientes de primeras», dice Andrei.

Ecológico no significa caro
Defienden que reutilizar los recipientes y consumir este tipo de productos tiene además muchas ventajas económicas. «Al principio oímos mucho: ‘si es ecológico debe de ser muy caro’», dice Laury. Explica que para empezar, no se tiene que volver a comprar un envase, que «muchas veces cuesta más que el propio producto: pagas el material, el diseño, el marketing…». Además, se compra únicamente la cantidad necesaria. Eso comporta no malgastar ni producto ni dinero.

Sílvia asegura que de esta forma «podemos ofrecer pequeñas raciones para probarlo, y ahorramos que se tiren paquetes enteros si no gusta». Laury explica, sonriendo, que hay personas que traen los envases de viaje y se van con lo justo para irse.
Otra de las ventajas es la proximidad, un factor que las dos tiendas respetan mucho. Calgram sólo compra productos nacionales, y los de Biopompas proceden de su fábrica en Rubí. Este aspecto también se refleja en el precio.

Que no exista una distribución compleja hace que «podamos ofrecer unos precios muy competitivos con el mercado», explica Laury. Ambos comentan que los clientes dan mucha importancia a la contaminación que se produce con los traslados internacionales. «Aparte, intentamos fomentar la economía circular», explica la familia Eduarte.

Ayuda institucional
Laury comenta que son necesarias «políticas que vengan centralizadas por el gobierno del municipio» para valorizar este tipo de negocio. Opina que existe mucha gente emprendedora, buenas ideas y con ganas de hacerlo, «pero en España en general, no te lo facilitan».

Para ello, asegura que un incentivo para que estos negocios tengan más margen de maniobra y de darse a conocer, motivaría a más gente a hacerlo.

De todas formas, todos están de acuerdo en que el tema está evolucionando sin duda, y cada vez son más los negocios interesados en la filosofía.

Una app lo hace más fácil
Para que seguir este método de compra sea más sencillo, el graduado de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) Martí Morató,  junto con otros emprendedores, creó una app llamada Go Zero Waste. En ésta, se puede concretar una lista de compra y una ubicación, y te muestra los comercios en que se pueden adquirir los productos de forma ‘zero waste’. En Tarragona, de momento sólo Calgram aparece en ella.

Según la Comisión Europea, más del 80% de la basura hallada en el mar es plástico, y una gran parte, bolsas. El proceso de descomposición es lento, y el plástico se acumula en mares y playas. Las tiendas ‘zero waste’ intentan detener este consumo para que, con el apoyo de la nueva directiva de la UE contra el plástico de un solo uso, las bolsas algún dia desaparezcan del mapa.

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