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Los estudiantes de la URV acaban con la segunda nota media más alta de Catalunya

No es la universidad con las notas de corte más elevadas, pero el expediente de sus graduados se encuentra en el podio del sistema catalán. Lo atribuyen a la actividad investigadora

Núria Riu

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Un grupo de estudiantes examinándose de las pruebas de selectividad para acceder a la universidad.  FOTO:  LLUÍS MILIÁN/DT

Un grupo de estudiantes examinándose de las pruebas de selectividad para acceder a la universidad. FOTO: LLUÍS MILIÁN/DT

La nota media de los estudiantes de la Universitat Rovira i Virgili (URV) cuando acaban sus estudios es de un 7,29. Representa la segunda más elevada de las siete universidades que conforman el sistema público universitario catalán, la tercera si en este ránking se suman también los cinco centros de carácter privado y/o concertado.
La vicerrectora de Docència, Estudiants i Comunitat Universitària, Arantxa Capdevila, asegura que esto se explica porque «somos una universidad con un modelo basado en la investigación y esto mejora la calidad de la docencia». En el último año apareció en el ránking de las 500 mejoras universidades del mundo, escalando hasta la 76a posición, cuando tan solo se tienen en cuenta los centros de menos de cincuenta años. «Cuando los profesores están en la vanguardia en su ámbito y son generadores de conocimiento, está claro que esto tiene unos resultados en la formación», argumenta Capdevila.

Para la Rovira i Virgili, no es el único factor que explica esta mejora en los resultados. «La reformulación de los grados, que se inició en el curso 2008-2009, fue un proceso duro, pero hemos visto que ha tenido unos efectos positivos. Podemos decir que los alumnos ahora acaban con el tiempo que tendrían que acabar y que la tasa de abandono se ha reducido a la mitad», destaca la vicerectora. 

Las universidades apuntan que «ha llegado el momento» de una mejor financiación

Su implantación ha coincidido con el incremento del precio de las matrículas universitarias y, por tanto, puede deducirse que los alumnos no pagan para suspender. Y esto se ha traducido en una mejora de los expedientes académicos. Pero esta situación no se ha producido en todas las universidades por igual. Cogiendo como referencia el curso 2012-2013, cuando la mayoría de universidades sacaron sus mejoras notas, y comparándolas con el año académico 2016-2017, se ve que cinco de las siete universidades del sistema público catalán han bajado sus notas medias. Fue el año a partir del que el sistema superior de enseñanza empezó a resentirse de los ajustes presupuestarios, y en este periodo tan solo ha experimentado una mejora en las calificaciones de sus alumnos la UPC. El incremento ha sido de 0,08 puntos. Por su parte, la UPF mantiene la misma calificación, mientras que la URV es, de las universidades que han caído, la que lo ha hecho menos.

Capdevila destaca que «tras celebrar los 25 años, estamos empezando a ver los buenos resultados». Unos datos que son esperanzadores para el centro tarraconense. «Estamos viendo que tenemos las segundas mejores notas, tan solo por detrás de la Pompeu Fabra, cuando allí el acceso es más difícil, lo que significa que la mejora experimentada de nuestros alumnos es muy elevada», argumenta.

El acceso, más difícil

Aunque a lo que aspiran el conjunto de las universidades es a que sus notas de corte también incrementen. «Esto significa que los estudiantes te ven como una buena opción y se plantean no tan solo quedarse sino también venir desde fuera», justifica la responsable de Docència. En algunos ámbitos, como el doble grado de Biotecnologia i Bioquímica, la nota de la Rovira i Virgili ya es la más alta de Catalunya.

Los rectores de las universidades públicas catalanas persiguen una mejora en el sistema de financiación. Hace tres años que la partida se ha visto prácticamente congelada, y dicen que no pueden seguir esperando si quieren mantener los estándares de calidad. «Ha llegado el momento de que, para seguir mejorando, necesitamos incrementar la financiación, consolidar las plantillas e intentar mejorar la calidad de algunos de los contratos».

Aunque no es la única asignatura pendiente. Este centro, que forma parte de la segunda hornada de universidades en Catalunya, busca que se visibilice esta progresión. «Trabajamos para perfilar un modelo docente, con un sello y unos resultados, de forma que los estudiantes que salgan de aquí tengan unas competencias que van más allá de los contenidos del grado propiamente dichos».

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