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Los estudiantes de la URV denuncian que los precios de la cafetería son «abusivos»

Los 7,85 euros que supone el menú hacen que el ‘tupper’ gane adeptos entre los universitarios, que sienten que sufren un «agravio» respecto a los otros centros

Núria Riu

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Vista general de la cafetería del Campus Catalunya ayer por la tarde.  FOTO: Pere Ferré

Vista general de la cafetería del Campus Catalunya ayer por la tarde. FOTO: Pere Ferré

Dos de la tarde en el Campus Catalunya. Las clases ya han acabado y los estudiantes de la Universitat Rovira i Virgili (URV) están sumergidos en los exámenes. En la cafetería se nota que se está despidiendo el curso, la ocupación ha bajado considerablemente y en la puerta se ha instalado el punto de reparto de las orlas para los que se gradúan este año.

En una mesa está sentado un grupo de alumnas de primer curso de Derecho que hace unos momentos han acabado de comer. Cuatro han cogido el menú, una llevaba tupper. Habitualmente no se quedan en la cafetería. Estos días de exámenes se rompen todas las rutinas. El precio del menú es de 7,85 euros, seis un plato. «Es muy caro, pero lo peor es la cafetería y las máquinas de vending», lamenta Marta Bazan. A las quejas por los precios de la cafetería, los estudiantes de este campus se sienten doblemente agraviados por el euro con 75 céntimos que les cuesta el párking. Por ello, Judith Menelli prefiere llevarse algo preparado de casa. «Es caro», argumenta ésta. Para Ana Cano, «debería haber algún tipo de descuento para los estudiantes con carné».

Por encima de la media

Los precios que pagan los estudiantes de la Rovira i Virgili ha sido una queja recurrente. Ayer, el Sindicat d’Estudiants dels Països Catalans y de la Assemblea de Ciències del Campus Sescelades entregaron mil firmas al rectorado para insistir de nuevo en esta situación. Previamente leyeron un manifiesto en el que denunciaron los precios «abusivos» e «inasumibles» que tienen que pagar.

«Queremos que un simple café, la comida o el desayuno no sea un lujo», decía Andrea Vives, del Sindicat d’Estudiants dels Països Catalans. Los alumnos recuerdan que en 2012 se hizo un estudio que puso de manifiesto que en la Universitat Rovira i Virgili se pagaba el menú más caro de las universidades públicas catalanas y españolas. En aquellos momentos valía 8,20 euros, cuando la media era de 5,65. Tras salir a la luz estos datos, consiguieron una rebaja de 35 céntimos, una cantidad que calificaron de «ridícula» ya que «sigue excluyendo a muchos estudiantes». 

Los alumnos consideran que sufren un agravio respecto a otras universidades. «Soteras se encarga de las explotación de bares en otras universidades públicas catalanas y el precio cambia en función de los intereses y de lo que hayan presionado en las negociaciones cada universidad», defiende el SEPC.

Girona, la más económica

Según ha podido comprobar este rotativo, los precios varían en función del centro. En la Universitat Autònoma de Barcelona el menú vale seis euros, 6,60 sumándole la bebida. Más económica es la Universitat de Girona (5,66 euros), mientras que en la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC) el coste varía en función del campus, siendo la media de 7,75 euros.

Por su parte, la Universitat de Barcelona (UB) también tiene unos precios diferentes según el campus, siendo estos de entre ocho y nueve euros. «Aunque la mayoría de las facultades están más cerca de los ocho que de los nueve», puntualiza la universidad barcelonesa.
También en los precios de los cafés hay una diferencia que puede ser significativa. En este caso, los estudiantes gerundenses pagan 75 céntimos por un café con leche, es la misma suma que aquí se paga para un café de la máquina. 

La primera decisión de Figueras

La queja por los precios en la cafetería fue uno de los aspectos que los estudiantes hablaron con María José Figueras, cuando se dirigió a los alumnos como candidata a rectora. Ahora que ésta se impuso en las elecciones del pasado día 15 de mayo y, cuando aún no ha tomado posesión del cargo, los alumnos le recuerdan que mayoritariamente se decantaron por su propuesta

El apoyo de los estudiantes fue determinante para que Figueras pudiera imponerse respecto a su adversario, Josep Antón Ferré. Y éste deberá ser uno de los primeros temas sobre los que tome una decisión, ya que la concesión de la gestión de las cafeterías de los campus Bellissens y Sescelades finaliza el próximo mes de julio después de quince años.

Tras la conversación que tuvieron hace unas semanas sobre el respecto, ayer los representantes de los estudiantes recordaban que  «la rectora nos dijo que creía que los precios eran abusivos y que quería poner alguna solución». Así lo afirmaba Aleix Tena, de la Assemblea de Ciències del Campus Sescelades, quien afirmó que «incluso nos manifestó que le parecía una buena idea la posibilidad de una cafetería de gestión pública».

Los estudiantes esperan que a la vuelta de las vacaciones de verano la situación haya cambiado. «Necesitamos un cambio real y desde la universidad puede presionarse a la empresa para que así sea, porque no consideramos justo que tengamos los precios más elevados cuando somos la demarcación catalana más empobrecida», decían los representantes de los estudiantes antes de entrar a presentar las firmas que habían recogido.

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