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Los estudiantes ‘proclaman’ la República en el balcón de Òmnium y critican al PDeCAT

Unos 500 alumnos salieron a la calle en contra del 155.

Raúl Cosano

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La marcha de estudiantes este jueves por Tarragona. FOTO: Lluís Milián

La marcha de estudiantes este jueves por Tarragona. FOTO: Lluís Milián

Nunca el ánimo de una manifestación viró tanto en tan poco tiempo. Del pulso rebelde contra el artículo 155 y la defensa a ultranza de la educación ante las acusaciones recientes de adoctrinamiento se transitó hacia un ligero desencanto en la calle, conforme iban pasando los minutos y las noticias llegaban vía Twitter durante la mañana de ayer.

Los manifestantes, la mayoría de ellos estudiantes convocados bajo el lema ‘L’ educació no es toca’ en el Campus Catalunya de la URV, tenían una mano en la pancarta (‘Amb el 155 serem ingobernables’, se leía en una de las principales) y otra en el móvil para ver casi en tiempo real qué decidía Puigdemont.

Había abundancia de lemas: ‘Ni 1 ni 155. Cap raó per suspendre l’educació’. Y otro más: ‘No podrán empressonar a tot un poble’. Alrededor de 500 personas desfilaron por la Avinguda Catalanya, con las proclamas habituales del independentismo y a favor de una proclamación de la república que parecía alejarse con los pasos de una comitiva que pronto se crispaba contra el PDeCAT y la extinta Convergència. «El poble mana, república ara», se gritaba, en la enésima demostración de poderío estudiantil en la calle.

Ante las puertas el Campus, una sábana gigante impedía el paso con la excepción de un agujero hecho bajo una flecha y la indicación para que pasaran los que no querían participar de la huelga y la movilización: ‘Esquirol, la vostra indiferència us fa còmplices’.

La marcha por el centro de Tarragona fue una montaña rusa de inputs y emociones, sobre todo cuando durante buena parte del día circuló la noticia de que el president iba a convocar elecciones, lo que iba a ser un jarro de agua fría para los presentes.

‘Convergents, botiflers’

Se oyeron proclamas de ‘convergents, botiflers’ e invitaciones directas a declarar de una vez la independencia y dejarse de rodeos.

Convergència, se’ns acaba la paciència», y hasta el más extremo: «PP i Convergència, no hi ha diferència». No había medias tintas ni matices posibles a lo que debía ser la proclamación de un estado propio. «Ahora mismo es peor ir a elecciones que el 155», decía un asistente. Nadie sabía, por entonces, que el máximo representante de la Generalitat no acabaría llamando a las urnas. 

La comitiva transitó por la Via de l’Imperi, la Rambla Vella y llegó hasta la Delegació de Ensenyament en Tarragona, en la calle Sant Francesc, aunque las dependencias estaban cerradas. Y, desde allí, tocó ir hasta la sede de Òmnium Cultural Tarragonès, en la Rambla Nova, ya cerca del Balcó del Mediterrani.

Allí se leyeron manifiestos que emplazaban a seguir movilizados ante las afrentas del Estado. «Ha pasado casi un mes desde el referéndum del 1 de octubre, pero no estamos cansados, no nos hemos ido a casa.

Se ha pedido el diálogo y ya hemos visto qué tipo de respuesta nos ha dado el Estado, y que no es otra que el 155», explicaron en un comunicado, durante un acto que estuvo lleno de simbolismo y con los ya populares ‘Jordis’, encarcelados en Soto del Real, en el recuerdo: «Jordis, os llevamos siempre en el corazón. No os fallaremos. Todo esto es por vosotros».

En la sede de Òmnium se recogieron cartas dirigidas a Jordi Sànchez, presidente de la ANC, y a Jordi Cuixart, su homólogo de Òmnium Cultural.

Por entonces, era tal la decepción ante las noticias que vagaban por la red y que apuntaban a comicios que se optó por otro camino nuevamente simbólico.

«Ante lo que está sucediendo hemos decidido que vamos a proclamar nosotros aquí la República, porque es la única vía posible», dijeron desde el balcón de Òmnium, y allí se hizo la independencia recogiendo el mandato popular del 1-O. Horas más tardes, aquel enojo se convertiría en alivio y esperanza, porque la opción de la República aún seguiría abierta y, con ella, la persistente movilización callejera. Un nuevo giro de guión. Y van... 

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