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Los examinadores amplían la huelga hasta diciembre

Ya van seis meses de protesta y reivindicaciones por parte del colectivo. Autoescuelas y alumnos aseguran que ellos son los principales perjudicados por la huelga

Carla Pomerol

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Hay aspirantes que deben esperarse hasta dos meses para poderse examinar. FOTO: Lluis Milián

Hay aspirantes que deben esperarse hasta dos meses para poderse examinar. FOTO: Lluis Milián

Situación extrema la que están viviendo las autoescuelas de Tarragona. Los examinadores continúan con la huelga que iniciaron en el mes de junio y que han decidido ampliar al mes de noviembre y diciembre. Con esto, el colectivo llevará más de medio año sufriendo. 

Muchas autoescuelas de la demarcación se han visto obligadas a pedir un crédito, y otras, piensan en cerrar el negocio. Las cuentas no salen. El problema es que los examinadores no hacen las preubas y los aspirantes a conducir dejan de hacer prácticas porque saben que no se pueden presentar. Esto es la ruina de cualquier autoescuela. 

La huelga de los examinadores empezó el 2 de junio. Reivindican a la Dirección General de Tráfico (DGT) un incremento de 240 euros brutos del complemento específico, por las características del puesto de trabajo. Pero la petición no parece gustar a la DGT que, de momento, no se ha inmutado. Desde junio, cada lunes, martes y miércoles, se lleva a cabo la huelga, lo que significa que, a la semana, casi 200 aspirantes a conducir se quedan sin poder examinarse. Cuanto más se prolonga la huelga, más lista de espera.

Carles Oliver, presidente de la Associació d’Autoescoles de Tarragona, explica que «en comparación con otras provincias, no estamos tan mal. Aquí solamente hace huelga el 30% de la plantilla, lo que significa que, como mínimo, seis examinadores acuden a la cita». 

Aún así, hay alumnos que llevan más de dos meses esperando para examinarse. Pero no hay manera. La mayoría de ellos aseguran que ya han dejado de hacer prácticas porque «pagamos para nada, ya que no nos podemos examinar», asegura el aspirante Carlos Ribell, quien asegura que «ya me llamarán cuando falte poco para ir a examen». 

Esta es la mecánica de los alumnos que está causando verdaderos problemas económicos a las autoescuelas. Según explica Oliver, «hay algunas que son más antiguas y ya tienen pagados los coches. 

Estas autoescuelas van tirando como pueden. Pero las que acaban de abrir, que tienen muchos gastos, lo están pasando muy mal», y añade que «hay algunas que se han visto obligadas a pedir un crédito para poder hacer frente a la situación».

«Seguimos con el objetivo de llegar a un acuerdo con la DGT», explica Gustavo Palma, delegado de Catalunya de ASEXTRA, –asociación de examinadores de tráfico– , quien añade que «ahora hemos pedido negociar y conseguir un diálogo, pero no hay manera». Palma reconoce que la huelga se está alargando y que dentro de la misma asociación hay diferentes puntos de vista. «Hay personas que confían en el proceso y hay otras que se ven obligadas a no hacer huelga e ir a trabajar por su situación económica. Todo es respetable», asegura Palma. Fina Cano es examinadora de la prefactura de Tarragona. Asegura que «por hacer huelga ocho días, me han sacado de la nómina unos 500», y añade que «esto es insostenible». Cano asegura no poder prescindir de este dinero, y como ella, cada vez son más los que se suman.

Comprenden el motivo, pero...

Otro de los colectivos afectados por la huelga de examinadores, son los aspirantes, que ven como los meses pasan y no se pueden presentar a examen de conducir. Este es el caso de Estel Rabascall, una joven que asegura que lleva esperando ir a examen desde el mes de junio. «Necesito el carnet. No vivo en el centro y siempre necesito que alguien me lleve a las actividades. Me urge conseguir el permiso», explica Rabascall, quien asegura que «el planteamiento de los examinadores no es del todo correcto. Comprendo los motivos de su reivindicación, pero la protesta no hace su efecto. Solamente, perjudica a los que queremos el carnet». Por otro lado, Rafel Claramunt y Irene Llatse también son aspirantes perjudicados. Claramunt se tuvo que esperar tres meses para presentarse por segunda vez, cuando normalmente se tardaba, como mucho, dos semanas. Llatse ha dejado de hacer prácticas. «Ya me avisaran cuando me presente, y ya haré alguna práctica», decía.

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