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Los excrementos de paloma 'disuelven' la roca de los monumentos de TGN

Las palomas campana sus anchas pese a las capturas en la ciudad. La percepción vecinal es que el número de aves ha aumentado. Los técnicos municipales dicen que en mayo se instalaron jaulas, pero que se necesita tiempo para ver resultados

Norián Muñoz

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Los apóstoles de la Catedral están sometidos a una lluvia constante de excrementos. FOTO: Norián Muñoz

Los apóstoles de la Catedral están sometidos a una lluvia constante de excrementos. FOTO: Norián Muñoz

«Mira papá, hay más palomas que santos», comenta una niña de unos diez años a su padre mientras contempla la entrada de la Catedral. Se trata de una familia de Vitoria de turismo en la ciudad y el padre le da la razón: «la verdad es que todas las figuras están bien ‘adornadas’». Efectivamente, cuesta distinguir los rasgos de apóstoles y profetas bajo varias capas de excrementos. 

Pero la fachada de la Catedral no es la única que sufre las consecuencias de una población de palomas que, a juzgar por la percepción de los vecinos, no ha hecho más que crecer en los últimos meses.

Casi cada agujero de este tramo de la muralla está colonizado por las palomas. FOTO: Pere Ferré

Una de las zonas más afectadas es la Part Alta, especialmente si se vive cerca de alguna de las numerosas fincas abandonadas. Es justo lo que sucede, por ejemplo, en la Plaça Peixateries Velles. Entramos a un bar vecino y la camarera reconoce que si no fuera porque cada mañana limpian con agua «solo pisaríamos mierda». Un vecino, que escucha la conversación se levanta enfadado. «De este tema mejor no pregunte por aquí, estamos  hartos, solo va a escuchar palabras gruesas», exclama.

El presidente de la Associació de Veïns de la Part Alta, Manel Rovira, confirma la percepción: «En los últimos meses el problema no sólo no ha mejorado, sino que vamos a peor». En su opinión en esta zona se combina el hecho de que hay muchas casas abandonadas donde las palomas anidan y hacen noche y las terrazas donde acuden a buscar los restos de comida.

Imagen de una finca abandonada en la Part Alta. FOTO: Pere Ferré

En el barrio hay auténticas ‘reservas’ de palomas, como la de la calle Granada, donde hay un edificio abandonado cubierto por una red en el que, a simple vista, se cuentan decenas. 

La Tabacalera, plagada

Pero aunque en la Part Alta el problema es evidente, no es, ni mucho menos, la única zona de la ciudad que tiene inconvenientes. Basta con pensar en los edificios de la Tabacalera y en el jardín vertical, plagados de animales, o los cercanos puentes que dan a Parc Central.  
Quien recuerda los problemas en esta zona es una trabajadora  de una peluquería de Vidal y Barraquer. Antes de abrir el local está fregando la entrada para quitar excrementos y un huevo que ha caído junto a la puerta.

Jaulas y paciencia

En Tarragona la población de palomas se controla por medio de la captura en jaulas colocadas en los tejados de edificios o a través de redes hidráulicas. Posteriormente, y después de una revisión veterinaria, se sacrifica a los animales que están enfermos o que tienen muchos parásitos y por ello son considerados ‘insalubres’. Los sanos se dejan en libertad. 

En abril del año pasado venció el contrato con la anterior empresa adjudicataria del servicio y no fue sino hasta abril de este año cuando se adjudicó un contrato menor (14.990 euros más IVA) a otra empresa por ocho meses. Se dijo entonces que se  convocaría un contrato más amplio y de mayor duración en 2020.

En su momento aseguraron desde el anterior consistorio que entre el vencimiento de un contrato y el inicio del otro el servicio se seguía prestando, pero no fue posible confirmarlo.

Desde Neteja señalan que en mayo de este año se iniciaron las capturas con jaulas (propiedad del Ayuntamiento)  en una docena de puntos donde previamente se había cebado a las palomas con el objetivo de acostumbrarlas a alimentarse. Remarcan, no obstante, que «hacen falta algunos meses para que los animales se acostumbren al hecho de que encontrarán comida en el punto donde se encuentran las jaulas, para que estas sean más efectivas». 

Desde mayo también se han eliminado nidos en una serie de edificios públicos. En el contrato figuran la estación de autobuses, la Facultat de Lletres, la Tabacalera o el Ayuntamiento entre otros. También se eliminan nidos a petición de vecinos.

La empresa también ha iniciado  capturas masivas con redes lanzadas con un cañón en sitios en los que previamente se ha cebado a los animales.

¿Pienso anticonceptivo?

Se da la circunstancia de que en 2015 el consistorio aprobó (con la abstención de el PSC) una moción de Ciutadans para implementar un pienso anticonceptivo que ya han comenzado a usar ciudades como Barcelona y la vecina Reus. En abril de este año, no obstante, el anterior ayuntamiento anunció que dicho pienso, finalmente, no se usaría porque había informes técnicos que lo desaconsejaban.

Entre los argumentos que ofrecían estaba el hecho de que la sustancia a emplear, la nicarbacina, no estaba reconocida como biocida por las leyes europeas. También señalaban que para que este pienso sea efectivo, los animales solo deberían comer este alimento, algo difícil de garantizar en una ciudad como la nuestra con un puerto en el que se descarga grano.

El nuevo consistorio, de perfil marcadamente animalista, y que sólo lleva dos semanas al mando no ha evaluado aún el posible uso de este pienso. 

La acidez de sus excrementos ‘disuelve’ la roca

Muchos de los edificios monumentales de la ciudad están construidos con un tipo de roca caliza que todavía puede encontrarse en los alrededores y que es la misma que abunda en la cantera romana del Médol. 

Se trata de una piedra que se formó en el Mioceno, detalla Gala Gómez, conservadora del IPHES, quien explica que, por su composición (carbonato de calcio) es muy porosa.

Toda la explicación viene a cuento porque lugares como la Muralla se han convertido en un nido permanente de palomas. El problema, apunta la conservadora, es que los excrementos de estos animales tienen un PH ácido que va ‘disolviendo’ la roca. 

La piedra caliza de muchos monumentos tarraconenses es porosa y sensible al PH ácido de las deposiciones de las palomas

Hace dos años investigadores del Institut Català d’Arqueologia Clàssica, ya advirtieron que la presencia de palomas estaba sometiendo al Pretori y la Muralla Romana a una constante «lluvia ácida».

Gómez va más allá y explica que el problema de la presencia de palomas es la materia orgánica en descomposición que generan y que no sólo tiene que ver con los excrementos, sino con los restos de comida que llevan y hasta con los animales muertos porque se crea una película en la que proliferan microorganismos como bacterias y hongos.

Problemas para la salud

Además de los daños al patrimonio, también hay problemas para la salud. A principios de año la Asociación Nacional de Empresas de Sanidad Ambiental reclamaba que se «ataje el problema» de las palomas en las ciudades de forma «urgente» para salvaguardar la salud de los ciudadanos. 

La exposición a las aves y a sus excrementos infectados por hongos ‘cryptococcus’ puede generar enfermedades pulmonares. El Tribunal Superior de Justicia de Catalunya otorgó en 2017 la invalidez permanente a una guía turística de Barcelona tras comprobar que ésta fue la causa de su fibrosis pulmonar. 

Entre las enfermedades que tienen la capacidad de transmitir se encuentran la salmonelosis, la alveolitis alérgica, la clamidiosis, la criptococosis y la histoplasmosis. Las palomas también portan ectoparásitos como piojos y garrapatas.

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