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Los idus de marzo y la muerte de Julio César centrarán Tarraco Viva

El festival recupera la presencialidad en el 65% de los 220 actos y apostará por potenciar el Camp de Mart

NÚRIA RIU

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El concejal Hermán Pinedo, presentó el festival junto a su director, Magí Seritjol, y Joan Josep Garcia, de la Diputació. FOTO: FABIÁN ACIDRES

El concejal Hermán Pinedo, presentó el festival junto a su director, Magí Seritjol, y Joan Josep Garcia, de la Diputació. FOTO: FABIÁN ACIDRES

La vigésimo tercera edición del festival Tarraco Viva llegará este año con un cierto componente de ‘normalidad’, después de la edición de 2020 que tuvo que posponerse por la pandemia. El certamen girará alrededor de los idus de marzo y la muerte de Julio César, un episodio rodeado por la traición y la sed de poder, que en cierto modo supuso el inicio del fin de la república romana.

El director del festival, Magí Seritjol, explicó que se ha elegido este episodio concreto de la historia como «símbolo» que permitirá abordar cuestiones como las desigualdades sociales y económicas, además de los abusos de poder, los populismos y los autoritarismos, entre otros. «La idea del festival es comprender el pasado para entender el presente», afirmó Seritjol. El magnicidio de Julio César ha dejado una gran huella tanto en la literatura, como en el cine y las artes en general. «Tiene todos los ingredientes de El Padrino, mientras nos permite llegar a un público mucho más amplio», añadía.

El festival se inaugurará el sábado 22 de marzo con un debate alrededor de las luchas populares y las fake news. Se prolongará por espacio de diez días y contará con actividades con las escuelas y la red de centros cívicos. Por primera vez también se estrena como espacio la biblioteca Pepita Ferrer de Torreforta. Aunque esta no será la única novedad ya que ayer el concejal de Patrimoni, Hermán Pinedo, confirmaba que va a celebrarse una actividad en las gradas del Circ de la Plaça del Sedassos, así como también en las escaleras romanas de la Torre dels Advocats.

En esta edición de Tarraco Viva volverán los espectáculos de gladiatura, que el año pasado no pudieron hacerse. Se harán durante los dos fines de semana en el Camp de Mart, mientras que en el Amfiteatre –que está en obras– también se hará una actividad en la que el grupo Tarraco Lvdvs hablará sobre cómo esta práctica también se convirtió en una herramienta de poder en manos de las elites.

El festival suma un total de 220 actos, de los cuales el 65% serán de carácter presencial. El auditorio del Camp de Mart será una de las grandes apuestas del festival. Por su capacidad, el escenario junto al Passeig Arqueològic permitirá la celebración de actividades en un formato medio, ya que el aforo se reducirá a uno máximo de 300 personas. Precisamente en este espacio tendrá lugar el acto de clausura, que consistirá en la celebración del juicio sobre los motivos por los cuales Julio César fue asesinado. ¿Un tirano que merecía lo que le pasó o una muerte violenta fruto de la reacción de la clase aristocrática contra los cambios que quería imponer? Un veredicto sobre el que tendrá que pronunciarse el público asistente y la gente que desde sus casas podrá seguir el acto vía streaming.

Durante el acto de presentación del festival, se puso en valor que un año más también se celebrarán actividades en Altafulla, Cambrils, Constantí y Vila-rodona. Asimismo, por primera vez también colaborará en el certamen el Museu d’Art Modern, con una actividad sobre la importancia de la muerte de Julio César en la pintura de los siglos XVIII y XIX. Aunque esta no es la única nueva colaboración que incorpora el festival, que ha llegado a un acuerdo con la Sala Trono para que los autores de este espacio participen en los monólogos del festival.

Con todo, son unas mil personas las que hacen posible la celebración de una Tarraco Viva en la que se ha potenciado el componente local. Un aspecto que puso en valor el concejal Pinedo quien defendió que este «promueve la cultura y la recuperación económica».

El presupuesto de esta edición del festival es de 275.000 euros, una cifra que se redujo durante el 2020 y que se ha mantenido en este año de «transición». En este sentido, el responsable de Patrimoni defendió que el festival debe «crecer» y ser «más ambicioso». Y, una de las líneas de trabajo será su internacionalización, un tema en el que ya se empezó a trabajar, pero que truncó la pandemia.

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