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Los jabalíes provocarán siete accidentes de tráfico la semana que viene en Tarragona

Los últimos datos indican que los jabalís ya causan más de un accidente de tráfico al día en la provincia. Desde 2010 se han disparado un 50%. La especie prolifera pese a las batidas

Raúl Cosano

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Un jabalí, muerto en la calzada tras un accidente en una carretera tarraconense. FOTO: ACN

Un jabalí, muerto en la calzada tras un accidente en una carretera tarraconense. FOTO: ACN

En Una historia verdadera, película de David Lynch, aparece una señora histérica y traumatizada porque ha vuelto a atropellar a un ciervo en la carretera, como le sucede cada semana. Si no fuera por el punto tragicómico, la escena podría trasladarse a las carreteras tarraconenses, donde los conductores se enfrentan desde hace años a un peligro latente: la colisión con animales, especialmente con los jabalíes. Un ejemplo extremo pero sintomático: el 16 de noviembre de 2017 hubo seis accidentes en sólo tres horas en carreteras de la provincia. 

La estadística oficial no es tan alta, pero casi. En 2017 hubo 368 accidentes con jabalíes en la provincia. Es más de uno al día, una media elevada para un balance que no deja de dispararse cada curso. En el último año las incidencias en carretera con estos animales se incrementaron un 13%, según las cifras de Mossos. En 2010 la cifra era de 245 percances, un 50% menos. 

Los animales, en constante proliferación y cría, cruzan las principales carreteras durante sus travesías por los campos. Eso los convierte en un peligro que acaba causando numerosos accidentes. Si el animal es pequeño, el accidente no es demasiado grave, pero si pesa entre 80 y 100 kilos es prácticamente como impactar de lleno contra una pared. 

Los accidentes son casi siempre en franjas nocturnas, en concreto entre las 20.00 y las 2.00 h. de la madrugada. Los meses con más choques son octubre, noviembre, diciembre y enero. En algunos de ellos estos percances llegan a ser el 30% de los acdientes totales, cuando la media ronda el 15%, según los Mossos. 

En el Camp de Tarragona, el ‘sus scrofa’, como así se llama técnicamente el puerco salvaje, causó 267 accidentes, por los 101 de las Terres de l’Ebre. Son aproximadamente el 15% del total de percances de tráfico. 

La población de la especie no ha dejado de crecer en los últimos años. Las batidas tampoco parece que pongan fin a esa expansión. «Es un animal de mucha salud, que no tiene enfermedades fuertes, no sufre la depredación natural, que es del lobo, y a ello se une el abandono progresivo de los bosques. Hay que tener en cuenta que es un animal muy listo y valiente», explica Joaquim Vidal, representante territorial en Tarragona de la Federació Catalana de Caça. La dejadez en el medio rural ha sido un factor determinante. «Hemos abandonado los campos, las masías. Antes, cuando los cuidadores o el masover veían a un ejemplar ya lo mataban e impedían la reproducción. Ahora no», añade Vidal. 

Huyen de los cazadores
Los mayores riesgos de colisión no están en las áreas forestales, sino en zonas rodeadas de campos de cultivo o incluso cerca de las ciudades. Se calcula que el 33% de los accidentes con jabalíes son en lugares sin cobertura forestal. Estos mamíferos huyen de esas áreas donde hay caza y se pueden refugiar mejor en otros lugares. «Los animales están cerca de la vida y de la actividad. Acuden a esas zonas de seguridad en las que está prohibida la caza, como ríos, canales, la vía del tren, las carreteras», indica Vidal. 

Zonas del Baix Camp, el Baix Penedès o el Tarragonès, con mucho regadío, son especialmente sensibles. En cuanto a las vías, las autopistas AP-7, AP-2 y C-32 y  tres nacionales, N-420, N-340 y N-240, son las que suelen registrar un mayor número de accidentes en la provincia. El Coll de Lilla también destaca como uno de los tramos más peligrosos. 

Los accidentes se multiplican pesar de las medidas para prevenirlos y de los intentos para atajar la superpoblación. En las carreteras de la provincia se han instalado barreras de olor, esto es, mástiles de madera impregnados de olor de osos o lobos, devoradores del jabalí. También se colocaron barreras sonoras o lumínicas, que emiten chispas para alertar a los animales de la amenaza que representa el tránsito de vehículos. 

«En Catalunya, antes de empezar la temporada en septiembre, puede haber 100.000 jabalíes. De esos, cazamos 60.000, pero los que quedan se reproducen, y a la próxima temporada estamos en las mismas»

La intervención principal son las batidas de los cazadores. «Hace 12 años podíamos llegar a cazar 1.200 jabalíes en el Camp de Tarragona. Ahora, en la temporada 2016-17, llegamos a 4.200, pero incluso así sigue habiendo muchos», comenta Vidal, que realiza un cálculo para comprender la situación: «En Catalunya, antes de empezar la temporada en septiembre, puede haber 100.000 jabalíes. De esos, cazamos 60.000, pero los que quedan se reproducen, y a la próxima temporada estamos en las mismas», explica Vidal desde la Federació de Caça.

La Generalitat realiza desde hace años un seguimiento pormenorizado de la población de la especie y de la eficacia de la caza. Según el informe técnico del programa de seguimiento del jabalí, en la temporada 2015-16 las montañas de Prades fueron el observatorio de Catalunya donde más aumentó la intensidad de estos animales. Lo hizo en más de un 50% en sólo un ejercicio. 

La zona del Montsant también está en esos primeros puestos de incremento de especie, superando una subida de más del 40%. En Catalunya, el Cadí, el Alt Pallars, el Montseny, Freser-Setcases o Sant Llorenç-l’Obac también son algunos de los puntos críticos. La proliferación y el riesgo de accidentes de tráfico es aún mucho mayor en comarcas de Girona como la zona volcánica de la Garrotxa y el Alt Empordà y también en algunas partes de la provincia de Barcelona. En Tarragona, los Ports de Tortosa fueron una de las pocas áreas que registraron un ligero descenso en ese estudio. 

La Generalitat, en sus diversos informes publicados, alerta del «notable aumento de los problemas que genera el jabalí», especialmente en los siniestros en carretera y en los cultivos. «En conjunto motiva conflictividad social por constantes reclamaciones de ganaderos y agricultores», señala en uno de sus informes. 

Las medidas aplicadas son numerosas y van desde el aumento de las batidas contra jabalíes y su ampliación a cerdos vietnamitas e híbridos a la prohibición de dar de comer a estos animales. La normativa incluso contempla ahora poder entrar en refugios de caza o fauna salvaje para reconducir a los jabalíes al coto privado. 

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