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Los jóvenes se inician en el alcohol a los 13 y el verano es la época crítica

Tarragona exigirá pasar una formación a todos los que expendan bebidas en las fiestas y el alcalde informará por carta a las familias de adolescentes sobre alternativas saludables
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Muchos adolescentes hacen sus pinitos en el alcohol en las fiestas. Foto: DT

Muchos adolescentes hacen sus pinitos en el alcohol en las fiestas. Foto: DT

Marta, madre de dos chicos de 15 y 13 años, cuenta que los veranos han dejado de ser tranquilos para ella. Hace dos años su hijo mayor llegó a casa tratando de ocultar los efectos de sus pinitos con el alcohol. Se ‘ganó’ un mes sin móvil y sin Play Station, entre otros... Hoy los dos chicos le han pedido permiso para ir a las fiestas de un pueblo de costa cerca de Tarragona. «Me dan miedo las fiestas, pero sé que es inevitable. Eso sí, saben que deben regresar con puntualidad británica y dejar que les vea bien, que no encuentre nada raro», explica.

Las estadísticas dicen que la preocupación de Marta tiene fundamento más allá de la mera angustia maternal. Según el último dato de la Encuesta Estatal sobre Uso de Drogas en Estudiantes de Enseñanzas Secundarias ( ESTUDES) dada a conocer este año, la edad media de inicio en el consumo de alcohol de los adolescentes españoles está en los 13,9 años.

La misma encuesta recoge que el 83,9 por ciento de los estudiantes de entre 14 y 18 años ha probado alguna vez el alcohol. El 81,9% ha consumido en el último año y el 74%, en el último mes.

Además, 6 de cada 10 se han emborrachado alguna vez; 5 de cada 10 lo hicieron en el último año y 3 de cada 10 en el último mes.

Llama la atención que las chicas consumen ya más que los chicos y también se emborrachan más. Así, el 29,2% de las escolares de 14 años se han emborrachado alguna vez en el último año. La encuesta incluía por primera vez una pregunta específica sobre el «botellón». El 62% de los encuestados había participado en uno al menos una vez en el último año y el 53,3% en el último mes.

 

‘Botellón’ a pequeña escala

Según explican fuentes de la Guàrdia Urbana, en Tarragona «no existe el botellón entendido como concentración masiva de jóvenes. Lo que hay son grupos de chicos (entre 8 y 10) en puntos determinados». Entre esos puntos que la policía local tiene ubicados están el Parc Saavedra, el espigón del Port Esportiu o el espacio multifuncional de la Playa del Miracle.

En lo que va de año (del 1 de enero al 8 de julio), se han puesto 71 denuncias por consumo de alcohol en la vía pública. En el conjunto del año pasado fueron 107. El importe de la sanción es de 100 euros.

Patrícia Ros, directora del Servicio de Prevención de Drogodependencias del Ayuntamiento de Tarragona, coincide con la percepción de la Guàrdia Urbana: «No nos encontramos con macrobotellones ni con adolescentes tirados por el suelo», dice.

 

Verano, la prueba de fuego

Pero si hay una época iniciática para el consumo, esa es el verano y su apretada agenda de fiestas populares. La Fundación de Ayuda contra la Drogadicción calcula que los jóvenes en verano emplean una media de 144 horas en formas de ocio en las que el alcohol es predominante.

Todos quienes se dedican a la prevención son conscientes. De hecho, la Agència de Salut Pública de Catalunya ha editado una ‘Guía de recomendaciones sobre el consumo de alcohol y otras drogas en las fiesta locales’.

El equipo de Ros está particularmente satisfecho porque Tarragona se convirtió el año pasado en la primera ciudad de Catalunya en obtener el distintivo de calidad ‘Q de festa’ por las fiestas de Santa Tecla por sus acciones para prevenir los consumos de riesgo.

Algunas de esas acciones durante las fiestas se repetirán y ampliarán este año. Un ejemplo es el hecho de que se exigió a todas las entidades que instalan barras en las que se expenden bebidas alcohólicas pasar por una formación obligatoria de dos horas sobre dispensación responsable. «Algunos no sabían, por ejemplo, que podrán pedir la identificación a los chicos si no estaban seguros de la edad», reconoce. Además, se tomaron medidas como señalizar las fuentes de agua en todos los sitios donde había actos.

Particular atención se prestó a la noche de la empalmada, en la que tradicionalmente se ven más adolescentes. El grupo Komando Nits Q estuvo toda la noche informando sobre el consumo responsable en los circuitos que suelen seguir los adolescentes.Además, el equipo Somn.nit de Creu Roja instaló una zona Chill Our en el Camp de Mart donde también se ofrecía información y contaban con alcoholímetros.

Además, el alcalde envió una carta a todos los hogares con hijos de 15 y 16 años explicando las medidas que se estaban tomando y ofreciendo información útil. Dicha carta, con nuevo contenido, volverá a enviarse este año.

Marisa Cerrillo, psicóloga y técnica de prevención del equipo, explica que la colaboración de los padres es muy importante.

Además de las acciones preventivas que se hagan en el entorno, los padres, asegura, no pueden bajar la guardia. Recomienda que sepan con quién van los hijos y tratar de conocer a otros padres del grupo.

También es importante saber adónde van y lo que se encontrarán y hablar abiertamente de los consumos, «decirles, por ejemplo, que sepan que una mamadeta tiene dos UBE (ver cuadro adjunto), por muy fresquita y dulce que esté», dice.

Cree, además, que es aconsejable que los padres busquen a los hijos o les vean llegar, estrategia que usa, acertadamente, Marta, la madre del inicio del reportaje.

 

Vuelta a clase con encuesta

Este año habrá, además, otra particularidad, la ciudad ha sido elegida para participar en el proyecto europeo ‘Youth in Europe, YiE’, en el que la primera fase será realizar una encuesta sobre el consumo de alcohol y otras drogas entre todos los cerca de 2.800 adolescentes de 15 y 16 años empadronados en la ciudad. Para ello ya cuentan con la colaboración de Ensenyament y se informará tanto a los directores de institutos como a los tutores, que serán los encargados de aplicar la encuesta, que será anónima e irá en sobres individuales.

Los cuestionarios se enviarán al Centro de Investigaciones y Análisis Sociales (ICSRA) de Islandia. En el proyecto participan además otros ocho países de la Unión Europea: Malta, Turquía, Francia, Portugal, Lituania, Italia, Grecia y España, donde todo se centrará en Tarragona.

Estos resultados, que se conocerán en la primavera del año que viene, permitirán, por primera vez, obtener datos fiables sobre el consumo de alcohol y otras sustancias por parte de los jóvenes de la ciudad. «Esto nos permitirá tomar acciones basadas en la evidencia», apunta Ros.

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