Los juegos de la ludoteca cobran vida... Y esto no es una ‘Toy story’

Las ludotecas de los Centres Cívics, cerradas desde marzo, ahora prestan los juguetes para llevar a casa

NORIÁN MUÑOZ

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Uno de los primeros usuarios del ‘ludopréstec’ en el Centre Cívic de la Part Alta. FOTO: ALFREDO GONZÁLEZ

Uno de los primeros usuarios del ‘ludopréstec’ en el Centre Cívic de la Part Alta. FOTO: ALFREDO GONZÁLEZ

En la ludoteca del centre Cívic de la Part Alta todo está impecablemente organizado, desde la zona de los bebés, pasando por la cocinita (que nada tiene que envidiar a una de verdad) hasta el rincón de los disfraces. Aquí no se escucha bullicio de niños desde el pasado 12 de marzo y tampoco se sabe todavía cuando regresarán.

Y es que pocas cosas hay que den más pena que los juguetes ‘dormidos’; sin niños que quieran jugar con ellos. Al menos es lo que le da por pensar a la generación que creció viendo la película ‘Toy Story’ (que estos días cumple 25 años).

Tal vez pensando en esta idea, pero, sobre todo, «porque nos encanta nuestro trabajo y tenemos muchas ganas de volver», como dice Joan Sorroche, animador sociocultural del centro, las cinco ludotecas municipales de la ciudad han decidido reinventarse. Así, desde la semana pasada, han comenzado a prestar los juguetes y libros que custodian para que las familias se los puedan llevar a casa durante una semana.

Un catálogo en la web

Para poder pedir un préstamo en alguna de las cinco ludotecas, los interesados deben inscribirse en la web de los centros cívicos. Puede acceder cualquier familia de la ciudad. Allí hay un catálogo con fotos de una selección de juguetes. Los encargados de la ludoteca han colocado primero los que, habitualmente, llaman más la atención, pero el catálogo se irá revisando cada quince días.

En la web se puede reservar el juguete elegido y, además, reservar hora para ir a buscarlo. En el caso de que no se dispongan los medios para hacer la reserva por esta vía, se puede llamar por teléfono al centro cívico y reservar una hora para ir presencialmente a elegir el juguete y llevarlo en préstamo.

El servicio se puso en marcha el viernes de la semana pasada, a propósito del Día Internacional de los Derechos de los Niños. En los primeros dos días de la puesta en marcha de la web recibieron una veintena de peticiones.

Los juguetes se puede disfrutar durante una semana, tras la cual hay que devolverlos y se puede pedir otro. Cuando los materiales lo permiten, los juguetes que se regresan son desinfectados. Sino, se dejan en cuarentena en una caja durante 72 horas.

Tras pasar por el control de temperatura a la entrada, y ponerse gel hidroalcohólico, el primer ‘cliente’ del servicio, que han bautizado como el ‘ludopréstec’ es un niño de dos años que viene acompañado de su abuela. Su madre había encargado por internet un juego de ferretería y un libro. El niño no media palabra con los ludotecarios, pero ni corto ni perezoso se coloca raudo el pequeño casco de obras amarillo y coge la caja de herramientas con el taladro de juguete. No dice nada, pero su cara de ilusión lo dice todo.

Su abuela comenta que le parece una idea estupenda y que le parece una gran oportunidad para compartir y también de aprender a cuidar los juguetes para que luego puedan disfrutarlos otros niños.

Elisa y Jordi, los ludotecarios, también están contentos de volver al contacto con el público; tienen muchos usuarios fieles, desde padres que vienen a pasar ratos con sus hijos, hasta grupitos de niños más mayores que vienen a jugar a juegos de mesa.

Ya se sabe que el préstamo no sustituirá al placer de jugar en compañía, pero, al menos así los juguetes no ‘dormirán’ por tanto tiempo.

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