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‘Los juegos del hambre’, versión Santa Tecla

La ‘web’ para comprar las entradas quedó colapsada antes de la hora prevista. La lucha para no quedarse sin fiestas acaba de empezar

Carla Pomerol

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Esta era la pantalla que aparecía cuando querías acceder a la página ‘web’.

Esta era la pantalla que aparecía cuando querías acceder a la página ‘web’.

Si una cosa tengo clara es que la pandemia nos está dejando momentos para la historia. El de ayer por la mañana es uno de los que más recordaré. Parecía que Tarragona entera se hubiera pedido fiesta al trabajo para poder comprar las entradas a los actos de de Santa Tecla. Como ya es tradición en esta ciudad, la página web se colapsó diez minutos antes de que las entradas salieran a la venta, lo que provocó una revolución memorable en las redes sociales. A las once en punto de la mañana, empezaban los Juegos del Hambre, versión Santa Tecla.


Empecemos por el principio. La logística y la organización entre los grupos de amigos fue ejemplar. Uno se encargaba de las entradas de Zoo y, el otro, de las de Roba Estesa. De esta manera, se aseguraban no quedarse sin ver ningún concierto. Lo único que les falló es que no calcularon que el sistema improvisaría y que, en lugar de poder comprar seis localidades, solo podrían hacerse con cuatro. Fallos del directo y grupos de WhatsApp sacando humo. 


Cuando faltaban diez minutos para el momento X, la web ya no funcionaba. Pantalla verde y a ponerse a la cola. Una cola que, cuando menos te lo esperabas, pasabas de la posición 9 a la 1.341. Se colaba un barrio entero y ni te dabas cuenta. Los más espabilados llevaban a cabo la operación utilizando a la vez hasta cuatro o cinco dispositivos: móvil, ordenadores y tablet. Todo servía para la lucha más sangrienta del año.


A las once y media, los más suertudos pudieron empezar a comprar entradas. Pero todavía se encontraron con otro obstáculo. Una de las imágenes no correspondía con el título del espectáculo, lo que generó una importante confusión entre los usuarios. 


A las doce en punto, una hora después de que las entradas salieran a la venta, ya no quedaban localidades ni para el concierto de Zoo y Cultrum, ni para el espectáculo de la Xaranga Tocabemolls. Sold out en una hora. Si a esa hora tenías una reunión, si estabas en el pediatra con tu hijo, si el wifi fallaba justo en ese momento o si no tenías ordenador porque no tienes ni para comida, adiós fiestas, hasta el año que viene. La única opción que queda es vivir la Tecla desde el sofá de tu casa, con TAC12 de fondo.


Ya es tradición
El caos que se genera entre la ciudadanía el día que salen a la venta las entradas ya es tradición tarraconense. Poco nos pensábamos que acabaríamos así años atrás, cuando nos quejábamos porque la web del Concurs de Castells nos hacía esperar cinco minutos. 


Lo cierto es que, a lo largo de este verano, algunos municipios han puesto en marcha medidas que han contribuido a minimizar el sufrimiento de los interesados, como por ejemplo, dar prioridad a los ciudadanos de la localidad en cuestión y, pasadas unas horas, abrir la venta al resto del mundo. No sé si es una buena idea o no. Reflexionemos.


Lo peor del día de ayer es pensar que la tortura de la cola virtual solo acaba de empezar. El próximo 8 de septiembre, estarán disponibles las invitaciones para los actos gratuitos y, el día 10, para poder acudir a las Tandes de Lluïment del Seguici y a los Balls Parlats. No quiero ni imaginarlo. 


Mientras tanto, pondremos unas velas y le pediremos a la patrona que se encargue de democratizar las fiestas, cosa que debería encargarse de hacer la clase política. Que aquellos que no puedan disfrutar del concierto de Zoo, como mínimo, puedan ver la Mulassa bailar. Suerte para  las próximas batallas. ¡Y visca Santa Tecla!

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