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Los ladrones de viviendas de Tarragona hacen su agosto en julio

Cinco segundos bastan para abrir una puerta que se ha cerrado sin pasar la llave. Los Mossos explican el modus operandi de los robos más frecuentes en verano 

Norián Muñoz

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Dos agentes inspeccionan una verja violentada. En vacaciones es clave asegurar todos los posibles accesos. FOTO: Mossos d’Esquadra

Dos agentes inspeccionan una verja violentada. En vacaciones es clave asegurar todos los posibles accesos. FOTO: Mossos d’Esquadra

El recuerdo de las vacaciones se borra de repente cuando al regresar a casa se descubre que se ha sido objeto de un robo. Al margen de lo material, la sensación de pérdida y de vulnerabilidad tarda en irse. La escena se repite cada verano aunque, contrario a la percepción generalizada, los robos en viviendas se suelen mantener bastante estables a lo largo del año.

Es lo que dicen las estadísticas de hechos delictivos que recogen los Mossos d’Esquadra. Según los datos del Area Básica Policial del Tarragonès, los robos con fuerza (aquí se incluyen también los delitos en establecimientos, además de las casas) no suelen tener grandes fluctuaciones, aunque sí que están por encima de la media en el mes de julio. El año pasado, por ejemplo, hubo una media de 221 robos al mes, mientras que en julio, en cambio, hubo 254. Lo mismo sucedió en 2016, con una media de 223 robos mensuales y 261 en julio... Y así los dos años anteriores. 

Simple: cerrar con dos vueltas

Pero aunque las diferencias entre meses no sean tan llamativas como cabría esperar, lo cierto es que las vacaciones siempre son un momento crítico, especialmente en zonas de costa, como explica el sargento de los Mossos, Marc Aznar, Cap de Proximitat.

Si se le pregunta cuáles son los errores de seguridad más frecuentes que podrían evitar las víctimas, dice que el principal es «tan simple como cerrar la puerta con dos vueltas de llave». Porque la mayoría de los ingresos a las viviendas son por esta vía. De  hecho, en un vídeo los Mossos demuestran cómo una cerradura simple se puede violentar en apenas cinco segundos y sin ruido introduciendo un plástico.

Explica, además, que entre vecinos hay que estar atentos a posibles ‘marcadores’, como pequeños trozos de plástico o madera que se colocan en las puertas para verificar que no se han abierto. Por otra parte, es importante prestar atención al cierre de ventanas y balcones. Aznar reconoce que los más comunes, de aluminio, son muy fáciles de violentar sin apenas esfuerzo. Es conveniente instalar cerraduras en estos elementos que, además, no son muy costosas. Señala que no hay que desdeñar las habilidades de los delincuentes, «algunos tienen grandes habilidades atléticas y lo mismo escalan un piso que seis».

Colaboración vecinal

También es clave la colaboración de los vecinos, si se escuchan ruidos y se ven personas sospechosas «no hay que dudar, hay que  llamar al 112». Apunta que es muy común que estos delincuentes estén fichados y sean reincidentes, por lo que suelen hacer incursiones rápidas buscando sobre todo dinero y joyas por miedo a ser identificados.

Lo ideal, explica, es poder dejar los objetos de valor en un sitio seguro, como una caja de seguridad, pero si no es posible, lo más recomendable es no tenerlo todo en un mismo sitio, como un joyero o la mesita de noche. Todas las medidas que se puedan instalar, como alarmas o cámaras de videovigilancia, reconocen los policías, tienen un efecto disuasorio.

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