Este sitio web puede utilizar algunas "cookies" para mejorar su experiencia de navegación. Por favor, antes de continuar en nuestro sitio web, le recomendamos que lea la política de cookies.

Los legionarios romanos invaden el Camp de Mart

Tarraco Viva. Talleres para hacer tu propia arma o mosaico, una gran variedad de artesanía o recreaciones históricas completan el festival

Laura Rovira

Whatsapp
Recreación de legionarios del Imperio Romano. FOTO: alfredo gonzalez

Recreación de legionarios del Imperio Romano. FOTO: alfredo gonzalez

«Esto es Tarragona en estado puro. No es un mercado medieval, va mucho más allá, es la mejor manera de recrear la historia de la ciudad», expresaba Fernando, que junto a su mujer y a su hija disfrutaban un año más del festival Tarraco Viva. «Hace muchos años que venimos, me gusta mucho, creo que es una experiencia que vale la pena vivir», añadía Fernando.

Del 5 al 19 de mayo, la ciudad se ha transformado y ha vuelto a sus orígenes, a su esencia, a su historia. El festival romano Tarraco Viva celebra este año su 21a edición siendo uno de los eventos más atractivos y representativos de la ciudad. Ayer, el Camp de Mart se llenó de gente que recorría los múltiples puestos de artesanía, participaba en la gran variedad de talleres o simplemente paseaba fotografiando episodios de historia a través de las recreaciones que se podían ver.

A las 10.00 de la mañana ya había una gran afluencia de gente y muchos talleres daban comienzo, como por ejemplo, el de La Fona Balear, impartido por Lluís Pons y que se estrenaba por primera vez en este festival. «Explicamos las diferentes técnicas y estilos de la honda y sobre todo la importancia de la balística. Después, enseñamos a construir nuestra propia arma», declara Lluís. Antonio y Marian, una pareja de Cartagena pero residentes en Tarragona, inauguraban su primera vez en el Tarraco Viva con este taller. «Nos ha sorprendido mucho, nos ha parecido muy interesante y entretenido. Esperemos que lo hayamos hecho bien», comentaba la pareja. Y es que después de construir su propia honda, Lluís ponía a prueba su elaboración enseñando a los participantes la técnica de tiro. Durante unos minutos, llovieron pelotas de tenis en el Camp de Mart que por suerte sustituyeron a las piedras de las hondas. 

A pocos metros, Maribel impartía otro taller destinado a los más pequeños, aunque pareció que los más entusiasmados fueron los más mayores, que también se apuntaron a la actividad. «Al final, los padres siempre se convierten en uno más», declaraba Maribel. Este taller educativo se basaba en explicar el significado de los nombres de los meses y los días del año en el calendario romano mientras cada participante elaboraba manualmente su propio calendario. Al final de la actividad, además de un premio autoconstruido, los niños y niñas también se llevaban un dossier informativo con el resumen de los conceptos explicados. «Es una forma muy divertida de aprender y la verdad es que han estado muy atentos», comentaba Alba, la madre de un orgulloso Pol, que enseñaba muy feliz su calendario. Otro de los talleres era la construcción de mosaicos y en esta ocasión contaba con la versión para niños y otra para adultos. «Los mayores se lo pasan incluso mejor que los niños, además se nota que les interesa mucho más la historia que hay detrás», explican desde la organización Jano, encargada de impartir el taller. 

Sin duda, tu propio mosaico es un recuerdo fantástico para llevarte a casa pero la magia del Tarraco Viva hace que cualquier rincón del Camp de Mart se pueda convertir en una fotografía para el recuerdo. Aunque todo el entorno te hacía sentir en una auténtica ciudad romana, sin lugar a dudas, uno de los puntos más atractivos y de mayor reclamo era el campamento romano situado en medio del Camp de Mart y custodiado por legionarios del imperio. «Llevamos 10 años convirtiéndonos en defensores de Roma durante dos semanas y cada año vivimos algo diferente», expresa Jordi Solé, el presidente de la organización Septimani Seniores, encargada de esta recreación. «Explicamos la evolución del armamento del ejército romano o de sus vestimentas, todo tiene sentido y se basa en hallazgos arqueológicos», declara Jordi, que añade: «Lo que más llama la atención es la demostración que hacemos de diferentes tácticas militares de la época». A pocos minutos de empezar con una pequeña recreación, eran decenas las cámaras preparadas para captar el momento tras ojos de fascinación que confirmaban las palabras de Jordi.

Justo enfrente del campamento romano, un puesto formado totalmente por mujeres demostraba su papel en la historia. Aylen, una de las chicas vestida como sirvienta, era paradójicamente la encargada de la organización de este espacio. «Explicamos los cuidados cosméticos de las mujeres en la época romana. Qué tipo de aceites o hierbas utilizaban», contaba Aylen, mientras peinaba a una de sus dominas. Y es que además de la cosmética, también recreaban los peinados de la época a través de archivos históricos.

Para acabar esta visita al pasado, la organización Domus Apicius ofrecía una experiencia gastronómica romana. «Nuestro objetivo es acompañar la comida con la divulgación, el entretenimiento y también la interacción», comentaba Ester, responsable de un catering muy especial. 

El Campo de Marte se convirtió en un paseo en la historia, todo era posible si también lo era en la Tàrraco Romana y es que, durante unos días, la ciudad ha vuelto a sus orígenes para recordar, un año más, que Tarraco Viva es mucho más que un festival.

Temas

Comentarios

Lea También