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Tarragona Comercio

Los marchantes de Tarragona piden volver de nuevo a la Rambla Nova

Aseguran que, desde que están en la Plaça Corsini, las ventas han bajado un 70%. Los paradistas amenazan en cerrar sus negocios si no se escuchan sus reivindicaciones

C. POMEROL-N. RIU

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Ayer, el ambiente en el mercadillo era distinto al habitual. Los paradistas recogían firmas para dar fuerza a su petición. FOTO: PERE FERRÉ

Ayer, el ambiente en el mercadillo era distinto al habitual. Los paradistas recogían firmas para dar fuerza a su petición. FOTO: PERE FERRÉ

Revolución entre los marchantes. Ayer, el ambiente en el mercadillo de Corsini estaba caldeado. Y es que el colectivo ha decidido recoger firmas para pedir a Espimsa –empresa municipal que gestiona los mercados de la ciudad– que los traslade de nuevo a la Rambla Nova, ubicación del mercadillo durante los casi once años que duraron las obras del Mercat Central. Tras veinte meses en la Plaça Corsini, los marchantes aseguran que las ventas han bajado un 70% y que la situación es insostenible. Amenazan con poner fin a su negocio si el Ayuntamiento no escucha sus peticiones. Por su parte, Espimsa expresa su «no» rotundo a la vuelta del mercadillo a la Rambla Nova.

«El sector está muy tocado. Para nosotros, Corsini no es comercial, es un agujero. Es por eso que los socios se han acercado a las asociaciones pidiendo que recojamos firmas para hacer presión y conseguir volver a la Rambla», explicaba ayer Juan Benítez, presidente de la Associació Marxants TGN, quien añadía que las ventas se han reducido un 70%. «Pasa poca gente y, además, la plaza está llena de barreras arquitectónicas, como los ascensores o las escaleras. Donde haya una línea recta, que se quite todo lo demás», apuntaba Benítez.

Los marchantes llevan meses sufriendo los efectos de la vuelta a Corsini, pero confiesan que el detonante ha sido ver cómo Espimsa ha autorizado el traslado del Mercat d’Antiquaris a la Rambla que, cabe recordar, ya llevan dos viernes en la nueva ubicación. «Creemos que estamos un poco discriminados», aseguraba Benítez.

La situación, según los paradistas, es extrema. «Ya lo hemos probado y no aguantamos más. Es una cuestión de supervivencia. Si Espimsa tiene un mínimo de justicia social, nos cambiarán de sitio», opinaba ayer otro de los marchantes, Israel Camacho, quien alertaba de que «si no hacen algo, el mercadillo se acabará». En esta misma línea, María Isabel Ruiz explicaba que «en la Rambla teníamos mejores accesos para entrar las furgonetas, montar y desmontar». Por su parte, Josep Joaquim Gómez, presidente de la Associació de Marxants de la Província de Tarragona, comentaba que «en Corsini, no todos los paradistas tenemos las mismas oportunidades, debido a la estructura de las calles adyacentes». Gómez añadía que «lo que más me preocupa es que empecemos a perder puestos».

Ayer fue el turno de la recogida de firmas de los marchantes, pero el colectivo quiere que la clientela también apoye la causa. Este documento se entregará a Espimsa. Según ha podido saber el Diari, mañana la empresa y los marchantes mantendrán una reunión.

Un «no» rotundo

Desde Espimsa, su presidente, Dídac Nadal, recuerda que el traslado del mercadillo se hizo de forma «provisional», mientras se hacían las obras en el edificio del Mercat Central y su entorno, y que una vez finalizada esta intervención de mejora «ya sabían que Corsini era su lugar de toda la vida». «El mercadillo de los martes y los jueves debe permanecer allí», asegura con rotundidad. Nadal afirma que «no volveremos a abrir melones» y que este es «un expediente cerrado».

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