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Los médicos y enfermeras de los CAP, con ansiedad por la carga de trabajo

La situación también perjudica a la seguridad de los pacientes

Carla Pomerol

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Imagen del ‘hall’ y de la sala de espera del Centre d’Atenció Primària Tarraco, situado en el recinto del Hospital Joan XXIII.

Imagen del ‘hall’ y de la sala de espera del Centre d’Atenció Primària Tarraco, situado en el recinto del Hospital Joan XXIII.

«La seguridad del paciente empieza a estar en peligro». Estas son las palabras de Isabel Barco, enfermera del CAP Tarraco y delegada sindical. La situación está llegando al extremo. No se cubren ni las bajas ni las vacaciones de los enfermeros y médicos de los centros de atención primaria, lo que provoca largas listas de espera y, como consecuencia, episodios de ansiedad y depresión por parte de los profesionales. Algunos aseguran medicarse para trabajar. Y todo ello puede repercutir negativamente en el paciente. Los CAP están enfermos. Más enfermos que nunca.

La problemática ya viene de lejos. Desde hace unos años, «se ha vuelto costumbre» no cubrir ni las bajas de los profesionales de los CAP. Si un médico o enfermera debe llevar a cabo un total de 30 visitas por turno –tal como marca la ley–, actualmente realizan unas 50.

Además, una vez finalizada su jornada laboral –que normalmente se alarga entre media hora y una hora–, los sanitarios de los CAP deben atender a los domicilios, lo que significa llegar a casa a las once de la noche en el mejor de los casos. 

Las cargas de trabajo son producidas por la falta de personal. «Si una enfermera está de baja, se reparten sus pacientes entre las que trabajan. Esto en el caso de las visitas urgentes. En el de las programadas, se van añadiendo a la agenda de la enfermera que está de baja, lo que supone que cuando vuelves a trabajar, te encuentras con una larga lista de espera», explica Isabel Barco.

El secretario general de USITAC en Tarragona, Josep Tutusaus, asegura que «es un pez que se muerde la cola. Las administraciones nos prometieron que pondrían remedio al problema, pero todo sigue igual. Las cargas de trabajo continúan siendo superiores a lo que la gente soporta. Y ahora llega la gripe». 

Según los sindicatos, la situación es parecida en todos los CAP de Tarragona, aunque en el de Sant Pere i Sant Pau y en el Tarraco, –situado en el complejo del Hospital Joan XXIII– los trabajadores se han atrevido a explicarlo. En el CAP Tarraco se puede encontrar un caso flagrante. «Hace diez meses que una enfermera cogió la baja y aún no han cubierto su plaza. Esto no es normal», asegura Barco, también enfermera del CAP Tarraco, quien añade que «en breve, yo cogeré vacaciones y mis pacientes deberán esperar hasta el 10 de enero para ser visitados. Tampoco se van a cubrir mis vacaciones».

Barco quiere destacar que la culpa no es de los directores de los centros, «que trabajan para gestionar miseria. El problema es la falta de presupuesto en la atención primaria», explica.

Ansiedad, depresión y estrés
Esta situación está provocando episodios de depresión, de ansiedad y de estrés entre los médicos, enfermeros y administrativos de los CAP. Tal es la situación que algunos profesionales se han visto obligados a coger la baja o a trabajar medicados. Y es que la situación, según ellos, es insostenible.

Isabel Barco, enfermera del CAP Tarraco, sufrió un episodio de ansiedad. «Tuve una crisis muy fuerte. Tenía muchos pacientes apuntados, estaba sola y tenía visitas urgentes y programadas. Mi corazón se disparó. Taquicardia. Salí a fuera para relajarme, pero no lo conseguí. Entonces me tomé un Valium, y seguí trabajando», relata Barco, quien añade que «en su situación, actualmente, se encuentran, como mínimo, cinco profesionales». 

Barco asegura que a algunos médicos les da vergüenza explicar su historia. También tienen miedo a represalias. «Si nos quejamos, nos dicen que no somos capaces de gestionar el estrés y que no sabemos organizarnos», asegura la enfermera. La realidad es que los profesionales no se atreven a denunciar la situación, como tampoco lo hacen los pacientes cuando llevan horas y horas esperando su turno.

«Los médicos y enfermeras también sufrimos los gritos y agresiones verbales de los pacientes en las salas de espera», explica un médico, que prefiere no dar su nombre. 

«Después piden que los médicos estén al 100%. ¿Qué capacidad quieren que tengan?», se pregunta Josep Tutusaus, de USITAC. Y es que la situación, a parte de afectar a los profesionales, también lo hace a la seguridad de los pacientes.

De hecho –según informa Barco–, a través de un sistema de alertas de incidencias de los CAP, se ha podido constatar que se ha producido un error sanitario, como consecuencia de no cubrir las bajas de los profesionales.

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