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Los muertos se habrían cuadruplicado sin vacunas en Tarragona

Los 73 decesos de la quinta ola en la demarcación contrastan con los más de 300 de las anteriores. Julio y agosto acumulan el 26% de casos de la pandemia pero solo el 5% de las defunciones

Raúl Cosano

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Los muertos se habrían cuadruplicado sin vacunas en Tarragona. Foto: EFE

Los muertos se habrían cuadruplicado sin vacunas en Tarragona. Foto: EFE

El final de la quinta ola en Tarragona permite hacer balance y establecer una comparativa con los otros momentos críticos de la pandemia. Con la excepción de la leve cuarta ola, que en realidad fue una subida entre marzo y mayo de este año, el resto fueron muy virulentas y dispararon los contagios y las defunciones.

Solo ha habido una excepción, la de la quinta ola, entre julio y agosto, que ha servido para comprobar como nunca hasta ahora la eficacia de las vacunas. La incidencia del virus y los positivos crecieron exponencialmente, batiendo récords, pero la cobertura de los antídotos, ya amplia, ha hecho que el número de defunciones fuera mucho más bajo.

"Las vacunas están siendo muy efectivas. Son extraordinarias protegiendo de los efectos graves"

Los datos oficiales de Salut en la provincia así lo muestran. Especialmente llamativa es la comparación entre esta ola veraniega, espoleada sobre todo por la interacción de los jóvenes a partir de Sant Joan, y la tercera, la que se desató tras las fiestas navideñas. En enero y febrero hubo 15.220 contagios y 376 defunciones. En el mismo intervalo del verano, en julio y agosto, hubo 19.066 positivos y 73 decesos.

Más casos, menos fallecidos

Por lo tanto, a pesar de que se registraron más casos, el número de fallecidos fue cinco veces menor. O, dicho de otro modo, por el altísimo volumen de contagios que ha habido ahora, la cifra de muertos habría sido mucho más elevada de no haber sido por los antídotos. Es verdad que una gran parte de afectados eran jóvenes, perfiles mucho menos vulnerables, pero también es cierto que es la propia vacuna la que ha hecho que los contagios no proliferaran tanto en las franjas de más edad y, por tanto, más frágiles ante el SARS-CoV-2. Los antígenos no impiden la transmisión pero sí la reducen.

La tasa de letalidad es otro indicador revelador de la eficacia vacunal. Se trata del número de muertes en relación a los contagios. En la quinta ola, con las vacunas ya desplegadas vastamente, el dato fue de 0,38% en Tarragona. El contraste es claro con la devastadora ola postnavideña, cuando murieron 2,4 de cada 100 infectados en la provincia. El dato fue seis veces más elevado. Por aquel entonces las vacunas llegaban a cuentagotas y concentradas solo en residencias de mayores.

En la segunda ola, entre octubre y noviembre del año pasado, la tasa de letalidad fue del 1,80%, muy superior a los registros actuales, algo que se explica también por la protección de las dosis. Las 268 muertes de tarraconenses en aquellos dos meses de otoño marcados por la segunda oleada son cuatro veces más que los 73 registrados en esta última oleada.

"Las vacunas han evitado desde el 1 de enero 150.000 casos de Covid y 38.000 ingresados"

La tasa de mortalidad general de toda la pandemia es de 1,7%, es decir, 1,7 fallecidos por cada 100 diagnósticos, aunque hay que tener en cuenta que esa estadística global está contaminada por la primera ola, cuando se identificaba una mínima parte de los casos debido al infradiagnóstico en esos momentos iniciales. En aquel inicio de la emergencia sanitaria, hubo 423 muertes, casi seis veces más que en la quinta ola. Debido a que prácticamente no había PCR ni existían los test de antígenos, no se detectaban un gran número de casos, de modo que la tasa de mortalidad se elevaba al 24,73%, un dato irreal, porque el virus sigue siendo igual de grave ahora que en aquel momento.

Otro cálculo ilustrador de cómo los pinchazos han salvado vidas. La quinta ola ha concentrado el 26% de los positivos de toda la epidemia pero solo el 5% de los fallecimientos, según el balance en el Camp de Tarragona y las Terres de l’Ebre. Todos los expertos recalcan la aportación decisiva de los viales. «Lo que hay que dejar claro es que las vacunas están siendo muy efectivas y protectoras. Son extraordinarias, protegen de los efectos graves e incluso a nivel sintomático. También los contagios son menores y la transmisión se reduce unas seis veces en un grupo de gente vacunada», explica Àlex Arenas, catedrático de Ingeniería Informática y Matemáticas en la URV.

Clara Prats, investigadora del Grupo de Biología Computacional y Sistemas Complejos de la UPC (BIOCOM-SC), ha realizado con su equipo una estimación de la aportación de las dosis: «Hemos analizado el efecto directo de vacunarse, son los números mínimos. Gracias a las vacunas en Catalunya se han evitado entre 100.000 y 150.000 casos de Covid-19. En el caso de los ingresos, las vacunas han evitado entre 31.000 o 38.000 ingresados, que se habrían alcanzado en un escenario que asume que el contexto de restricciones es siempre el mismo». Ese estudio indica, además, que desde el 1 de enero las defunciones evitadas se estiman entre 6.900 y 9.500. Además, se han evitado entre 77.000 y 93.000 días de hospitalización en UCI.

La secretaria de Salut Pública de Catalunya, Carmen Cabezas, ha aportado estos días otros datos a favor de la vacunación. Las personas sin dosis ingresan en planta casi ocho veces más y las parcialmente vacunadas, cuatro veces más. Aún es más clara la diferencia cuando se trata de contagios que acaban con el paciente en la UCI. Los no vacunados ingresan en intensivos 13 veces más y los parcialmente inmunizados, siete.

Tarragona ha alcanzado este fin de semana el 70,2% de población con pauta completa. Hay un 72,6% con una primera dosis.

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