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Los negocios de los centros comerciales: «Mantenernos cerrados en rebajas es nuestra ruina»

Se sienten "discriminados" y se consideran los paganos de la crisis por la prórroga de las restricciones y se reivindican como lugares seguros

A.S.

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Los centros comerciales apenas duraron un par de semanas abiertos en diciembre.  FOTO: PERE FERRÉ

Los centros comerciales apenas duraron un par de semanas abiertos en diciembre. FOTO: PERE FERRÉ

«Dicen que no toman medidas más drásticas, como piden los expertos, para salvar la economía, pero lo cierto es que a mí me están matando. Hacernos cerrar justo cuando arranca la época de rebajas es llevarnos a la ruina. Ya perdimos el puente de diciembre y el Black Friday, y ahora esto es la puntilla». Así reacciona María, la dueña de una tienda ubicada en un centro comercial de Tarragona ante la decisión tomada ayer por la Generalitat de mantener las restricciones una semana más de lo previsto, hasta el día 24. «Y entonces ya veremos qué pasa, porque ellos mismos dicen que en esa fecha estaremos aún peor. Esto no hay quien lo resista», se lamenta la comerciante.

En efecto, el Govern prorrogó ayer durante una semana más, hasta el 24 de enero, las actuales restricciones para atajar los contagios de coronavirus, entre ellas el confinamiento municipal diario, así como el cierre de centros comerciales y gimnasios. La consellera de Salut, Alba Vergés, admitió que «las medidas son duras (...), pero no vemos que este crecimiento que queríamos frenar se haya frenado». Y eso que la curva de contagios aún no refleja las consecuencias de las fiestas navideñas. «Aunque no estamos creciendo exponencialmente, estamos creciendo y no podemos mantener este aumento sostenido porque se acaba tensionando el sistema de salud. Hay que pararlo», enfatizó la consellera.

El gerente de Parc Central dice que «están matando el comercio que genera empleo» 

Por su parte, el secretario de Salud Pública de la Generalitat, Josep Maria Argimon, destacó que «si la situación continúa de esta forma, seguramente a finales de semana o principios de la próxima podremos conseguir la situación de freno. Es una de las razones por las que tenemos una prórroga de siete días más en las medidas», dijo.

Sea como fuere, la prórroga de las restricciones no cayó bien en el sector comercial, ya duramente golpeado por la crisis. El gerente de Parc Central de Tarragona se hace eco de este malestar y asegura que «nos están discriminando de una manera muy injusta. Los centros comerciales son lugares seguros, hemos realizado una fuerte inversión en controles, incluso yendo más allá de lo que la Administración nos obliga. Nuestros arrendatarios y todos los trabajadores están muy concienciados y preparados en las medidas para frenar el virus». En este sentido, añade que «solo en hidrogel se consumen cinco litros diarios, lo que habla también de la concienciación de los clientes».

«Estoy en ERTE y no sé si seguiré así. Lo peor es el agobio por la incertidumbre en que vivimos»

Tras aclarar que no reciben ningún tipo de ayuda, el gerente de Parc Central lamenta que «con estas restricciones cierran los comercios que generan riqueza en Tarragona y a cambio favorecen a otras entidades de comercio electrónico que se llevan el dinero fuera. Están matando el comercio que genera empleo. Desde mayo, cuando se nos permitió abrir, hemos realizado grandes inversiones que no han servido para nada. Se nos cierra y esto trae desazón y pérdida del norte». El gerente de Parc Central aprovecha para exigir a la Administración que «acelere el proceso de vacunación para que al menos en abril podamos recuperar la normalidad».

Sonia, empleada en una tienda de Parc Central, lamenta la incertidumbre en la que vive. «Me he enterado de la prórroga de las medidas por las noticias. Ahora estoy en ERTE, y no sé si seguiré en esa condición o nos llamarán para trabajar en el almacén. A nivel emocional sí estoy ya muy agobiada, pues es complicado de gestionar todo esto; nos abren y a las dos semanas nos cierran otra vez y para casa. Y encima en tiempos de rebajas. Es una ruina total».

Diferente es la situación de Geni, otra trabajadora en una franquicia textil de un centro comercial de la provincia. «Nosotros estamos trabajando. Aunque la tienda se encuentra cerrada, estamos preparando los pedidos online. Incluso se agradece estos días, porque las rebajas suelen ser días de mucho agobio, con muchas personas en la tienda. Además, creo que las medidas son bastante sensatas. Incluso pienso que podrían ser más drásticas y duras, pues no hay que olvidar que la situación es muy grave y que se está muriendo mucha gente. Es verdad que la economía se resiente con todo esto, pero primero hay que velar por la salud y la vida de las personas. Imagino que no es fácil gestionar una pandemia como esta y quiero pensar que los que están al frente lo hacen lo mejor que pueden en una situación muy complicada».

Si bien los centros comerciales son los grandes paganos de estas restricciones, las afectaciones también se dejan sentir en el comercio del centro de la ciudad. Lo corrobora la dueña de una zapatería, que vive «con el temor de no saber hasta cuándo vamos a poder aguantar, pues tener que cerrar los fines de semana y el hecho de que no pueda venir gente de fuera del municipio nos hace un daño terrible».

Al otro lado del mostrador se halla Laura, que se lamenta de que «por Reyes me regalaron un abrigo precioso pero que me queda un poco pequeño y tengo que cambiarlo en El Corte Inglés, pero como está cerrado no puedo hacerlo. Me lo acabaré poniendo cuando se vaya el frío y llegue el buen tiempo», dice resignada.

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