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Los paradistas del mercadillo: «No queremos volver a Corsini ni abrir por las tardes»

El Ayuntamiento tiene previsto que el mercadillo vuelva a su sitio original a partir del mes de julio, pero la mayoría de marchantes está en contra del traslado y de trabajar todo el día

Carla Pomerol

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Imagen aérea del mercadillo de Tarragona, actualmente ubicado en la Rambla Nova.   FOTO: lluís milián

Imagen aérea del mercadillo de Tarragona, actualmente ubicado en la Rambla Nova. FOTO: lluís milián

Quedan apenas dos meses para que el mercadillo de Tarragona deje atrás la Rambla Nova y vuelva a instalarse en la Plaça Corsini. Pero las dudas son cada vez más y los marchantes aseguran que no ven claro el traslado.

En primer lugar, la mayoría de paradistas no quiere volver a Corsini y tampoco les gusta la propuesta del Ayuntamiento de abrir martes y jueves durante todo el día. El posicionamiento de los marchantes y de Espimsa –la empresa municipal que gestiona los mercadillos– es cada vez más lejana.

De los 68 paradistas preguntados por el Diari, 55 tienen claro que no quieren volver a la Plaça Corsini. Después de casi 11 años en la Rambla Nova, aseguran que ya se han acostumbrado a la nueva ubicación y que es más cómoda.

Algunos de los inconvenientes que ven los marchantes al hecho de volver a Corsini es que no podrán aparcar los camiones y furgonetas detrás de las paradas, ya que ese espacio es más reducido. Los vendedores deberán buscarse la vida para aparcar.

En la actualidad, gracias a la amplitud de la Rambla Nova, los marchantes tienen la furgoneta al lado. «Es nuestro almacén. Si algún día llueve o hace una tormenta, no tendremos tiempo de ir a buscar la furgoneta. Para nosotros, esto es un problema», explica Josep Joaquim Gómez, presidente de la Associació de Marxants de la Província de Tarragona. Por su parte, la presidenta de Espimsa, Elvira Ferrando, asegura que «la Plaça Corsini no puede convertirse en un párking». 

Descargar y cargar el material también preocupa a los paradistas, que aseguran que será «un caos». Rosa Nogales, propietaria de una parada de ropa, asegura que «la Rambla es una calle recta y larga y todos los marchantes tenemos las mismas oportunidades de vender. En cambio, en la Plaça Corsini algunos estaremos en el lateral, otros en el centro y otros en las esquinas».

En esta misma línea, Fernando Amores, otro de los marchantes, se preguntaba: «¿Tanto molestamos en la Rambla, cuando estamos pagando 2.500 euros por 50 mañanas?». 

De los 68 marchantes preguntados, 10 opinan que lo mejor es volver a Corsini. «Hicimos un pacto, que era que cuando acabaran las obras volveríamos. Tenemos que cumplirlo», explicaba uno de los partidarios de volver a Corsini, Enric Daza.

En esta misma línea, Mari Luz Cabrera, otra marchante, asegura que «la plaza es la ubicación original del mercadillo», y añade que es necesario recuperar la clientela de antes. «Ahora atendemos, sobre todo, a turistas», asegura.  

Ferrando y el Ayuntamiento aseguran que «no hay discusión al respecto», y que «cuando la caseta de la luz esté fuera de la plaza, se llevará a cabo el traslado del mercadillo». Algunos marchantes piden volver después del verano.                                                                                           

¿Todo el día?

El pasado jueves, los marchantes estaban agitados. Espimsa les había hecho llegar un comunicado, en el que proponía abrir el mercadillo durante las tardes de las campañas de verano y de Navidad. Es decir, desde el 20 de junio al 20 de agosto, y desde el 24 de noviembre al 15 de enero.

«Así lo acordamos entre los marchantes», asegura Elvira Ferrando, presidenta de Espimsa. El precio que fija la empresa es de 0,42 euros cada metro cuadrado, una cantidad menor a la tarifa de la mañana. En el comunicado, los marchantes tenían que responder si querían o no abrir durante las tardes.

«Nos gustaría que en lugar de ir de parada por parada, Espimsa convocara una reunión con todos los marchantes y explicara las condiciones», dice Josep Joaquim Gómez.

De los 68 paradistas que preguntó el Diari, 49 se negaban a abrir todo el día. «No compensa. Si por las mañanas las ventas ya son flojas, imagina por la tarde. Además, queremos vivir, además de trabajar», explica Rosa Nogales. Fernando Amores vuelve a preguntarse: «¿Quién tiene que obligarme a mí a trabajar 14 horas al día?».

Por su lado, Josep Carbonell, otro de los marchantes, asegura que «abrir por la tarde es anticomercial. El perfil de clientela que tenemos está acostumbrada a venir a comprar por la mañana», y añade que «con esta operación, el único que sale ganando es el Ayuntamiento». 

16 de los 68 marchantes quieren abrir por la tarde durante las campañas de Navidad y de verano. «Como mínimo tenemos que probarlo. Y es que estamos luchando contra monstruos, como por ejemplo Primark», explicaba Enric Daza. 

En las últimas reuniones entre los marchantes y la presidenta de Espimsa, Elvira Ferrando, se ha acordado el color de los toldos: negro si hace buen día, y blanco si llueve. Parece que es lo único con lo que se han puesto de acuerdo, aunque Ferrando asegura que «nuestro posicionamiento es de diálogo». 

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