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Los partidos, a por 190.000 indecisos en Tarragona... y a por 24.000 "hartos de la política"

Un 33% de tarraconenses no habían decidido el sufragio al inicio de campaña, según el CIS, que da otro dato clave: el 4,3% de electores no votarán por el hartazgo. En Ciudadanos estará la clave

Raúl Cosano

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Una votación en la jornada electoral del 28 de abril. Foto: Pere Ferré

Una votación en la jornada electoral del 28 de abril. Foto: Pere Ferré

Son menos que en las elecciones del 28-A pero serán igualmente decisivos. Es la figura del indeciso, que cada vez es más determinante en unos comicios, aunque la cercanía de la anterior convocatoria hace que ahora esté más claro el voto. El barómetro preelectoral del CIS publicado la semana pasada establecía que un 33% de catalanes aún no tenía decidido el voto, lo que arroja en la provincia una gran bolsa de 190.000 indecisos, inferior a los 240.000 que había poco antes del 28-A. 

Hay que tener en cuenta que conforme ha avanzado la campaña se habrá ido reduciendo el número de dubitativos y a ello también habrá contribuido el debate del lunes. Los analistas coinciden en dónde está el principal contingente de indecisos. «Hay encuestas que dicen que más de la mitad de los votantes de Ciudadanos son indecisos. Ahí va a estar la clave, en que el partido de Rivera confirme las encuestas o no», cuenta Xavier Casals, doctor en Historia y politólogo. 

«Hay encuestas que dicen que la mitad de los votantes de Cs son indecisos», dice Xavier Casals, politólogo y doctor en Historia

Es en ese segundo supuesto donde puede estar la sorpresa. «Si se cumplen las encuestas, la caída de Cs tiene consecuencias, en la medida en que Vox podría llegar a ser tercer partido y un eventual socio del PP. Eso hace que, desde la óptica de Catalunya, se diluya una opción partidaria de un constitucionalismo duro por una que apuesta por una recentralización del Estado. Un elemento minoritario pasa a ser relevante», explica Casals, que arroja otra clave: «La bajada de Cs implicaría la recuperación del PP como alternativa de gobierno, lo que que da más solidez al bipartidismo». Para Casals, el debate «no aportó gran cosa, excepto la falta de ataques entre Casado (PP) y Abascal (Vox)». 

El politólogo y profesor en la UAB Oriol Bartomeus coloca la incógnita en 1,5 millones de votos en torno a Ciudadanos. «Puede haber un retorno de ese sufragio que vuelva al PP, que es un voto que va y viene. Si ese apoyo se va, a Cs le pasará factura y hará que el PP tenga menos distancia con el PSOE», añade Bartomeus, que califica el sufragio actual como «un voto volátil» en función de lo que pueda pasar de aquí al 10-N. 

«La indecisión se mezcla esta vez con el hartazgo político de mucho electorado», admite Oriol Alonso Cano, profesor de Psicología en la UOC

Hay otro factor que entrará en juego ante la repetición de las elecciones: el cansancio político, también reflejado por el último estudio del CIS. En Catalunya, el 36,5% de los que no irán a votar dicen que el motivo principal es que están «hartos de la política», según la propia terminología de la encuesta. En el cómputo global del electorado, un 4,3% no depositará su papeleta en las urnas debido a ese hartazgo como razón fundamental. De ello se deduce que, en un electorado en la provincia compuesto por 574.861 personas convocadas, más de 24.000 se reconocen hartas de la política y no votarán. 

Oriol Alonso Cano, doctor en Filosofía y profesor de Psicología en la UOC, considera que «no hay que ver la indecisión como un bloqueo o parálisis, sino como algo positivo porque te permite tomar perspectiva, abstraerte de lo más visceral y carnal, y hacer que seas más pragmático». Alonso alerta de que en este 10-N «la indecisión se mezcla con el hartazgo». 

«Muchos votantes están hartos porque ven que sus políticos no le representan porque solo proponen proclamas electorales que luego no se cumplen», añade Alonso. Para este analista, la duda queda agravada por el escenario actual: «Hoy todo se ha licuado, todo es más espectral, las ideologías se han difuminado. Un discurso como el de Sánchez en el debate lo hubiera firmado Cs hace un año. Las ideologías se han desvanecido y nos movemos en un ámbito puro y duro de espectáculo».

«Hay un voto de Cs que puede regresar al PP y eso puede ser clave en el resultado», sostiene Oriol Bartomeus, politólogo y profesor en la UAB

El final del bipartidismo también complica, en muchos casos, la elección de la papeleta. «Ahora cuando tú destinas tu voto a un partido, quizás estés votando a una coalición determinada y a lo mejor no es lo que tú quieres. La gente está harta de pactismo. Pienso, por ejemplo, en un votante del PSOE que se considere de izquierdas y que vea luego cómo su partido pacta con Cs. Todo eso genera un debate», explica Oriol Alonso. De ahí que, hasta el último momento –en algunos casos incluso hasta el mismo domingo– una notoria cantidad de personas no decidan el color de su papeleta, una tendencia cada vez más al alza. 

Oriol Alonso Cano considera que Cs «se ha quedado en tierra de nadie»: «Cs se radicalizó en las pasadas elecciones, pero ahora se topa con que la gente de derechas, o es un poco moderada y vota a PP, o es muy radical y apoya a Vox. Rivera no es lo suficientemente moderado para transmitir la confianza de que puede ser un buen gobernante». Alonso, profesor en la UOC, cree que a Cs le perjudica la recuperación del PP: «Está en un proceso de regeneración, más centrista, más moderado y tenue. En este tiempo Cs se ha beneficiado de que el PP estaba en las catacumbas absolutas». 

Por su parte, Ana Sofía Cardenal, profesora de Ciencia Política, en la UOC, desglosa así las características de este indeciso: «La gran bolsa está en el centro. Sabemos que Ciudadanos tiene un 40% de fidelidad en el voto y hay un 60% que duda, no sabe si volver a votar al partido, si se irá a otro o si se abstendrá. Hasta ahora Cs ha sido el partido menos capaz de fidelizar y, en menor medida, también el PSOE, aunque el grado de fidelidad es mucho mayor. Movilizar al votante de centro es el objetivo de Sánchez en estas elecciones». 

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