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Los partidos de la oposición piden revisar el POUM

No muestran una opinión común sobre el futuro de la macrourbanización de la Budellera. Sin embargo, defienden que deben reducirse las expectativas de crecimiento de la ciudad

Núria Riu

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El área de Llevant es la que concentrará el crecimiento futuro.  Foto: Pere Ferré

El área de Llevant es la que concentrará el crecimiento futuro. Foto: Pere Ferré

Más de 4.000 viviendas de nueva construcción en la Budellera, una zona comercial de 12.000 metros cuadrados de techo delante de la urbanización Solimar y la reactivación de la construcción en el entorno de Torres Jordi. Son algunas de las iniciativas que en mayor o menor grado están en marcha y que han abierto el debate sobre el crecimiento futuro de Tarragona. 

Todos los partidos de la oposición –a excepción del PDeCAT, que no se ha pronunciado– consideran que debería revisarse el POUM, un documento que se aprobó definitivamente en 2013 y que dibujaba una ciudad con 185.000 habitantes. Su debate se produjo en plena crisis del ladrillo. No obstante, el procedimiento se había iniciado diez años antes, por lo que la situación económica y social del país era muy diferente. Sobre el respecto quieren hablar de nuevo estos partidos. Desde Ciutadans, que es partidario de «cambios puntuales», como por ejemplo en los sexenios, a la CUP, que solicita que el nuevo plan general «vertebre más la ciudad y garantice el derecho a la vivienda», las recetes son distintas, pero todos coinciden en que hay que hablarlo de nuevo. 

El POUM actual es el arma en el que se escudan los promotores de la Budellera para tirar adelante el proyecto. «Nos limitamos a cumplir lo que dice el plan general», decía esta semana el presidente de la Junta de Compensació de Propietaris tras conocerse que la Junta de Govern suspendió temporalmente la aprobación inicial del plan parcial durante un periodo de tres meses.

El primer plan lo rechazó la Generalitat; ahora el Ayuntamiento ha exigido más concreción en algunos puntos y por medio hay un contencioso administrativo. 

Rubén Viñuales, portavoz de Cs, reconoce que «es un proyecto complicado», pero no quiere hacer una valoración sobre su contenido porque «no hemos tenido nunca el nuevo proyecto».

ERC y la CUP son las formaciones más críticas con el proyecto

Tanto ERC como la CUP consideran que este es un proyecto que «no se adecúa al urbanismo de la ciudad». La portavoz anticapitalista, Laia Estrada, denuncia que «la acción de gobierno responde a la voluntad de facilitar el trabajo de la promotora». Mientras que el republicano Pau Ricomà apunta que «el mismo POUM señala que uno de los motivos de revisión sería un cambio en el crecimiento de la ciudad».

La concejal de ICV-EUiA, Arga Sentís, recuerda que «la Budellera es uno de los síntomas de las limitaciones y déficits del POUM y este es uno de los motivos por los cuales nos abstuvimos». La ecosocialista recuerda que el pasado mes de mayo se aprobó la creación de un consejo asesor de urbanismo, con expertos para debatir y corregir los asuntos que se consideren, y que no se ha concretado. «Un nuevo POUM es poco práctico. Modificar y revisar la agenda del actual es la mejor solución».

Josep Maria Prats, representante de Units per Avançar, defiende que «hay que cambiar el crecer por el consolidar. La Budellera es un proyecto de futuro. Ahora la prioridad debería ser coser el centro de la ciudad». También aboga por «arreglar» y «cohesionar» la ciudad la concejal independiente, Beatriz Pérez, quien defiende «actualizar» el plan general.

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