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Los partidos políticos de TGN quieren revisar los equipamientos culturales

En la actualidad, el Teatre Tarragona está cerrado y el Metropol, en proceso de solución

Carla Pomerol

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Una plancha del techo del Teatro Tarragona se desprendió. FOTO: Cedida

Una plancha del techo del Teatro Tarragona se desprendió. FOTO: Cedida

El pasado mes de febrero, el Ayuntamiento decidió cerrar sine die el Teatre Tarragona. El motivo fue el desprendimiento de una plancha del techo y, por suerte, el equipamiento aún se encuentra en garantía.

Volverá a abrir cuando el problema esté solucionado. El teatro, ubicado en la Rambla Nova, se construyó hace seis años y ya lleva tres meses sin actividad. Pero no es la única infraestructura cultural con dificultades. Hace aproximadamente unos dos años, el otro teatro de la ciudad, el Metropol, también cerró sus puertas  para someterse a una rehabilitación exhaustiva. Por el momento, se ha acabado una primera fase. 

El Auditori del Camp de Mart tampoco es trigo limpio. En el 2017, el concejal de Cultural del momento, Josep Maria Prats (UpA), decidió cerrar el equipamiento por su mal estado. Tan solo un año más tarde, y tras romperse el pacto de gobierno, Begoña Floria (PSC) –quien sustituyó a Prats al frente de la cartera–, anunció la reapertura del auditorio para celebrar el Festival d’Estiu. ¿Pero ya se ha hecho el plan de emergencias? ¿Y las personas en silla de ruedas pueden acceder? Son preguntas que, por el momento, no tienen respuesta. 

La Casa de la Festa es otro de los talones de Aquiles del gobierno liderado por Ballesteros. Que si goteras, que si plagas de cucarachas y que si el recinto se queda pequeño. Son algunas de las quejas recogidas de los elementos del Seguici Popular. Por no hablar del local de ensayo de los Xiquets de Tarragona, ubicado en la calle Santa Anna y que lleva poco más de un año cerrado.

Por todo ello, el estado de los equipamientos culturales de la ciudad centra el debate de los alcaldables en materia de cultura. El PSC, por su parte, apuesta por trasladar la Casa de la Festa al parking Jaume I y poner en marcha el Centre d’Art Contemporani en el antiguo mercado de la Plaça del Fòrum. Los socialistas apuestan por reciclar recintos que, actualmente, no tienen ninguna función. En esta misma línea, al líder de Ciutadans, Rubén Viñuales, le gusta más la idea de usar el edificio del Banc d’Espanya para acoger exposiciones de artistas.

Pero si en algo coinciden los partidos de la oposición es en poner fin a los déficits de los equipamientos culturales. «Han estado gestionados de manera negligente y cuentan con muchas carencias», explica la alcaldable de En Comú Podem, Carla Aguilar Cunill. Dídac Nadal, de Junts per Tarragona, propone realizar una inspección técnica de todos los espacios, y la CUP añade en la lista de equipamientos en mal estado Ca l’Agapito y la Tabacalera. 

Descentralizar las fiestas

Este último mandato de Ballesteros también se ha caracterizado por la descentralización de las fiestas mayores de la Part Alta, tras el nacimiento de la plataforma Farts de Soroll. Es el caso del concierto de Santa Tecla que, hasta el año pasado se celebraba en la Plaça de la Font. A partir de ahora, parece que la nueva ubicación será el Anillo Mediterráneo, como ya lo fue el año pasado. 

La iniciativa no gustó a todo el mundo. Prueba de ello es que solamente Ciutadans y En Comú Podem hacen referencia a este aspecto. Por su parte, el líder de la formación naranja apuesta por descentralizar las fiestas mayores. En Comú Podem, en cambio, habla de «trabajar para conseguir la convivencia entre la cultura tradicional y la vida de los vecinos de la Part Alta», dice Aguilar Cunill.

La biblioteca de Torreforta

La puesta en marcha de la biblioteca municipal de Torreforta es una de las cuentas pendientes del gobierno de Ballesteros. El traslado del equipamiento está previsto desde el año 2015, cuando se aprobó en el pleno municipal. Todo indica que el procedimiento está en marcha, pero el barrio se muestra un tanto escéptico con los reiterados anuncios. Las formaciones políticas también hablan de este punto en sus programas electorales. 

«Abriremos la nueva biblioteca de Torreforta, continuaremos el plan de bibliotecas e impulsaremos el mapa de lectura pública», asegura Josep Fèlix Ballesteros, alcaldable del PSC. Laia Estrada, de la CUP, apuesta por crear un servicio municipal de bibliotecas, al igual que Dídac Nadal, de Junts per Tarragona. La líder de En Comú Podem añade que «se debe trabajar en la idea de biblioteca central en la Tabacalera, mantener la de la calle Fortuny, trasladar la de Torreforta y ampliar el punto de lectura de Sant Pere i Sant Pau». En cambio, Pau Ricomà, líder de ERC, propone convertir los centros cívicos en centros culturales de proximidad, como manera de hacer llegar la cultura a los barrios. 

Música en la calle

Tarragona ha copiado el modelo de Girona a la hora de regular la música en la calle. La valoración por parte de los artistas es más que positiva. Deben acreditarse para poder tocar en la vía pública. La mayoría de partidos llevan en sus programas fomentar la cultura en la calle, pero en ningún caso proponen cómo hacerlo. Pau Ricomà, de ERC, apuesta por «dar apoyo a la interpretación cultural a través de ayudas a las entidades, para que puedan contratar artistas locales». 

En el caso del PP, sus propuestas culturales pasan por fomentar la lengua castellana en premios literarios y obras teatrales. «Instalaremos una extensión del Festival del Teatro de Mérida en el Camp de Mart», asegura José Luis Martín, líder del PP, quien añade que «proponemos el Premio de Novela Histórica Tarraco, en castellano». Por último, Ballesteros quiere celebrar, por todo lo alto, «los 20 años de Tarraco como Patrimoni Mundial de la Humanitat y los 700 años de la entrada del brazo de Santa tecla». 

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