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Los peligros para las ONG's en el Mediterráneo: de secuestros a barcos fascistas

"La situación es cada vez más insostenible. Si nos tenemos que ir, ¿quién quedará para poder ayudar y para contar lo que está pasando?", dicen algunos cooperantes que han participado en rescates este verano

Raúl Cosano

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Las mafias y el contrabando persisten en el Mediterráneo central. Foto: Proactiva Open Arms

Las mafias y el contrabando persisten en el Mediterráneo central. Foto: Proactiva Open Arms

Los tarraconenses Albert Mascarell y Karmen Garcia, que han estado trabajando este verano como cooperantes, se han salvado por muy poco de vivir los conflictos de primera mano, a pesar de que en las últimas semanas han sido numerosos y preocupantes. Sin ir más lejos, la ONG catalana Proactiva Open Arms, la única española que opera rescatando en el Mediterráneo central, ha padecido ataques directos. A mediados de agosto, la entidad denunció que el barco Golfo Azzurro –en el que han estado embarcados los dos tarraconenses– fue secuestrado en aguas internacionales por guardacostas libios durante una hora y 44 minutos. Fue el pasado día 15, precisamente sólo una semana después de que Karmen dejara el navío tras haber completado su misión. 

El fundador de Proactiva, Óscar Camps, dio la voz de alarma vía Twitter. En un comunicado la ONG informó sobre el suceso en las aguas libias. «Secuestro #GolfoAzzurro Aguas Internacionales por Guarda Costas libios. Amenazan con disparar si no seguimos órdenes», publicó la organización en su cuenta de Twitter. El 8 de agosto los guardacostas libios advirtieron al buque de la fundación de que no se acercara más ni cruzara el límite de las aguas territoriales.

Se les acusó de estar tratando con traficantes y con una actitud sospechosa durante varios días mientras eran vigilados por la Guardia Costera Libia. Las amenazas llegaron semanas después de que diversas ONGs, entre ellas Open Arms, firmaran el código de conducta impulsado por la UE donde se regula la actividad de las organizaciones de rescate en las aguas del Mediterráneo. A pesar de ello, el pasado 28 de julio, la UE destinó 46 millones a Italia para proteger la frontera con Libia y así frenar la llegada de migrantes. El programa reforzó la capacidad operativa de los guardas fronterizos.

«Es una lástima, porque la situación es cada vez más insostenible. Hay ONGs que se han marchado. Si hay tantos problemas, si hay riesgo para la seguridad y nos vamos, ¿quién quedará para poder ayudar y para contar lo que está pasando?», se preguntaba un voluntario de Open Arms. Y, todo ello, en mitad de las mafias y el contrabando, en ese cúmulo de intereses en que se ha convertido esa zona del Mediterráneo. «Si pagas 10.000 en lugar de 3.000, vas en una barca mejor. Funciona así. También te topas con bandas que aprovechan que una barca se ha quedado vacía tras un rescate para llevársela y hacer negocio», cuenta Albert Mascarell. 

A ello se añade la presencia del C-Star, el barco fletado por el movimiento de extrema derecha Generación Identitaria. Ha tenido distintos enfrentamientos en sus intentos de impedir la llegada de las barcas con inmigrantes. 

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