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Los políticos se convierten en el segundo problema para los tarraconenses solo tras el paro

El desencuentro con los ciudadanos es más alto que nunca. «Antes, los líderes del signo que fueran tenían visión estratégica. Ahora solo viven de visiones psicológicas», explica un experto

Xavier Fernández

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Los políticos se convierten en el segundo problema para los tarraconenses solo tras el paro

Los políticos se convierten en el segundo problema para los tarraconenses solo tras el paro

La incapacidad de los políticos para llegar a acuerdos. La parálisis institucional en Catalunya. El empecinamiento de unos en el ‘sí o sí a la independencia’ y de otros en el ‘no’ a todo, excepto a aplicar de nuevo el artículo 155. Los insultos como forma de habitual de ‘comunicarse’. La repetición de elecciones en España y la avalancha de citas electorales en Catalunya. La incoherencia de los recientes pactos a nivel local, provincial y autonómico, que dejan la sensación de que lo único que se busca es el sillón y colocar a los ‘míos’... Posiblemente nunca en Tarragona, Catalunya y España había sido tan cierta la frase atribuida a Groucho Marx: «La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los remedios equivocados».

Esa sensación, quizá falsa, de que los políticos, solo con muy honrosas excepciones, son profundamente egoístas y únicamente piensan en sus propios intereses y no en el bien común, provoca que el desencuentro entre la clase política y el ciudadano sea mayor que nunca. 
Según el Barómetro del CIS del pasado mes de junio, los políticos se han convertido ya, a ojos de los ciudadanos, en el segundo problema más importante de la sociedad, solo por detrás del paro y por delante de la sanidad, los «problemas de índole económica», la corrupción y el fraude, la independencia de Catalunya, los problemas relacionados con la calidad del empleo, las pensiones, el sistema educativo, la violencia contra la mujer, la inmigración...

El CIS pregunta a los ciudadanos que señalen de un listado de 54 «problemas» los que consideran el primero, segundo y tercero más graves. Los técnicos calculan  luego el resultado de la triple pregunta con multirespuesta. De ahí se deriva que el principal es el desempleo, con el 62,5%, y el segundo «los políticos en general, los partidos políticos y la política», con el 32,1%. Son datos a nivel de todo el Estado.

En Catalunya, la división social generada por el secesionismo y el unionismo más radicales provoca que el porcentaje se dispare del 32,1% al 40,1%. El paro sigue encabezando el ranking, pero con un 41,8%. Es decir, a los catalanes nos preocupan casi tanto los políticos como el desempleo.

No hay datos del Barómetro de junio a nivel provincial. Los datos más recientes son de marzo y abril. En marzo un 38,6% de tarraconenses veía a los políticos como un problema, por detrás del 46,4% que escoge el paro. En abril, los porcentajes eran del 33,8% y 44,6%, respectivamente.

Los tarraconenses tampoco confían en sus representantes. El Baròmetre de Opinió Política del CEO (Centre d’Estudis d’Opinió) hecho público el pasado viernes preguntó qué grado de confianza (de 0 a 10) tienen en los políticos catalanes y españoles. Un 18,71% le da un 0 a los catalanes y un 29,68% a los españoles. 

Todos los sondeos mencionados son anteriores al estrepitoso fracaso de la investidura del socialista Pedro Sánchez como presidente del Gobierno. El que PSOE y Podemos hayan sido incapaces de pactar, que le pongan en bandeja a la ‘triderecha’ la repetición electoral y que Ciudadanos haya olvidado que en sus buenos tiempos era un partido de centro para escorarse ahora a la derecha más rancia habrán aumentado el hartazgo de los españoles y catalanes. Si un milagro no lo remedia, España tendrá que repetir de nuevo las elecciones generales.

El mencionado 32,1% es la cifra más alta de la historia de la democracia. Nunca los políticos habían sido considerados como un problema de forma tan mayoritaria. Hace un año, en junio de 2018, el porcentaje era del 24,5%. En junio de 2017, era del 20,9%. La cifra fue similar en junio de 2013: un 30,7%. Si retrocedemos a junio de 2008, solo un 6,9% de españoles veía a los políticos como un problema. La cifra más baja corresponde a junio de 1988, con solo un 1,6%. Aquel año, lo que más preocupaba era el paro, con un 91%, las drogas (49%), la inseguridad ciudadana (36,3%) y el terrorismo etarra (30,1%).

Las posibles causas
¿Por qué ese desencuentro? Narciso Michavila, sociólogo y presidente de la consultora GAD3, explica, en declaraciones a la agencia Colpisa, que «antes, los líderes políticos del signo que fueran, tenían visión estratégica. Luego pasaron a una visión táctica, pensando en el partido, basada en el corto plazo. Ahora solo viven de visiones psicológicas. El que asesora a los políticos está pensando más en su nómina mensual que en los presupuestos. Fíjate que todavía están en vigor los presupuestos de Rajoy, y eso repercute en la visión de los ciudadanos».

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