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‘Los problemas de corazón deben tratarse de cerca, no en Barcelona’

Justo Arjona tiene 86 años y debe implantarse un TAVI de manera urgente. Lleva más de tres meses esperando 

Carla Pomerol

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Justo Arjona y su hija Charo en su piso de Torreforta, mostrando el informe médico. Foto: Lluís Milián

Justo Arjona y su hija Charo en su piso de Torreforta, mostrando el informe médico. Foto: Lluís Milián

Justo Arjona, de 86 años y vecino de Torreforta, es una de las víctimas de las decisiones administrativas. Su ejemplo deja constancia de lo que supone tener que tratarse su problema de corazón lejos de su casa, en la Vall d’Hebron. Los médicos, tanto los de Tarragona como los de Barcelona, han decidido que deben implantar TAVI a Justo Arjona. Es un hombre mayor y abrirle el corazón sería peligroso. Lo que no sabían

Justo y su familia es que este proceso sería tan largo y pesado. 
«Hace años que mi padre tiene problemas de corazón. Le pusieron un stent, y siempre hemos estado muy contentos con el Hospital Joan XXIII», explica Charo Arjona, hija de Justo, quien añade que «hasta hace tres meses todo iba bien, pero ahora el proceso para implantarle el TAVI es muy agotador».

Charo está preocupada porque su padre estará una semana ingresado en Barcelona

Sin ir más lejos, «ayer –anteayer para el lector– fuimos a la Vall d’Hebron porque papá se tenía que hacer una prueba. Al llegar nos dijeron que no se la podían hacer, ya que había mucha gente», explica Charo, quien indignada asegura que «yo vivo con mi madre y mi padre, que son mayores. Para mí desplazarme hasta Barcelona es un rollo. Tengo que contratar a alguien para que se quede con mi madre. Y encima, llegamos a la Vall d’Hebron y nos dicen que no pueden hacerle la prueba». Charo está enfadada e indignada, y aunque entiende que los tempos de la Vall d’Hebron son distintos a los de Joan XXIII, no comprende «por qué no dejan implantar TAVI en Tarragona».

Charo asegura que Justo tiene concertada una visita con el médico de Barcelona a finales de octubre, pero teme que no se adelante nada, «ya que aún no se ha podido hacer las pruebas». Además, la hija de Justo ya piensa en la operación. «Nos han dicho que mi padre tendrá que estar ingresado entre cinco y siete días. Ya me dirás cómo lo voy a hacer, viviendo en Tarragona y con otra persona mayor a mi cargo», asegura Charo, quien quiere dejar claro que «yo por mi padre hago lo que convenga, pero todo sería más práctico si le operasen aquí».

Justo y su familia son conscientes de la dificultad que supone trasladarse a la Vall d’Hebron

Tres meses, de momento

Charo también se pone nerviosa al hablar del tiempo que lleva esperando que su padre sea intervenido. Los médicos le dijeron que se tenía que implantar un TAVI hace más de tres meses. Sí que es cierto que le han hecho algunas pruebas, pero de momento no hay fecha para la intervención. Charo sufre, ya que asegura que su padre tiene sustos de vez en cuando. «De repente, le empieza a doler el brazo y es porque le coge un principio de infarto. Le doy la pastilla y se calma», explica Charo, quien asegura que «en dos ocasiones le hemos ingresado». Además, la hija de Justo reconoce que «tengo miedo de que no lleguen a tiempo. Los problemas del corazón deben tratarse cerca, no tan lejos». Justo y su familiaa son conscientes de la dificultad que supone trasladarse a Barcelona.

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