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Los puertos, abocados a nuevos paros tras el rechazo a la propuesta de la estiba

Los trabajadores aseguran que hace más de treinta años que no se vivía una situación de conflicto de estas características

Núria Riu

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Gran afluencia de camiones ayer a primera hora de la mañana para acceder al Port de Tarragona. Foto: Pere Ferré

Gran afluencia de camiones ayer a primera hora de la mañana para acceder al Port de Tarragona. Foto: Pere Ferré

La patronal de las empresas dedicadas a la carga y descarga de mercancías en los puertos rechazó ayer la última propuesta de los sindicatos de estibadores, al considerar que infringiría la ley por una doble vía. En concreto, advirtió sobre «posibles infracciones» de la normativa de defensa de la competencia y, asimismo, del decreto aprobado el 18 de mayo que liberaliza el sector como demandaba la UE. La consecuencia práctica es que los representantes de los trabajadores mantienen los paros, que volverán la semana próxima con tres jornadas más, la primera de ellas, el lunes.

De hecho, la organización ni siquiera llegó a votar el documento sindical, dado que un informe jurídico detectó tres elementos de riesgo. El primero es la «discriminación a diferentes empresas en el coste retributivo», al vincular la rebaja salarial del 5% que adelantarían los estibadores solo a aquellas que acepten mantener un sistema parecido al actual con los nuevos centros portuarios de empleo, que según el decreto deberían operar como empresas de trabajo temporal. Y rechazan, a su vez, que éstos tengan «competencia exclusiva» para la selección y contratación del personal. También se oponen a que se pueda crear un «comité de coordinación» entre dichos centros y sus antecesoras actuales, las Sagep, junto a las propias empresas estibadoras.

Esto supone que, si no se crea un nuevo marco para la negociación, los trabajadores mantendrán otras tres semanas de paros. «Seguimos confiando en que en algún momento pueda desbloquearse la situación», decía el presidente del comité de empresa de Estarraco, Joan Galera

Este fin de semana se prevé que el puerto estará operando las 24 horas del día

La reunión de la patronal se producía en un contexto en el que las empresas estibadoras están divididas, mientras que los trabajadores siguen unidos. En parte también porque después de los paros de la semana pasada y la huelga de 48 horas seguidas de esta semana han conseguido bloquear el conjunto de los puertos.

La actividad se retomó ayer a partir de las 8 horas de la mañana, cuando se ponía fin a la doble jornada de huelga que empezó el miércoles. A esa hora ya habían entrado a puerto algunos de los buques que habían permanecido fondeando en el litoral tarraconense, dispuestos a iniciar el proceso de carga y descarga. «Se va arrastrando trabajo», decía Galera. El martes quedaron cuatro operativas a medias que se retomaron ayer, cuando en total había hasta trece operaciones de carga y descarga en marcha y seguían algunos buques en el exterior pendientes de poder entrar. El personal disponible quedó colapsado, doblando turnos hasta llegar a las 12 horas, que es el máximo que permite el convenio del colectivo. Y así se prevé que seguirá a lo largo de todo el fin de semana, cuando se seguirá trabajando las 24 horas del día. Con todo, no se prevé que puedan desembarcarse todas las mercancías que quedarán de nuevo ‘semi-retenidas’ el lunes, cuando empezarán nuevos paros.

Los camiones también volvieron ayer a entrar al puerto, después de dos días en los que estos se han visto en cuentagotas. A partir de las 7.30 horas de la mañana los viales interiores quedaron prácticamente colapsados. Una afluencia que seguirá también este fin de semana.

El jueves Puertos del Estado aseguró que la huelga ha supuesto el desvío de más de treinta buques, principalmente en Algeciras, Barcelona, València y Vigo. En Tarragona la situación no se ha dado. «No tenemos constancia de ningún desvío y prueba de ello son los barcos que están esperando y pueden verse desde la playa. De hecho, los compañeros de otros puertos nos están diciendo que los que se van son navieras que hacen rutas concretas y que en lugar de esperar siguen para volver». Galera recuerda que desde los años ochenta el sector no vivía una situación de conflictividad de estas características. Fue con la primera ley de puertos que generó 18 meses de protestas y huelgas.

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