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Los sillares de la Muralla romana, el nuevo jardín vertical de Tarragona

El Ayuntamiento tiene previsto contratar a un ingeniero agrónomo para abordar un problema que es una de las causas de la degradación de la fortificación

NÚRIA RIU

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Algunas de las plantas junto al Portal del Roser. FOTO: Alfredo González

Algunas de las plantas junto al Portal del Roser. FOTO: Alfredo González

El agua y la vegetación, junto con la falta de mantenimiento, son los principales problemas que a afectan la muralla de Tarragona. Es uno de los aspectos que ponía de manifiesto el informe técnico encargado por la Generalitat, y en el que se hacía un análisis y diagnosis de los elementos que forman el conjunto arqueológico de Tarragona.

El verde de las malas hierbas que crecen entre las piedras. FOTO: Alfredo González

El informe disparó todas las alarmas, ya que alertaba de que unos 350 metros de esta fortificación presentan «riesgo de colapso». Habrá que esperar algunos días para saber si la intensa lluvia de esta semana tendrá consecuencias. Por el momento, nada más hay que pasearse por el perímetro de la fortificación para darse cuenta de que las malas hierbas hace tiempo que han ganado terreno entre las piedras.

Uno de los puntos en los que se hace más evidente es toda la zona del Portal del Roser, la Via de l’Imperi y el Passeig Arqueològic. Cada vez más el verde va ganando protagonismo en uno de los tramos de muralla en los que la humedad y la acumulación de aguas han generado más de un problema. Aunque la presencia de hiedras no es exclusiva de esta parte. También las hay en el Passeig Torroja, donde las plantas han encontrado las condiciones ideales para crecer en un muy buen estado de salud.

Más espacio

No sería más que una anécdota si estas malas hierbas no fueran uno de los principales enemigos de uno de los emblemas del patrimonio de la ciudad. «Si son elementos de microbiología, como líquenes o musgo, no pasa nada, pero cuando se trata de plantas superiores, las raíces necesitan ganar espacio y puede deteriorar el monumento», explica el jefe del Àrea de pintura mural i escultura en pedra del Centre de Restauració de Béns Mobles de Catalunya, Pere Rovira.

Algunas de estas plantas son capaces de enraizar en el mortero de torres y cornisas y destrozar los sillares por dentro. Por lo que es necesario actuar antes de que surjan complicaciones. Y en patrimonio histórico no sirve que la brigada o los técnicos de jardinería se encarguen de arrancarlas. Rovira explica que es necesario hacer un tratamiento para matar la planta, para que, cuando se haya secado completamente, pueda retirarse y, a partir de ahí, si es necesario hay que tapar el agujero o espacio en el que los brotes empezaron a germinar.

Según Rovira, la clave está en la limpieza y el mantenimiento. Un aspecto que el reciente informe de la Generalitat ya ha demostrado que ha sido insuficiente.

Trabajos especializados

Hermán Pinedo, concejal de Patrimoni del Ayuntamiento de Tarragona, explica que van a hacerse actuaciones preventivas para que la vegetación invasiva «no vaya a más». Y, en este sentido, está pendiente de redactarse el pliegue de condiciones para abrir un concurso que permitirá la contratación de un ingeniero agrónomo que se haga cargo de este aspecto. «Esta personas es la que tiene que decirnos cómo hay que actuar con la vegetación, las especies que tenemos y qué hay que hacer en cada caso», asegura Pinedo.

El concejal de En Comú Podem reconoce que en algunos tramos hay «plantas que miden diez o doce metros y que están tan adentro que perjudican el monumento». El objetivo es hacer un plan, con unas actuaciones plurianuales, para que a partir de ahí tan solo haya que hacer un mantenimiento. Una intervención que Pinedo quiere hacer extensivo al resto de yacimientos arqueológicos. «Hace falta un protocolo de actuación a nivel de vegetación en todo el patrimonio de la ciudad. Hasta ahora no hemos podido hacerlo, pero tiene que hacerse y reconocer que ha habido una falta de previsión para actuar sobre la vegetación invasiva», añade Pinedo.

Desde la Reial Societat Arqueològica Tarraconense (RSAT), su presidente, Joan Vianney Arbeloa, asegura que el problema de las malas hierbas «es una prueba más de que el mantenimiento debe ser constante». Defiende la necesidad de hacer «una buena diagnosis» de las posibles agresiones externas, como pueden ser las palomas, el agua o la vegetación. «Es importante que intervengan arqueólogos, arquitectos y biólogos, para que podamos conocer todas las patologías y hacer una buena diagnosis que nos permita actuar», añade.

Antes de fin de año

Precisamente, la muralla es uno de los monumentos en los que se prevé actuar a partir de este mismo año. Así estaba previsto y lo ratificaron el alcalde de Tarragona, Pau Ricomà, con la Directora General de Patrimoni Cultural de la Generalitat, Elsa Ibar. La inyección entre ambas administraciones alcanza los 684.000 euros. De estos, 230.000 servirán para intervenir en el tramo de la Baixada del Roser y del Portal del Roser. Un proyecto que ya está redactado y pendiente de licitación, según informó la Generalitat antes de fin de año. Una tramitación que podría alargarse unos cinco meses, de forma que antes de fin de año se prevé que puedan iniciarse los trabajos, previstos dentro del Pla Director.

Pinedo confirmó que «estamos pendientes de una segunda reunión con la Generalitat, prevista para este primer trimestre, para ver de qué manera, cómo y cuándo vamos a actuar».

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