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Los taxistas de Tarragona piden vehículos más grandes para dar respuesta a los cruceros

Cuando atraca un barco de pasajeros en el Moll de Llevant algunos profesionales pueden hacer hasta una decena de viajes y, pese a ello, se generan colas de espera

Núria Riu

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La cola de taxis para cargar en el Moll de Llevant. Foto: Pere Ferré

La cola de taxis para cargar en el Moll de Llevant. Foto: Pere Ferré

Los taxistas de Tarragona plantean la necesidad de incorporar vehículos más grandes, de hasta nueve plazas, de cara a captar a nuevos clientes. La petición viene sobretodo pensando en la demanda que hay detrás del sector turístico. «El perfil que tenemos aquí es básicamente familiar y van cargados con las maletas. Es un colectivo que tira mucho de estos vehículos más grandes, según podemos ver en municipios como Salou y Cambrils, e incluso en Reus, con los traslados que se generan hacia el aeropuerto», dice David Navarro, presidente de la Agrupació Radio Taxi de Tarragona.

La situación se ha planteado a partir de la demanda que se genera cuando llega un crucero al Port de Tarragona. Principalmente los domingos, cuando de forma regular atraca el Costa Fortuna, con capacidad para 3.460 personas. En una franja de una hora aproximadamente se genera un pico muy elevado, que obliga a los profesionales a correr para hacer varias carreras consecutivas.

El ir y venir de coches que entra por el acceso de las Escales Reials y que sale por el Passeig de l’Escullera es constante. Pese a ello, hay momentos en los que los visitantes deben esperar hasta treinta minutos ya que no hay disponibilidad de taxis en el muelle y la entrada se hace de forma regulada. «La vuelta ya es más escalonada, pero el problema está en la salida hacia la ciudad», declara Navarro.

Este colectivo defiende que el hecho de poder cargar a más personas en cada viaje agilizaría la operación y además abarataría los costes. Y es que, a veces se encuentran con que hay algún cliente que pide que le lleven de excursión a Barcelona y esto ya supone la pérdida de un vehículo durante prácticamente todo el día. Asimismo, consideran que facilitaría que hubiera más gente, sobretodo jóvenes, que utilizarían este medio de transporte para salir por las noches, evitando así coger el coche.

El 100% de la flota

La ciudad de Tarragona suma un total de 93 licencias de taxi, de los cuales tan solo siete tienen siete plazas. El resto son de cuatro. Habitualmente, cuando hay un crucero trabaja la totalidad de la flota. No todos lo hacen de forma directa, sino que hay un porcentaje que se queda para cubrir los desplazamientos que se generan en la ciudad. La cifra de coches que permanece para los servicios del centro es de ocho. El resto bajan todos al crucero o al Welcome Center, en el Refugi 1 del Moll de Costa. Esto hace que los profesionales que trabajan en la zona portuaria algunos días incluso tengan que hacer una decena de viajes. «Depende mucho del crucero, porque en función del cliente habrán comprado más tíquets de autobús o se habrán apuntado a una excursión», describe David Navarro.

El precio del taxi desde el Moll de Llevant al centro de la ciudad es de unos quince euros. En el caso del shuttle bus, el billete de ida y vuelta hasta la Plaça de la Unesco cuesta catorce euros. Los profesionales del taxi aseguran que esta situación les perjudica y cada vez más los visitantes se decantan por la segunda opción, a pesar de que si comparten gastos entre varias personas la primera es más económica. Así es que tienen previsto solicitar al Ayuntamiento de Tarragona que les autorice a que puedan trabajar con coches más grandes para que, con el mismo número de licencias, puedan incrementar la cifra de plazas.

Una propuesta que algunas voces dentro del propio colectivo consideran que no tendrá una buena acogida. «Los coches más grandes son los que están preparados para las personas con movilidad reducida, lo que supone que sus propietarios han sufragado un gasto adicional para adaptarlo», apuntaban Llorenç y Jesús, dos profesionales que permanecían a la espera en la parada de la estación de autobuses. Esta cantidad puede ir de los 8.000 a los 9.000 euros.

El pasado 4 de agosto se registró la operativa de cruceros más grande de la temporada en el Port de Tarragona. Llegaron en una misma mañana más de 5.000 cruceristas. Aquel día, los profesionales de la ciudad pidieron apoyo a los taxistas de Cambrils.

Evitar el carbón

Llorenç y Jesús aseguran que ellos nunca bajan al muelle. Son de los conductores que se quedan cubriendo los desplazamientos que se generan en la ciudad. «No puedes dejar el centro abandonado y el problema allí es que tienes que pasar por el muelle del carbón y te queda el coche hecho una porquería. No vale la pena», coinciden. Estos profesionales aseguran que el sector del taxi «se regula solo».

En Tarragona la demanda es irregular, con una temporada turística estacional, una estación de trenes que ha perdido o está a punto de perder prácticamente todos los servicios de medio y largo recorrido y picos puntuales con una elevada actividad. Con todo, el presidente de la Agrupació Radio Taxi de Tarragona defiende que, por el momento, la ciudad no necesita nuevas licencias que permitan incrementar la flota. «En invierno el tema está muy parado y cada vez tenemos menos trenes. Al final acaban siendo uno o dos días a la semana en los que tienes un crucero».

Los taxistas de Tarragona ya trabajan con una aplicación que permite a los usuarios hacer una reserva y conocer el recorrido. Aseguran que el próximo reto será poner precios fijos. De esta forma quiere conseguirse que llegue un día en que incluso pueda pagarse desde el teléfono móvil.

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