Este sitio web puede utilizar algunas "cookies" para mejorar su experiencia de navegación. Por favor, antes de continuar en nuestro sitio web, le recomendamos que lea la política de cookies.

Los ‘tesoros’ del Mediterráneo

El libro ‘Història submergida’ habla de trece yacimientos marítimos y de algunas de las principales piezas que se encontraron, como el Sarcófago de Hipólito

Núria Riu

Whatsapp
Gemma Sebares y Geòrgia Costa, en el Sarcófago de Hipólito. Foto: Alfredo González

Gemma Sebares y Geòrgia Costa, en el Sarcófago de Hipólito. Foto: Alfredo González

El 28 de julio de 1948 fue un gran día para la arqueología tarraconense. Cuatro jóvenes de la ciudad tenían una afición en común: la pesca submarina. Manel Álvarez Ycart, Carles L. Duque, Ramon Fernández y Josep M. Moros se lanzaron al agua en la Punta de la Móra, en una zona que ya conocían. Allí, a seis metros de profundidad, hacía tiempo que habían descubierto un objeto extraño. Por su forma, pensaban que era la caja de un camión. Aquel día decidieron ir a investigarlo mejor, hasta que se dieron cuenta de que nada tenía que ver con un vehículo accidentado, sino que era un sarcófago. 

No fue hasta dos años más tarde cuando se recuperó la pieza. Y, finalmente, el día 26 de agosto de 1950 podía recuperarse del fondo marino el Sarcófago de Hipólito. Ahora esta pieza se expone en la Torre del Pretori. En la sala en la que puede visitarse no se explica nada sobre su inesperado hallazgo ni sobre el debate que se abrió en la ciudad durante aquel periodo. Sin embargo, ahora esta historia puede conocerse mejor gracias al libro ‘Història submergida’, publicado por Angle Editorial, que es obra de las arqueólogas Geòrgia Costa y Gemma Sebares.

Costa escribe libros de divulgación y ficción, además de haber estudiado el máster de Arqueologia Clàssica en la URV y licenciarse en Història. Hizo la carrera junto con Sebares, que es doctora en Quaternari i Prehistòria por la universidad tarraconense. Y ambas comparten la pasión por la divulgación, lo que las llevó a iniciar esta aventura conjunta. «Queríamos hacer un libro divertido. No tan solo dirigido a los arqueólogos, sino que pretendíamos que pudiera leerlo todo el mundo», aseguran.

La información se ha obtenido en noticias publicadas en los periódicos y en las memorias de las excavaciones

Para ello han buscado la documentación de trece yacimientos arqueológicos submarinos que datan de diferentes épocas. Van desde la prehistoria a la Guerra Civil y a partir de las noticias publicadas en los periódicos y de los informes y memorias de las excavaciones han dado forma a una publicación estructurada en capítulos.

El primer yacimiento
El libro arranca en La Draga, un poblado sumergido descubierto en Banyoles en el año 1990, en pleno proceso de mejora para que este municipio del Pla de l’Estany pudiera acoger las competiciones de remo de los Juegos Olímpicos. «Tan pronto como las máquinas empezaron a excavar aparecieron los primeros artefactos. Y eran mucho más que antiguos: eran prehistóricos. Se trataba de los restos de todo un poblado neolítico de hace unos siete mil años, el único yacimiento prehistórico en un entorno lacustre que existe en toda la península Ibérica», recoge el libro.

Es una obra de divulgación para conocer mejor la arqueología subacuática

Incluye yacimientos de Catalunya, València y Balears, tres comunidades bañadas por el Mediterráneo, que esconde y ha escondido todo tipo de tesoros. «Evidentemente que aquí no estamos hablando de la típica imagen de barcos piratas hundidos, llenos de cofres con dinero. Aquí esto no es real.  Esto pasa en el Caribe, donde incluso hay empresas especializadas que se dedican a ello, pero es que el Sarcófago de Hipólito también es un tesoro», defiende Sebares.

De hecho, hay mucha información que se desconoce sobre esta pieza romana. Lo encargó una persona adinerada de la antigua Tarraco y se lo hizo llevar en barco. Éste se embarrancó y su propietario no llegó a poder utilizarlo nunca. «No tenemos el nombre y por tanto no sabemos si era un hombre o una mujer, pero denota la importancia de la gente de esta ciudad, que podía permitirse una pieza de estas características», explica Geòrgia Costa. Sin embargo, el yacimiento aún no se ha excavado y se desconoce si en las inmediaciones se encuentran nuevas piezas que podrían aportar nueva información.

No es el único punto de interés referenciado en la provincia. Desde el puerto de Tarragona salió un barco con bandera inglesa, durante la Guerra del Francés, que embarrancó unas millas más abajo. En concreto, fue a la altura de Deltebre. En este caso, los buzos sí que lo excavaron y pudieron rescatarse todos los objetos. «Se encontraron botellas de vino, balas, cinturones, ropa y zapatos que se habrían llevado los ingleses a partir de la dinámica de expolio», explican. Todos estos objetos pudieron recuperarse en el año 2008, gracias al trabajo del Centre d’Arqueologia Subaquàtic, tras permanecer bajo el agua durante más de dos siglos. 

Con esta publicación, sus autoras pretenden dos cosas. Por un lado, dar a conocer unos hallazgos muy a menudo desconocidos. Y, por el otro, concienciar a las personas que han hecho un descubrimiento y, de forma inocente, han decidido quedarse este tesoro. «Sacado de contexto cualquier objeto por sí solo no vale nada. Tan solo teniendo en cuenta todos los elementos que nos aporta un yacimiento puede ponerse en valor el conjunto, ya que puedes interconectar todos los elementos», asegura Gemma Sebares.

El Mediterráneo aún esconde tesoros. La arqueología subacuática irrumpió a mediados del siglo XX y algunos de sus principales hallazgos podemos disfrutarlos en los museos.

Temas

Comentarios

Lea También