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Los trabajos previos a la construcción del nuevo Joan XXIII se adjudicarán en pocos días

La Generalitat prevé que las obras empiecen en febrero

CARLA POMEROL

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El nuevo edificio conectará con el C, el de Urgencias. Foto: P.F.

El nuevo edificio conectará con el C, el de Urgencias. Foto: P.F.

El nuevo Hospital Joan XXIII está cada vez más cerca, pese a que el calendario previsto está sufriendo un ligero retraso. Si todo va como está marcado, en febrero del año que viene, las máquinas ya estarán trabajando in situ en la construcción del nuevo edificio principal del complejo sanitario, el que comunicará con el actual edificio C –conocido como el de Urgencias–.

El primer paso para poner en marcha las obras ya se dio el pasado mes de agosto, con dos meses de retraso, cuando Infraestructures.cat –empresa pública de la Generalitat– licitó la fase 1 de la transformación del hospital. Esta fase está partida en dos, la que tiene que ver con los trabajos previos y la de construcción del edificio en cuestión. Las empresas interesadas tienen tiempo de presentar su propuesta hasta el próximo 29 de septiembre. El plazo de redacción del proyecto es de 11 meses, según marca el contrato, y la Generalitat prevé que los trabajos se inicien durante el mes de febrero del año que viene. El presupuesto estipulado asciende a 7,7 millones de euros, con el IVA incluido.

Antes de levantar el nuevo edificio central –que lo conoceremos a partir de ahora como edificio CORE–, es necesario llevar a cabo unos trabajos previos para descartar así posibles incidencias relacionadas con temas de arqueología y de subsuelo. En esta primera fase, se construirá una parte del edificio CORE. En concreto, la referente a los despachos médicos y al acceso a Urgencias que servirán como puente de unión entre el actual edificio C –el de Urgencias– con el CORE. Para ello, se deberá construir una galería de conexión entre los dos edificios en la planta soterrada, además de distribuir los nuevos accesos de Urgencias y las áreas de admisión. En esta fase, se construirá la estructura y la cubierta del edificio principal.

Estos trabajos tendrán una afectación a buena parte del actual complejo sanitario. A modo de ejemplo, será necesario urbanizar los accesos del servicio de Urgencias. De manera provisional, se accederá a este espacio desde la calle Guillem Oliver. En el caso de la calle Arquebisbe Josep Pont i Gol, este se desdoblará en dos viales paralelos. Un primero, de doble sentido de circulación, que dará servicio a las ambulancias que llegarán hasta la parte posterior del nuevo acceso a Urgencias. Allí se habilitará una explanada para que puedan estacionar los vehículos de emergencia. Habrá un segundo acceso para suministros, que conectará con el futuro muelle de descarga.

Siguiendo con los trabajos previos, también se llevarán a cabo prospecciones técnicas y geofísicas, el derribo de algún elemento, como el de la caseta del grupo electrógeno o la escalera del edificio D –el de ladrillo–, los ascensores del edificio C, la distribución de las nuevas instalaciones de Urgencias y los trabajos de arqueología.

Además, a pocas semanas de haber puesto en marcha los vuelos nocturnos del helipuerto del hospital tarraconense, ahora se deberá construir otro de provisional, mientras duren las obras.

Con el fin de garantizar la continuidad de la actividad, sobre todo la relacionada con las Urgencias, esta primera fase se subdividirá en diferentes procedimientos que se irán correlacionando en el tiempo. De esta manera, no deberán cerrarse servicios imprescindibles durante los trabajos del nuevo complejo sanitario.

Cabe recordar que el edificio CORE contará con una área de hospitalización para 252 pacientes, un bloque quirúrgico con 14 quirófanos, 20 salas de radiodiagnóstico y 125 consultas externas, despachos y gabinetes. El total de superficie construida será de 80.000 metros cuadrados, de los cuales 53.000 son asistenciales y, el resto estarán urbanizados, apostando mayoritáriamente por zonas verdes.

La previsión es que en primavera de 2025, el equipamiento esté ya construido, a la espera de dotarlo del mobiliario necesario. Los responsables auguran que el nuevo hospital podrá entrar en funcionamiento el año 2026. En fases futuras, se mejorará el edificio de docencia e investigación, se adecuarán algunas áreas del C y se procederá al derribo de la emblemática fachada del actual hospital.

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