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«Los turistas hacen cola en el bar porque no hay WC públicos en Tarragona»

En la ciudad no hay lavabos de acceso universal. El Ayuntamiento estudiará la situación

NORIÁN MUÑOZ

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Puerta del baño de un bar en la Rambla Nova que advierte de que es sólo para los clientes. Otros cierran con llave. FOTO: PERE FERRÉ

Puerta del baño de un bar en la Rambla Nova que advierte de que es sólo para los clientes. Otros cierran con llave. FOTO: PERE FERRÉ

«Algún domingo, cuando vienen cruceros, he llegado a tener colas delante del bar. Un día incluso me vi obligado a cerrar puertas porque era imposible gestionar la situación», explica el dueño de un bar cercano a la Catedral. En otro bar cercano, en Pla de la Seu, la encargada dice que la situación se hace insostenible cuando llegan grupos de turistas. «A veces uno te pide el baño y cuando te das cuenta hay veinte personas haciendo cola en la puerta».

La situación se repite, con sus bemoles, en todos los sitios de interés turístico de la ciudad, especialmente en esta época del año. En la Plaça del Fórum la dueña de un bar dice que no pone inconvenientes para entrar a nadie, «pero soy yo la que limpia, pone el agua y el papel y paga la chupona dos veces al año para desatascar».

En la plaça del Mercat, un día de mercadillo, hay más de lo mismo. El camarero de un bar se queja de que la gente muchas veces no pide ni permiso, y añade: «Si todos fueran cívicos...».

En la Rambla Nova, pegando al Balcó del Mediterrani, la situación se descontrola por momentos. «A veces vienen grupos de gente mayor, que toma medicación y tienen que ir al baño. No puedes decirles que no», señala el dueño de un local estrecho que queda colapsado cuando llega la avalancha.

En una heladería cercana dicen que en momentos de mucha afluencia, como durante el Concurs de Focs Artificials, no hay manera de controlar quién pasa.

Lo que es bueno para el turista...

Xavier Mejuto, gerente de la empresa de guías Itinere, cuenta que la situación, para quienes tienen que conducir a grupos de turistas por la ciudad, es muy incómoda, y tienen que advertirles de que hagan sus necesidades en los monumentos donde hay baños en el interior. Cree que la ciudad debería haber abordado el tema hace mucho tiempo: «Lo que es bueno para los turistas es bueno para los tarraconenses, y viceversa».

Como ya se puede intuir a estas alturas de la noticia, en la ciudad no existe un solo baño de acceso universal, ni para turistas ni para vecinos, una deficiencia que colea desde hace años. Lo más parecido, en la zona central de la ciudad, son los baños de la estación de autobuses o del Mercat Central pensados, en principio, para atender las necesidades de los usuarios de estos dos equipamientos.

En parques, como el del Francolí, hay dos baños públicos de cabina que nadie recuerda haber visto abiertos nunca.

El Ayuntamiento lo estudiará

Consultado al respecto, desde el Ayuntamiento de Tarragona especifican que «el nuevo equipo de gobierno tiene predisposición a aumentar el número de lavabos públicos en la ciudad». Recuerdan que hace poco tiempo que están al mando, pero aseguran que «esperamos que pronto podamos empezar a estudiar esta cuestión».

Lo cierto es que la necesidad de baños públicos estables (sólo se ponen portátiles durante las fiestas o en las playas en verano) es un tema que, a priori, suscita cierto consenso entre partidos. En Comu Podem, por ejemplo, actual socio del gobierno municipal, lo llevaba en su plan electoral.

El tema lo mencionaba también el PSC, antes en el poder, o la CUP, que, además de llevarlo en sus propuestas, lo colocó como una de las 59 condiciones para entrar en el gobierno.

Atentos a cómo se hace

Javier Escribano, presidente de la Associació d’Empresaris d’Hosteleria de Tarragona Ciutat, reconoce que el hecho de que «de vez en cuando entre alguien para usar el lavabo de nuestros locales no supone ningún problema».

Lo que sí preocupa a muchos restauradores son cómo serán las características de los baños que se coloquen, su ubicación y mantenimiento.

Lo dicen porque ya han tenido que sufrir, durante fiestas como las de Santa Tecla, la colocación de baños portátiles para hombres de los que ni siquiera tienen una cabina cerrada. «Los ponen delante de la terraza y ves ríos de pis por la calle que no pasan a limpiar en cinco o seis días... Ya se puede imaginar el olor».

¿Están obligados a dejar pasar?

La pregunta de si los bares y restaurantes deben dejar pasar al baño a quienes no son sus clientes no es fácil responder.

En el recorrido por distintos locales, muchos relatan recuerdos desagradables tras haber permitido entrar a sus baños. No obstante, en la mayoría de los casos, aseguran que dejan pasar a todo aquel que se lo pide. A diferencia de otros años, cada vez es menos frecuente ver el consabido cartelito, como el de la foto que acompaña esta noticia, que anuncia que el baño es sólo para los clientes. Eso sí, encontramos casos en los que es necesario pedir la llave o se necesita que algún camarero abra con un mando.

Respecto a los aspectos legales, en una consulta a la Organización de Consumidores y Usuarios, OCU, recuerdan que, en función de sus dimensiones, los establecimientos de restauración están obligados a tener baños abiertos al público, pero lo que ya es más difícil es determinar, a falta de una ley específica, que deban abrirse a todo el mundo.

En el caso de Tarragona no hay una ordenanza municipal (ni ninguna ley autonómica o nacional) que hable expresamente del tema.

El único antecedente en este sentido es la última concesión de los chiringuitos de la playa. En este caso, en las condiciones del contrato se hizo hincapié en que los lavabos debían estar abiertos al público y señalizados desde fuera. Así se hizo, aunque hay que tener en cuenta que sólo funcionan cuando abren los establecimientos.

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