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Los vecinos de Boscos de Tarragona se concentrarán mañana en contra de las ocupaciones

Denuncian que una familia ha entrado ilegalmente en un chalet de la calle del Falciot y que la policía no puede actuar, tras la aprobación del decreto ley del Gobierno de Pedro Sánchez

Carla Pomerol

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La vivienda presuntamente ocupada está ubicada en la calle del Falciot, en la urbanización de Boscos. FOTO: FABIÁN ACIDRES

La vivienda presuntamente ocupada está ubicada en la calle del Falciot, en la urbanización de Boscos. FOTO: FABIÁN ACIDRES

Los vecinos de Boscos de Tarragona han convocado una concentración para mañana, con el objetivo de mostrar su malestar tras episodios de robos y de ocupaciones ilegales en algunos chalets de la urbanización. La cita tendrá lugar a partir de las 12.30 h, en la calle Falciot, lugar donde se ha llevado a cabo la última ocupación denunciada por los vecinos. El ambiente que se respira en el barrio es de preocupación, por miedo a que la cosa vaya a más. “Aquí hay muchas viviendas de segunda residencia. Nos inquieta que haya una especie de efecto llamada y cada vez haya más ocupas”, explica Josep Solé, presidente de la Associació de Veïns de Boscos de Tarragona.

La de ahora no es la primera ocupación ilegal que hay en la urbanización, pero ésta tiene una particularidad importante. A finales de enero, el Gobierno de Pedro Sánchez aprobaba un decreto ley que prohibía echar a los si entraban en la vivienda sin intimidación o violencia. “Con esta ya ha habido unas cuatro ocupaciones en los últimos meses. Pero en los casos anteriores, la policía sacaba de la casa a los ocupas al tratarse de un delito en caliente. Esta vez la cosa ha cambiado y los Mossos no pueden actuar”, asegura Solé, quien añade que “estamos alarmados porque no nos sentimos protegidos”.

Hace unos diez días, los vecinos de la calle Falciot detectaron la presencia de personas –entre cinco y seis- al interior de una vivienda vacía, propiedad de Solvia. “Era la cuarta vez que la ocupaban. Justo por eso estamos atentos siempre”, asegura un vecino que vive cerca. Según ha podido saber el Diari, esta familia ha comprado la casa a una mafia por unos 500 euros aproximadamente. Los ocupas conviven con al menos dos perros de raza peligrosa, que no llevan ni correa ni bozal. Hace unos días, uno de estos perros mordió a una vecina, quien tuvo que ir al hospital para curarse las heridas. “La policía nos ha confirmado que algunos de estos ocupas tienen antecedentes penales pendientes”, añade Solé.

El presidente de la asociación vecinal lo deja claro: “Si no nos dan soluciones, seremos los mismos vecinos los que tendremos que poner en marcha medidas urgentes para que no nos ocupen nuestra casa”, dice Solé. Justo esta es una de las razones por las que mañana los vecinos se reunirán, tomando todas las medidas de seguridad necesarias. “Boscos es un barrio dormitorio. Nos da miedo llegar a casa a las ocho y encontrarnos con alguien dentro”, añade Solé. Según los vecinos, la ley no les protege y, por lo tanto, aseguran que buscaran la manera de evitar más ocupaciones ilegales.

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Los vecinos de Boscos de Tarragona han convocado una concentración para mañana, con el objetivo de mostrar su malestar tras episodios de robos y de ocupaciones ilegales en algunos chalets de la urbanización. La cita reivindicativa tendrá lugar a partir de las 12.30 h, en la calle del Falciot, lugar donde se ha llevado a cabo la última ocupación denunciada por los vecinos. El ambiente que se respira en el barrio hoy en día es de preocupación, por miedo a que la cosa vaya a más. «Aquí hay muchas viviendas de segunda residencia. Nos inquieta que haya una especie de efecto llamada y cada vez haya más ocupas», explica Josep Solé, presidente de la Associació de Veïns de Boscos de Tarragona.

La de ahora no es la primera ocupación ilegal que se ha registrado en la urbanización, pero ésta tiene una particularidad importante. A finales de enero, el Gobierno de Pedro Sánchez aprobaba un decreto ley que prohibía echar a los ocupas si entraban en la vivienda sin intimidación o violencia. «Con esta ya ha habido unas cuatro ocupaciones en los últimos meses. Pero en los casos anteriores, la policía sacaba de la casa a los ocupas, al tratarse de un delito en caliente. Esta vez la cosa ha cambiado y los Mossos no pueden actuar si no lo dicta un juez», asegura Solé, quien añade que «estamos alarmados porque no nos sentimos protegidos».

Hace unos diez días, los vecinos de la calle del Falciot detectaron la presencia de personas –entre cinco y seis– en el interior de una vivienda vacía, en el número 3, propiedad de Solvia. «Era la cuarta vez que la ocupaban. Justo por eso estamos atentos siempre a si alguien fuerza la puerta», asegura un vecino que vive cerca. Según ha podido saber el Diari, esta familia ha comprado la casa, de manera fraudulenta, a una mafia que se dedica a esto, por unos 500 euros, aproximadamente. Los ocupas conviven con al menos dos perros de raza peligrosa, que no llevan ni correa ni bozal y campan a sus anchas por la calle. Hace unos días, uno de estos perros mordió a una vecina, quien tuvo que ir al hospital para curarse las heridas. «La policía nos ha confirmado que algunos de estos ocupas tienen antecedentes penales pendientes», añade Solé.

El presidente de la asociación vecinal lo deja claro: «Si no nos dan soluciones, seremos los mismos vecinos los que tendremos que poner en marcha medidas urgentes para que no nos ocupen nuestra casa», dice Solé. Justo esta es una de las razones por las que mañana los vecinos se reunirán, tomando todas las medidas de seguridad necesarias. «Boscos es un barrio dormitorio. Nos da miedo llegar a casa a las ocho de la tarde, al salir de trabajar, y encontrarnos con alguien dentro», añade Solé. Según los vecinos, la ley no les protege y, por lo tanto, aseguran que buscaran la manera de evitar más ocupaciones ilegales.

La problemática se extiende

El acto de protesta se celebrará mañana en Boscos de Tarragona, pero la problemática se extiende a muchas urbanizaciones de Llevant, como Cala Romana o Ferran. En esta misma línea, la presidenta de la Federació d’Associacions de Veïns de Llevant, Gemma Fusté, asegura que «el miedo a que nos ocupen nuestra casa o la de al lado es generalizado en todo Llevant», y añade que desde la Federació, «llevamos años manteniendo reuniones con los distintos gobiernos municipales para que pongan fin a los robos y otros episodios de inseguridad en nuestras calles».

Según Fusté, parte de la solución pasaría por instalar cámaras de videovigilancia o lectores de matrículas en las entradas y salidas de las urbanizaciones. «De esta manera, sabremos quién entra y sale y llevaríamos a cabo un control importante», añade. Los presupuestos del alcalde Ricomà para este año prevén una inversión importante en lectores de matrículas en estas urbanizaciones.

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