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Los vecinos de la Floresta reclaman más luz en la calle de acceso al barrio

Hace ocho años que el Ministerio de Fomento instaló las farolas y nunca han funcionado

Carla Pomerol

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La calle queda totalmente a oscuras y los niños que salen de entrenar no pueden volver solos a casa. Foto: cedida

La calle queda totalmente a oscuras y los niños que salen de entrenar no pueden volver solos a casa. Foto: cedida

Los vecinos de la Floresta piden que se ilumine la calle de entrada al barrio, sobre todo en el tramo que va desde la carretera T-11 hasta el campo de fútbol. Desde hace ocho años hay instaladas allí unas farolas, pero no funcionan. De heco, no han funcionado nunca, se quejan los habitantes de esta zona de la ciudad. 
El caso es que los vecinos están cansados de esta situación y reclaman a las administraciones que arreglen este problema, ya que la zona se encuentra totalmente a oscuras y produce inseguridad.
Según el presidente de la Associació de Veïns de la Floresta, Miguel Ángel Cruz, las administraciones –el Ministerio de Fomento y el Ayuntamiento– se pasan la pelota. «Llamé a Fomento para pedir cuentas de la situación y su respuesta fue que las farolas se encontraban en trámites de cesión al Ayuntamiento. Pero allí no saben nada. Unos por otros, la casa sin barrer», explica Cruz.

La falta de iluminación provoca mucha inseguridad en la entrada del barrio. Uno de los problemas es el campo de fútbol que hay situado al lado. Por la noche, muchos jóvenes y niños salen de entrenar y cogen el autobús para desplazarse hasta el centro de la ciudad. «Los padres tienen miedo de dejar a sus hijos solos, porque no se ve nada, ni siquiera los pasos de cebra», se queja Cruz.

Cerca de allí, también se encuentran unas cocheras, frecuentadas por vecinos de avanzada edad. «Me explican que ya no dejan el coche allí, porque les da miedo que alguien se esconda detrás de un árbol y les sorprenda de repente», explica Cruz, quien asegura que tiene intención de reunirse con el subdelegado del Gobierno, Jordi Sierra, una vez pasadas las fiestas del barrio. 

Cruz asegura que esta calle sin luz se ha convertido en una de las entradas a Les Gavarres, lo que significa que muchos coches pasan por la zona y a una gran velocidad. «La rotonda de Les Gavarres se llena y hay gente que utiliza esta vía para acceder al centro comercial. Esto también nos perjudica porque, a más coches, más peligro», asegura el presidente de la asociación de vecinos.

Más preocupaciones

Los habitantes del barrio no descartan llevar a cabo movilizaciones para pedir una solución a la poca luz de la entrada de la Floresta. Pero los vecinos aseguran que la de la falta de luz, aunque importante, no es la única preocupación del barrio. El mal estado del local social de la Floresta, que se halla lleno de agujeros y de puertas y ventanas totalmente rotas, y las obras inacabadas de las pasarelas de la T-11 son otras de las preocupaciones de la asociación de vecinos.

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