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Los vecinos de la calle Sant Auguri de TGN llevan 16 años pidiendo pantallas acústicas

Las casas que están pegadas a la circunvalación soportan un nivel de ruido superior al recomendado, según las mediciones, pero no ha llegado el dinero para ejecutar la inversión

Núria Riu

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Los vecinos hace años que se quejan del ruido que genera la proximidad con la autovía.  FOTO:  Pere Ferré

Los vecinos hace años que se quejan del ruido que genera la proximidad con la autovía. FOTO: Pere Ferré

«Antes de la carretera podíamos salir al jardín y hablar. Ahora, no. No se escucha absolutamente nada». Así se expresa Amalia Martín, vecina de la calle Sant Auguri y una de las afectadas por el ruido del tráfico que circula por la A-7 a su paso por Tarragona. Martín tiene 75 años y prácticamente toda su vida ha residido en esta casa.

Hace unos años era una de las zonas más tranquilas de la ciudad. Todo cambió cuando se construyó la circunvalación, que discurre a «un palmo» de la pared de la casa. «Es horrible. Hemos tenido que poner doble vidrio en todas las ventanas y en verano no puedes abrir nada», sigue explicando.

Los vecinos de la calle Sant Auguri llevan dieciséis años exigiendo la instalación de pantallas acústicas. Una reivindicación que comparten con parte de los residentes de las calles Rovira i Virgili y Sant Eulogi, y que se ha convertido en uno de los caballos de batalla de la Associació de Veïns de l’Aqüeducte.

«Tan solo pedimos que se prolonguen las pantallas que pusieron dos o trescientos metros más allá, en la zona del Nàstic», argumenta el presidente de esta entidad, David Garcia.

Las mediciones lo certifican

Hay unas cinco familias que son las afectadas de una forma más directa, aunque hay una veintena de viviendas desde las que se escucha el ruido de los turismos y camiones. La reivindicación se inició en el año 2002, aunque no fue hasta inicios de verano del año siguiente cuando se hizo la conexión de la variante con Vila-seca, cuando el tráfico se incrementó y estos vecinos intensificaron su lucha. 

En mayo de 2003 se llevaron a término las primeras mediciones acústicas, que registraron ruidos de hasta 115 decibelios, cuando la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que en una zona exterior habitable lo recomendable es un máximo de 55 decibelios y durante un periodo máximo de dieciséis horas.

Los afectados protagonizaron en su momento varias manifestaciones. También han ido en reiteradas ocasiones al Ministerio de Fomento, han hablado con el Ayuntamiento y todos los partidos políticos, así como con el Síndic de Greuges.

Pero su demanda no ha sido escuchada. «Siempre cuando se acercan las elecciones hay algún político que sube y todos te dicen que sí, pero al final la realidad siempre es la misma. No hay dinero y seguimos igual», sigue explicando Martín.

Una vía muy transitada

Las mediciones se han repetido en nuevas ocasiones y siempre han demostrado unos niveles superiores. Sobre todo, fue a partir de que se completó la conexión norte cuando el volumen de tráfico volvía a incrementarse notablemente.

La última medición se hizo hace menos de un año, cuando el Ayuntamiento estaba preparando el mapa acústico, el cual volvía a dar un nivel superior al habitual. «Es horroroso. Sobre todo en verano esto es una locura porque tienes que estar con todo completamente cerrado y se sigue escuchando el ruido», argumenta otra vecina que prefiere mantenerse en el anonimato. 

La intensidad media de vehículos  que a diario registra la circunvalación de Tarragona se sitúa en unos 50.000. Recientemente, el Senado aprobó por unanimidad  de todos los grupos una propuesta de la representante tarraconense de Esquerra Republicana, Laura Castel, en la que se instaba al Ministerio de Fomento a instalar estas pantallas.

Por el momento, no han obtenido respuesta alguna y ahora, con el cambio de Gobierno, los vecinos temen que la iniciativa se quede por el camino. No obstante, Castel avanzaba que será uno de los aspectos que han introducido en las enmiendas para el debate de presupuestos en el Senado, que inicialmente debía celebrarse a partir de hoy en Madrid pero que se ha aplazado para la semana que viene.

«Seguiremos insistiendo, porque debía hacerse un proyecto en el que no solo se introducían las pantallas, sino que se remodelaban las entradas y salidas de toda la circunvalación de Tarragona», explica la republicana. Se sondeó la posibilidad de incluso cubrir una parte de la carretera, dándole un aspecto similar al de la Ronda de Dalt de Barcelona. 

Menos velocidad

Por el momento, Fomento tan solo procedió a reducir la velocidad de 100 a 80 kilómetros por hora, dado que los accesos son tan cortos que resultaba peligroso para los vehículos que se incorporaban. La medida entró en vigor el pasado 7 de noviembre.

Garcia asegura que desde que los vehículos no pueden superar los 100 km/h se ha notado una «ligera» mejora. Pero considera que no es suficiente. «Es un radar de tramo y no todos los vehículos hacen todo el recorrido, lo que significa que no disminuyen la velocidad», explica este presidente vecinal.

En el año 2003 se colocó un tramo de pantalla que protege tan solo a una de las viviendas. «Es que esto aún es peor porque genera un efecto embudo que incluso amplifica el ruido», argumenta esta vecina.

El malestar de los residentes en esta parte de la ciudad se produce también porque no se ha facilitado una solución a pesar de que, cuando se construyó la carretera, las casas ya estaban allí desde hace tiempo. «Es que debemos ser de las pocas ciudades de España en la que los camiones pasan por en medio de la ciudad y no pasa nada», concluye la vecina.

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