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Los vigilantes de la climatología de Tarragona

En la ciudad existen dos estaciones automáticas y varios voluntarios que se encargan de vigilar el tiempo.

Norián Muñoz

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Los datos se envían cada mañana y se pueden ver en la web. FOTO: Lluís Milián

Los datos se envían cada mañana y se pueden ver en la web. FOTO: Lluís Milián

A las 8 de la mañana en punto, los 365 días del año, llueva, truene o haga frío, siempre hay un voluntario que se acerca a registrar los datos de la estación meteorológica del Hort de la Sínia, en Tamarit.

Cuando se acabe el mes de diciembre habrán completado siete años como miembros de la Xarxa d’Observadors Meteorològics de Catalunya. 

Joan Vives, responsable de la asociación que lleva el huerto y uno de los voluntarios, enseña el cuaderno con los datos del mes de noviembre.

Entendemos por qué el martes pasado hasta los menos frioleros comenzaron a abrigarse. ¡Ese día registró una  mínima de 1,7 grados!

En esta caseta, instalada por el Servei Meteorològic de Catalunya (que también aporta los equipos), se mide la temperatura. Hay dos termómetros grandes que recuerdan a los antiguos para la máxima y mínima. También miden la cantidad de agua caída en un pluviómetro, un aparato que tiene la apariencia de un gran vaso de aluminio con un recipiente plástico dentro. El contenido del recipiente se vacía en un tubo graduado para medir la cantidad de agua por metro cuadrado. 

La estación está en un huerto.
FOTO: Lluís Milián

Y hasta aquí los aparatos; el resto del trabajo depende de los ojos de los voluntarios. Vives cuenta como cada día observan el viento y de dónde sopla. El método es tan sencillo como ver el árbol que tienen enfrente: si se mueven las hojas, las ramas o el árbol entero,  hay más o menos viento.

También ven si el cielo está cubierto o el tipo y cantidad de nubes que hay guiándose por la formación que reciben y por los dossiers que prepara el servicio. Todos los que participan son aficionados a la meteorología. «Hay mucho friki de esto», reconoce Vives entre risas. En su caso, su afición comenzó ya en la primaria, en Altafulla, con un profesor que tenía una estación en la escuela. Luego, con el huerto, conocer los cambios meteorológicos también comenzó a ser una información crucial. 

Hay varios jubilados en el grupo y, además de registrar los datos, los envían al servicio. Se pueden consultar en la web meteo.cat diariamente.
Esta estación es la única manual que mantiene el Servei Meteorològic en el municipio de Tarragona y, según explica Roger Vendrell, jefe  de la Unitat de Sistemes d’Observació Meteorològica, 

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