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Lucha diaria contra toneladas de muebles en Tarragona

El incivismo que crea suciedad. El año pasado se recogieron 1.596 toneladas de mobiliario y enseres depositados de forma incontrolada

Agnès Llorens

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La entrada de Torreforta es un de los puntos de recogida de voluminosos fuera de hora, que aparece llena de trastos.  FOTO: ALBA MARINÉ

La entrada de Torreforta es un de los puntos de recogida de voluminosos fuera de hora, que aparece llena de trastos. FOTO: ALBA MARINÉ

«El trabajo de limpiar Tarragona, como cualquier otra ciudad, es realmente desagradecido. Constantemente tenemos que luchar contra las personas que desoyen los horarios de recogida de residuos. Es un trabajo que, a veces, es desalentador». Así hablan algunos de los responsables que, día tras día, se ocupan de la tarea constante −y tantas veces denostada− de mantener las principales calles de la ciudad, los testigos silenciosos de un debate, el de la limpieza, que desde hace tiempo copa las quejas ciudadanas y los programas electorales de los grupos municipales que aspiran a llenar las sillas del equipo de gobierno municipal. 

Recogida de restos de muebles, electrodomésticos y urinarios en la entrada de Torreforta. FOTOs: ALBA MARINÉ 

Nos decidimos a acompañar a los responsables de mantener la limpieza de la trama urbana. A las seis en punto, cuando las calles todavía están oscuras, quedamos con el encargado del servicio de limpieza de Tarragona, Alex Ruiz, para poder ver en primera persona el trabajo de los operarios que ya salen en dirección a diferentes partes de Tarragona. Cuando la ciudad se despereza, los equipos de barrenderos y de gestión de los contenedores se dirigen hacia sus puntos de trabajo. Cerca de 300 trabajadores de Fomento de Construcciones y Contratas (FCC) se encargan del servicio de limpieza en la cuidad a pie de calle, repartidos en tres turnos de mañana, tarde y noche y conduciendo una flota de 128 vehículos. 

Una de las esquinas cercanas al Mercat Central, en la que se agolpan maderas a media mañana, fuera del horario de recogida. FOTOs: ALBA MARINÉ 

Uno de los primeros puntos en los que nos paramos es la isleta de contenedores ubicada en un extremo de Avinguda Catalunya cercano al Camp de Mart, en la que se encuentran restos de mobiliario al lado de un contenedor. Igualmente sucede en una isleta de contenedores cercana al cementerio, que aparece poco antes de las diez de la mañana llena de maderas, electrodomésticos  y esqueletos de muebles que han sido abandonados durante la noche. Horas antes, los operarios ya retiraron los que se encontraban, así que la mercancía ha aparecido durante la noche. Estamos todavía cuando se llevan la basura, que ocupa casi todo el espacio de carga del camión que la transporta. 

Un colchón ubicado en una isleta de contenedores, en El Serrallo. FOTOs: ALBA MARINÉ 

A pesar que, como nos explican, la recogida de muebles se puede realizar puerta a puerta a través del Telèfon Verd −el 977 296 222− y también en puntos fijos en horas convenidas, la realidad es que, según explican algunos de los gestores del servicio, el número de alertas recibidas a través de este servicio es mucho menor que el volumen de basura que, día a día, recogen los operarios.

En la Part Alta, las basuras amontonadas en la calle y papeleras son una constante 

Toneladas de muebles 
«Luchamos cada día contra toneladas de muebles viejos», explican los responsables de la limpieza en la cuidad, al mismo tiempo que detallan que cada día, de lunes a viernes, se recogen en Tarragona cerca de 4.000 kilos de muebles antes de las 20 horas, a los que deben sumarse más de 2.000 kilos más fuera del horario permitido y diseminados en varios puntos de la ciudad. Esta cifra se dispara en los barrios de Ponent de Tarragona, una zona en la que los operarios pueden llegar a recoger hasta 3.800 kilos de muebles un lunes, el día de más trabajo después del fin de semana.

Dos bolsas de basura abandonadas en una de las esquinas de la Part Alta, cercana a la calle Cavallers.FOTOs: ALBA MARINÉ 

«Por mucho que hagamos turnos, siempre se agolpan enseres, especialmente en puntos estratégicos que ya tenemos controlados», explican los responsables del servicio de recogida, mientras observamos como uno de los trabajadores carga con un urinario y otros electrodomésticos en una isleta de contenedores en la entrada de Torreforta. Poco después, en otro punto cercano, uno de los encargados nos muestra el correspondiente recibo que acredita más de 1.500 kilos de carga de material que se ha depositado durante la noche, fuera del horario permitido. 

«Realizamos un trabajo constante que debe valorarse y queremos que se nos respete»

«Aunque trabajamos por turnos, es muy difícil mantener la lucha diaria contra aquellos que desoyen sistemáticamente los horarios de recogida de voluminosos», explican los responsables de lidiar contra el mobiliario abandonado en las aceras. Según datos del Ayuntamiento de Tarragona, la aplicación municipal recogió, en 2018, un total de 586 peticiones de restos de objetos depositados de manera incontrolada innumerables citas de la ciudad. 

La información proporcionada destaca que, durante el año pasado, se recogieron 798,95 toneladas de mobiliario y otros enseres en el horario permitido y 1,596,85 toneladas de manera incontrolada, casi el doble. Según confirman desde el Ayuntamiento de Tarragona, el coste de recoger estos trastos y objetos de tamaño grande fuera del horario estipulado para hacerlo se situó, en 2018, en un total de 334.202,12 euros. 

Basuras en las papeleras
La ruta por distintos espacios de Tarragona nos permite contemplar otros pequeños actos incívicos perpetrados por ciudadanos que parecen haberse instalado en el mapa urbano con total comodidad. En nuestro paso por la Part Alta no nos sorprendemos al encontrar bolsas de basura colocadas perennemente en las esquina de las callejuelas y también en las papeleras. En la calle Baixada Peixateries, uno de los barrenderos extrae, con la paciencia de la costumbre, una bolsa negra de tamaño estándar que se encontraba dentro de una papelera. «Ya sabemos que, en este punto, cada mañana hay una bolsa. Es habitual en esta zona del casco antiguo», nos explican durante nuestro recorrido. 

«Evidentemente, hay muchos ciudadanos preocupados por la limpieza y los horarios de recogida de basura, pero el incivismo de unos pocos genera una mala imagen que nos perjudica a todos», explica el encargado del servicio de limpieza de Tarragona. A juzgar por las cifras aportadas por el consistorio municipal, también afectan a las finanzas ya que, en 2018, la brigada encargada limpiar graffitis y pintadas supuso un coste de 67.728,26 euros y la limpieza de contenedores 423.481,57 euros, entre otros gastos.  

La imagen del incivismo
Los responsables y trabajadores de la limpieza en Tarragona se muestran descontentos por el hecho que los actos incívicos de aquellos ciudadanos que empañan su labor e invitan a los representantes políticos a que hagan el recorrido con los trabajadores. Así lo expresa el representante del sindicato UGT en la empresa FCC de Tarragona, Martín de Sande, que defiende que «durante la campaña electoral siempre sale a relucir que la ciudad está sucia y podemos demostrar que se trabaja a fondo en tres turnos». 

De Sande, que hoy martes renovará su compromiso como fuerza sindical hegemónica en la empresa, se muestra a favor de que «aquellos partidos que no conozcan nuestro trabajo vengan a descubrirlo. Se lo mostraremos», al mismo tiempo que apunta que el colectivo de trabajadores está dispuesto a «mostrar que la tarea que hacemos es constante y continuado y queremos que se nos respete por ello». 
 

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